Los ciberdelincuentes pierden mercado

Un informe señala que los códigos PIN que costaban 100 dólares ahora son vendidos en 10 o 20; el aumento en la obtención de datos bancarios ha hecho que los delincuentes bajen sus tarifas.
Algunos hackers ven amenazado su negocio. (Dreamstime)
LONDRES (CNN) -

Los precios que cobran los ciberdelincuentes por vender detalles bancarios y de tarjetas de créditos robados en forma electrónica han caído, al tiempo que ha crecido como la espuma el volumen de datos en oferta, lo que los obliga a buscar nuevas formas de aumentar los márgenes de beneficio, según un nuevo informe.

Un equipo de investigadores de la empresa de seguridad online Finjan descubrió que la gran cantidad de datos que cambia de manos en la red ha hecho que la información bancaria y de tarjetas de crédito se haya vuelto "asequible", de modo que la información de cuentas con códigos PIN, que antes alcanzaba los 100 dólares o más, ahora se vende por 10 o 20 dólares.

En su última encuesta trimestral sobre tendencias web, la empresa californiana indicó que los ciberdelitos han evolucionado hasta convertirse en "un gran mercado negro regido por las normas y la lógica económica, muy similar al mundo de los negocios legales".

El director de tecnología de Finjan, Yuval Ben-Itzhak, dijo en una entrevista telefónica desde Israel que los nuevos tipos de datos robados buscan ahora un "extra", como la información del seguro de salud de un paciente que pueda utilizarse para fraude de seguros o para adquirir y vender medicinas de forma ilegal.

Otros datos codiciados son información de negocios, archivos personales de la empresa y correos comerciales interceptados.

Estructura de mafia

El informe de Finjan, basado en parte en contactos establecidos por la empresa con cinco grupos que comercian online con datos robados, describe una jerarquía similar a la de la mafia, en la que los jefes funcionan como empresarios y normalmente dejan los ataques propiamente dichos a sus subordinados.

Un segundo al mando procura el "troyano" o software de infiltración para lanzar los ataques. Y es la fuerza de trabajo la que los lleva a cabo, recibiendo luego un pago en función de la cantidad de infecciones logradas y del país de origen de las computadoras infectadas.

Los 'reventas' comercian entonces con los datos financieros obtenidos, de la misma forma que otro delincuente vendería objetos robados.

En intercambios online con los vendedores, a los investigadores de Finjan se les ofreció todo un menú de datos robados, con las tarjetas de empresa, de platino y oro entre las más caras, prometiendo que se trataba de datos "frescos".

 

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