Las nuevas matemáticas del petróleo

Los altos precios pueden ser una razón para llorar o celebrar… todo depende de los cálculos; observar los altibajos en el precio ya no es suficiente, la clave está en comprender por qué fl
El precio del crudo está cerca de los 100 dólares el barril.
Geoff Colvin

Estamos programados para temblar cuando los precios del petróleo se disparan, las semanas previas parecen demostrar por qué. Cada vez que las bolsas caen, como sucedió en varias ocasiones, los corredores y operadores culpan al aumento en el precio del crudo.

Pero esa lógica es engañosa. Una amplia perspectiva demuestra que la relación entre el petróleo y la economía está cambiando, y debemos modificar nuestras concepciones para entender lo que ocurre. Observar los altibajos en el precio de los hidrocarburos ya no es suficiente, la clave está en comprender por qué fluctúa.

Podemos darnos cuenta de que algo anda mal cuando analizamos el comportamiento de la Bolsa de valores no sólo en las últimas tres semanas, sino en el último quinquenio. El aumento repentino de los precios del petróleo no ha supuesto una bajada de las acciones o afectado la economía. Al contrario, ha ocurrido justo lo opuesto: el valor del petróleo se ha triplicado, y aún las acciones han avanzado hasta tocar máximos y la economía estadounidense ha crecido durante todo el periodo. Eso nos parece extraño pues no es lo que hemos aprendido cuando el petróleo se disparó y desencadenó las recesiones de 1973, 1980, 1981 y 1990.

Daniel Yergin, presidente del Centro de Investigación Energética de Cambridge y autoridad experta en energía mundial, ofrece una visión crítica de lo que ocurre: “Se trata de un colapso en la demanda, no un colapso en la oferta. Lo que está causándolo es el extraordinario crecimiento económico de los últimos años”.

El mundo ya había experimentado alzas importantes en los hidrocarburos cuando la OPEP cerró el grifo; los resultantes altos precios pusieron a prueba la economía mundial y desaceleraron prácticamente todo. Sin embargo, la situación actual es la opuesta: El fuerte crecimiento económico global hace subir los precios del petróleo. Tal como lo explica Yergin “La economía tiene un mayor impacto en los precios del petróleo que éstos en la economía”.

Geopolítica y temores

Desde luego, la demanda no es el único factor que provoca un alza en los precios, como lo saben Yergin y otros analistas. El aumento que ha sufrido el precio durante las últimas semanas se debe, claramente, al temor de que el abastecimiento de crudo se interrumpa por una posible incursión turca en el norte de Irak o una crisis en Irán. Eso explica que el alza actual sea también resultado de un colapso en la oferta o, mejor, del miedo a que ocurra uno, razón por la cual ha afectado a los mercados.

Pero el factor “miedo” sólo es parcialmente responsable de los elevados precios de hoy. El verdadero culpable es la creciente y amplia demanda global. Estamos en medio de un periodo sin precedentes, donde casi todas las economías de las grandes naciones se han expandido. Así que para entender nuestras reacciones ante el aumento del precio del crudo, debemos preguntarnos por qué razón aumenta. Si la causa es una oferta constreñida, el alza provocará cosas peores, como una recesión. Pero si la causa es un incremento en la demanda, significa que son buenas noticias, pues supone un crecimiento de la economía global.

Los futuros

Falta aún otra pieza en este rompecabezas: los mercados esperan que baje el precio del petróleo. En especial, porque los futuros del petróleo crudo reflejan un precio que se queda desfasado por cada mes adicional que se extienden los contratos. Además, los precios de las acciones de Exxon Mobil, Chevron, ConocoPhillips y otros gigantes petroleros reflejan las expectativas que los inversionistas tienen en la reducción de los precios del crudo.

Si consideramos las ganancias de estas empresas en los últimos trimestres y capitalizamos esas ganancias a un costo de capital adecuado, obtenemos lo que cada compañía valdría en caso de que registrara las mismas ganancias que los años anteriores. Pero en cada una de ellas, el valor real de la compañía es menor, es decir, el mercado espera que las ganancias de las empresas se reduzcan, y para ello hay sólo una explicación posible: la reducción de los precios del crudo.

Si queremos probar nuestras preconcepciones en relación a este tema, hagámonos la siguiente pregunta ¿Deberíamos celebrar o lamentar el hecho de que los precios probablemente disminuyan? Una reducción del 10% o más sería ciertamente positiva, asumiendo que reflejara la desaparición del miedo que actualmente se apodera del mercado del crudo.

Más allá de eso, nos cabe esperar que haya presiones para que se reduzca el precio, presiones ejercidas por las fuerzas más elementales y previsibles de la economía: un incremento de la oferta inducida por los altos precios de hoy y la sustitución del crudo por energías alternativas. Otro factor que influiría en la tendencia a la baja sería que la economía mundial redujera su dependencia energética, produciendo más PIB por barril de petróleo. Todo eso es positivo.

Debemos recordar, no obstante, que las recesiones en las grandes economías mundiales conllevarán una disminución de los precios de hidrocarburos. Así que si las expectativas de los mercados están en lo cierto y los precios caen, primero preguntémonos si hay razones para celebrar. En la economía contemporánea, no cabe duda, una bajada en el precio del petróleo puede ser efectivamente motivo para ponerse a temblar.

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