El otro lado de Las Vegas

Un museo y reserva natural muestra la historia de la fundación de la ciudad de los grandes casi los diseñadores del lugar interactivo, lo califican como un museo ''lúdicoeducativo''.
"Es estupendo para traer a los niños en las vacaciones", dij  (Foto: )
LAS VEGAS (AP) -

Han pasado 178 años desde que un comerciante de Nuevo México halló un manantial rodeado por escasa vegetación en el tórrido desierto de Mojave y le dio el nombre español de Las Vegas, que significa tierra baja, llana y fértil.

Ahora la fuente de agua que dio a Las Vegas su nombre y sació la sed de los viajeros en la antigua ruta de migración española cobra nueva vida de un modo típico para Las Vegas: ahora es nueva, mayor y mejor.

El agua ya no fluye naturalmente. Esta es la primera lección en la Springs Preserve.

Pero lo hace en forma chispeante mediante ''Mojave Canyon'' en el OriGen Experience, una exhibición interactiva que entusiasma a niños y grandes mientras les enseña sobre el desierto, sus moradores, sus peligros y su futuro. Los diseñadores lo califican de museo ''lúdicoeducativo''.

'' ¡Parecía real! '', se entusiasmó Jules Jaget, de 10 años, una alumna de quinto grado que se mostró sorprendida cuando 5,000 galones (casi 20,000 litros) de agua reciclada cayeron en una barranca desértica recreada hasta salpicar la pasarela a sus pies.

El agua, mucha o poca, es el tema elemental de la reserva de 73 hectáreas (180 acres), a 5 kilómetros (3 millas) al oeste del centro.

La atracción, diseñada para mostrar el pasado de Las Vegas y dar un atisbo de un futuro sustentable, se inauguró en junio a un costo de 250 millones de dólares obtenidos con la venta de tierras federales en el sur de Nevada.

Está suficientemente cerca como para dejar ver el ostentoso perfil de la ciudad con sus hoteles monumentales y fuentes de la avenida principal, pero se encuentra a un mundo de distancia con sus senderos y jardines.

''Idealmente, esto representa para Las Vegas lo que el Parque Central representa para la ciudad de Nueva York'', dijo el vocero de la reserva Jesse Davis, expresando el simbolismo del parque con sus cañones de rocas artificiales y el Centro de la Vida en el Desierto, de cinco edificios.

''Es una concentración cultural, una pieza histórica'', afirmó Davis, ''algo que ofrece algo para todos''.

Un caluroso día de verano encuentra a las madres con sus hijos y los amiguitos de éstos retozando entre las maquetas de la exhibición, los campos de juegos y la tienda de recuerdos.

''Esto es estupendo para traer a los niños en las vacaciones'', afirmó Cristi Milad, de 38 años, que cuidaba a cuatro niños incluyendo a Jaget. La niña dijo que le encantaba aprender sobre las criaturas del desierto y la exhibición del panorama nocturno donde se ven lechuzas cazando lagartijas a la luz de la luna bajo arbustos de creosota.

''Los podemos entretener durante horas; es educativo y tiene adentro aire acondicionado cuando uno necesita alivio del sol'', dijo la mujer.

Samantha Barker, subdirectora de una escuela primaria del norte de Las Vegas, dijo que a su hijo Hayden, de 5 años, le gusta la zona de juegos infantiles al aire libre con grandes esculturas de aves y tortugas. Ella se impresionó con las galerías que demuestran la importancia de la conservación, las compras atinadas, el reciclaje y la sustentabilidad ambiental.

''No podía creer todas las cosas que había para tocar y para hacer'', comentó. ''Una vez que se popularice va a ser magnífico para Vegas''.

Nada de luces de neón ni de apuestas aquí, aunque hay ecos de las máquinas tragamonedas en la galería interactiva para adolescentes, y un video con juegos de naipes premia las respuestas correctas a preguntas sobre Las Vegas con monedas virtuales parecidas a las del póquer.

Un teatro muestra cómo se formó la reserva acuífera con la construcción de la colosal represa Hoover sobre el río Colorado en 1935, fecha crucial para una región que recibe casi toda su agua potable del lago cercano.

Los visitantes observan cómo los indios Pueblo vivieron aquí durante tiempo inmemorial antes de la llegada del mercader y explorador Antonio Armijo en 1829.

Todo parece estar hecho para tocar, con la excepción de los cactus. Hay botones para activar muestras, una palanca para mostrar cómo cobra fuerza una máquina de vapor, grifos que revelan las respuestas correctas a preguntas sobre reciclaje, pantallas con botones al tacto, palancas y un rompecabezas con los trozos de una pieza de alfarería indígena.

Y los niños se agazapan para entrar en pequeñas cuevas donde ven toda clase de serpientes, aves, lagartijas, tortugas y un zorro gris.

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