Fotógrafo de estrellas expone en París

El fotógrafo Patrick Demarchelier exhibe imágenes de Lady Di, Madonna y Bill Clinton; el museo parisino Petit Palais reúne 400 retratos de rostros conocidos en el mundo.
La exhibición del fotógrafo francés estará abierta al públic
PARIS (AP) -

Ha fotografiado a la princesa Diana con diamantes, a Madonna en lencería y a la supermodelo Gisele Bundchen desnuda.

Pero el fotógrafo francés de celebridades Patrick Demarchelier dice que ninguno de los cientos de iconos de la cultura popular que ha inmortalizado en más de 30 años tras la lente se compara con su perro Puffy, "el modelo perfecto".

Una exhibición en el museo parisino Petit Palais reúne más de 400 retratos conocidos de Demarchelier, incluyendo, claro está, uno deslumbrante del pelilargo perro salchicha.

Luciendo animado en su uniforme de tenis y camisa de polo, con su característica cabellera salpicada de canas, el fotógrafo de 65 años insiste en que la muestra no es una retrospectiva.

"Es un paso en el camino, una obra en construcción", dijo Demarchelier a la AP en una entrevista. "Cada día es un nuevo día, un nuevo reto, así que no hay jubilación. Cuando se es un fotógrafo uno sigue trabajando hasta que desaparece".

La exhibición, abierta al público hasta el 4 de enero, comparte espacio con la colección permanente del museo, con algunos compañeros de cama extraños.

Las bellezas de baño de Demarchelier — elegantes torsos sin cabeza capturados a medio chapuzón — nadan entre bustos de mármol y jarrones griegos del ala de antigüedades del museo. Arriba, una modelo con botas hasta los muslos posa sobre una vaca recostada que parece haber saltado del paisaje bucólico de un cuadro del siglo XIX de Gustave Courbet que cuelga a su lado.

El director del museo dijo que Demarchelier inicialmente se resistió a la idea de yuxtaponer iconos de la cultura pop con los perdurables tesoros artísticos del Petit Palais.

"Es un tipo modesto y al principio estaba bastante avergonzado", aseguró Gilles Chazal antes de agregar con un guiño: "Creo que se ha acostumbrado a la idea".

Demarchelier creció en la ciudad costera de Le Havre, en el norte del país. Autodescrito como un "mal estudiante", se inició en la fotografía en la adolescencia luego que su padrastro le regaló su vieja cámara Kodak. Las revistas American Vogue y Harper's Bazaar le dieron su primer trabajo importante, pero fueron sus icónicos retratos en blanco y negro de la princesa Diana los que lo hicieron famoso a principios de los 90.

La serie ocupa un lugar prominente de la exposición, pero con el poder de las estrellas que irradian de cada pared, la princesa del pueblo encara una dura competencia.

Una despeinada Angelina Jolie compite por atención con un similarmente desaliñado Tom Cruise. Bill Clinton se codea con Rudy Giuliani, Susan Sarandon con un radiante Elton John. La modelo Helena Christensen le ajusta la corbata a Valentino. Manos incorpóreas sujetan los pechos desnudos de Janet Jackson.

Madonna está presente en muchas de sus camaleónicas encarnaciones: la chica dura ataviada en cuero de principios de los 90, la glamorosa novia de Warren Beatty, la mística pelinegra en los días de "Ray of Light".

Pero las imágenes personales más íntimas son las más conmovedoras: un retrato familiar de 1987 de Demarchelier, su esposa y sus hijos; paisajes de la vasta llanura africana; un Puffy enternecedor.

"Es una foto perfecta", dice Demarchelier de la imagen de 1999 de su peludo amigo. "Cuando uno fotografía personas, trata de hacer que se olviden de la cámara. Puffy no sabe lo que es una cámara, así que es perfecto todo el tiempo".

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