Prostitutas dictan la moda en Río

Una organización de prostitutas de Brasil diseña ropa que ya se pasea por las pasarelas de Euro "Daspu", la marca carioca del momento, ya vendió unas 25 mil piezas a precios bastante accesibl
Las fundadoras de Davida lograron más aceptación de la socie
Leonardo Tarifeño
R͍O DE JANEIRO -

Tal vez sean unas de las microemprendedoras más sorprendentes del mundo. Son prostitutas de Río de Janeiro, reunidas en la ONG Davida, que, en apenas un año y medio, han desarrollado la que, sin duda, es la marca brasileña del momento.

 “Hace ya mucho tiempo que nuestra manera de vestir superó las fronteras de nuestros lugares de trabajo”, comenta Gabriela Leite, ex estudiante de sociología, ex prostituta y actual directora de Davida; “nosotras siempre dictamos moda, y por eso inspiramos a diseñadores, artistas y a las demás mujeres. Ahora, llegó la hora de producir”.

Bajo el nombre de Daspu (juego de palabras que evoca el brillo de Daslu, la mayor firma de accesorios y vestimentas de lujo en Brasil), las trabajadoras del sexo de esta ciudad han inventado su propia marca de ropa, con playeras, vestidos, pantalones y shorts dirigidos a todos los públicos.

El proyecto no para de crecer, y desde su lanzamiento en noviembre de 2005 ha protagonizado desfiles en las dos últimas ediciones del desfile de modas Fashion Rio, el carnaval carioca 2006 y 2007, la Bienal de Arte Moderno de São Paulo de este año y hasta la mítica Galería Lafayette de París.

Con unas 25,000 piezas vendidas –especialmente playeras, a precios que oscilan entre 25 y 28 reales (125 y 140 pesos mexicanos)– y varias colecciones expuestas y a la venta, Daspu se ha convertido en un irresistible fenómeno comercial y cultural, quizás el ejemplo más provocador a la hora de combinar la mercadotecnia de la belleza con el de la justicia social (los ingresos financian a la ONG y sus iniciativas en la prevención del sida).

Surgida en 2005 para el cumpleaños número 13 de la ONG Davida, la marca incluye las líneas Batalha, basada en los modelitos que las chicas visten durante sus jornadas de trabajo; Lazer, pensada para la playa o la vida al aire libre; Folia, propicia para el desenfreno erótico del carnaval, y Ativismo, que difunde mensajes de alegría militante como “las mujeres perdidas son las más buscadas”, “el condón es sexy” o el sugestivo “somos más, podemos ser peores”.

Los artículos con mayor potencial polémico son –qué duda cabe– la camiseta que reivindica a la pionera María Magdalena y, sobre todo, el espeluznante vestido de novia, creación de la diseñadora Rafaela Monteiro, confeccionado con sábanas de hoteles de paso.

Así, con audacia creativa y espíritu irreverente, Davida parece haber encontrado su principal fuente de ingresos, un negocio sustentable destinado a “fortalecer, con visibilidad y recursos, la lucha de las prostitutas contra el estigma y la marginalización”, apunta Leite.

“La gente cree que la vida de la prostituta es especialmente sufrida, pero en realidad es un trabajo como cualquier otro. Y la parte mala no son los clientes, sino el prejuicio”, dice Leite, actual representante de América Latina y el Caribe en el Consejo de Coordinación del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/sida (UNAIDS).

Subproducto de la economía informal brasileña, cuyas actividades aportan 37% al PIB local, Daspu podría comenzar a exportar lingerie a Francia a partir de septiembre, una posibilidad surgida luego del apoyo recibido por parte de la estilista francesa Fifi Chachnil, diseñadora de la ropa íntima de Madonna.

Todo un sueño para las 22 prostitutas que integran el equipo de la marca, quienes en los próximos meses tendrán una competencia inesperada: la de Gatinha Mimosa, futura segunda contribución de las prostitutas brasileñas al universo fashion, creada y dirigida por las chicas que trabajan en la Vila Mimosa, tradicional centro sexual de Río. En este caso, el precio promedio de una camiseta será de 10 reales (50 pesos mexicanos), menos de la mitad de lo que cuesta una Daspu. Cosas del éxito.

Ahora ve
No te pierdas