Editor porno quiere ser alcalde

Un editor de revistas eróticas desea ser alcalde de Sao Paulo para “vengarse” de políticos mogi por un accidente de avión no pudo abrir un hotel junto a su prostíbulo, a 600 m de la pista aér
El Bahamas Club de Maroni es una de las más famosas casas pa
SAO PAULO (AP) -

Sentado en un ángulo oscuro de su prostíbulo inactivo, Oscar Maroni, editor de revistas eróticas que dice haber tenido relaciones sexuales con más de 2,000 mujeres, lanza sus dardos contra los políticos ''mojigatos'' a quienes atribuye sus contratiempos.

Maroni, que publicaba las versiones brasileñas de Hustler y Penthouse, culpa a los políticos de la mayor ciudad de Sudamérica de aprovechar el peor accidente aéreo en Brasil para impedirle abrir un hotel de 13 pisos casi terminado junto a su prostíbulo Bahamas Club.

Ahora se propone contraatacar luego de anunciar el mes pasado que se postulará a alcalde de SaoPaulo para desquitarse de los funcionarios municipales que dijeron que el hotel constituía un riesgo al estar a sólo 600 metros (2,000 pies) de una pista en el aeropuerto Congonhas, de SaoPaulo, que según los expertos necesita más espacio.

Un jet de la aerolínea TAM se salió de la pista resbalosa en ese aeropuerto y embistió un edificio con un saldo de 199 muertos.

''De no haber sido por el accidente, yo estaría inaugurando mi hotel en un par de días'', se lamentó Maroni. ''Nadie me estaría molestando y el Bahamas Club, el mayor centro de entretenimiento adulto en Latinoamérica, estaría funcionando todavía''.

El accidente de julio arrojó luz sobre el sistema de tráfico aéreo, insuficientemente financiado, con radar deficiente, escasez de inversiones en infraestructura, y sobre los riesgos de Congonhas, un aeropuerto rodeado de casas y edificios residenciales en una zona con alta densidad de población.

Las versiones de que se ampliaría la pista para impedir accidentes similares se esfumaron porque se consideró excesivo el costo. Sin esa extensión, la municipalidad sostiene que el hotel constituye un riesgo al tráfico aéreo, una afirmación hasta ahora no respaldada por funcionarios de la aviación.

La construcción del hotel fue interrumpida por las autoridades por considerar que el edificio violaba las leyes zonales.

Días después, fiscales estatales cerraron el Bahamas Club de Maroni, una de las más famosas casas paulistas de dudosa reputación, acusándolo de asociación ilícita, tráfico de seres humanos y explotación de la prostitución. Fue arrestado y pasó unos 50 días en la cárcel antes de que sus abogados lograran sacarlo.

Maroni insiste en que el caso en su contra fue cocinado por políticos ineptos en busca de un chivo expiatorio para disimular su manejo deficiente del aeropuerto. Por eso anunció en octubre sus planes de postularse a alcalde como candidato del Partido Trabalhista do Brasil, centrista, que decidirá en junio del 2008 si lo presentará.

''Me veo como la víctima número 200 del accidente debido a lo que los funcionarios municipales de estrechas miras me están haciendo'', dijo, mientras elevaba la voz ocasionalmente para hacerse oír ante el estruendo de los aviones. ''No pueden tolerar mi estilo de vida y mi franqueza porque representan una amenaza al estatus quo moralista que ellos defienden''.

De ser elegido en las elecciones municipales de octubre, Maroni promete combatir la corrupción y transformar SaoPaulo en el mayor centro turístico y de convenciones en Latinoamérica, capaz de ''rivalizar con Las Vegas''.

Hasta entonces, seguirá enfrentándose a la municipalidad para tratar de completar su hotel y reabrir el Bahamas Club.

Las autoridades municipales acusan a Maroni de presentar informaciones falsas para obtener un permiso para el hotel.

''Primero dijo que iba a construir un edificio de oficinas, después un edificio residencial, y finalmente un hotel, que nuestras leyes zonales no permiten en ese lugar'', dijo el vicealcalde Fabio Lepique. Agregó que la municipalidad se propone demoler pronto el edificio casi terminado.

Maroni, de 55 años, ex boxeador aficionado, niega no haber sido franco con la municipalidad.

''¿Se creen que yo soy tan estúpido como para mentir y arriesgar perder los 27 millones de dólares que he invertido para construir un hotel de cinco estrellas con más de 200 habitaciones?'', preguntó. ''Yo tenía todos los permisos correspondientes''.

Pero la policía se pregunta cómo es que se permitió iniciar la construcción de un rascacielos cerca de la pista de un aeropuerto importante. Se está investigando a un mayor retirado de la fuerza aérea que pudo haber usado sus influencias para ayudar a empezar esa construcción, dijo el fiscal estatal José Carlos Blat.

Maroni ha sido llevado ante los tribunales de justicia por lo menos siete veces bajo cargos relacionados con la prostitución y la posesión ilegal de armas, cargos que siempre fueron levantados, agregó Blat.

La prostitución es legal en Brasil. Pero el fiscal dice que ''explotar a las mujeres, obligándolas a vender sus cuerpos, es decididamente un delito, y esto es exactamente lo que ha estado haciendo Maroni durante casi 30 años en el Bahamas Club''.

Agregó que Maroni recibía del 10% al 30% del dinero que ganaban las prostitutas por mantener relaciones sexuales en alguna de las más de 20 habitaciones del hotel.

Maroni no niega que el Bahamas Club sea un punto de encuentro de las prostitutas con los clientes, pero insiste en que facilitar dicho contacto es legal.

''Si una prostituta usa mi establecimiento para ejercer su profesión, ni ella ni yo estamos cometiendo delito alguno porque la prostitución no es ilegal'', afirmó Maroni. ''Todo lo que hago es vender sueños y fantasías a hombres que buscan un poco más de chispa en su vida sexual''.

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