¿Qué debilita al dólar?

El déficit comercial, las tasas de interés y la fuerza de otras divisas son algunas de las caus la suerte de la moneda es preocupante, debido a su papel histórico en las reservas mundiales.
Analistas opinan que 'la gente no quiere tener dólares ni ac
Geoff Colvin

Si recordamos el dicho “a perro flaco, todo son pulgas” no nos sorprendería que todo lo malo ocurriera al mismo tiempo: el dólar caía mientras la crisis hipotecaria empeoraba, y las bolsas de valores tendían hacia la baja.

La suerte del dólar es especialmente preocupante debido a su papel histórico en la reserva mundial de divisas y a su evidente importancia para la economía más grande del mundo. En los mercados globales de hoy, tan interconectados, los altibajos del dólar son causa y efecto de algo más.

Los factores detrás del debilitamiento del billete verde se han desarrollado durante años, pero no habían afectado tanto como hasta ahora.  El más fundamental ha sido que los estadounidenses han estado viviendo más allá de sus posibilidades, comprando más al resto del mundo que lo que el mundo nos compra a nosotros (ese es el déficit comercial); para hacerlo, tenemos que ceder al exterior los derechos de nuestros activos bajo la forma de bonos del estado y bonos corporativos, o incluso entregar los activos mismos.

Un país tan rico como EU puede darse el lujo de hacer esto durante mucho tiempo, pero finalmente el exterior termina sembrado de dólares y sólo desea deshacerse de ellos. Al resto del mundo también le preocupa que cualquier país con muchas deudas se sienta tentado a “inflar” su divisa, y tal temor reduce el valor de esa moneda. 

Dado que EU ha mantenido durante los últimos años un gran déficit comercial –cerca de 700,000 millones de dólares al año- el escenario para la caída del dólar estaba preparado desde hace tiempo. La gota que derramó el vaso fue la crisis de las hipotecas de alto riesgo y los temores sobre el descenso de la economía estadounidense.

Si la economía se ralentiza, los inversionistas renuncian a los activos americanos y buscan inversiones en otras divisas. Cuando la Reserva Federal intenta estimular la economía bajando las tasas de interés, como ha sucedido en dos ocasiones en últimas fechas, sólo consigue restarle atractivo al dólar, pues los inversionistas pueden obtener  mejores tasas en otras divisas, como es el caso del euro.

Lo que realmente pone nerviosos a los inversionistas es que la tendencia se refuerce. Un funcionario del gobierno chino manifestó que su gobierno transferiría sus reservas en divisas débiles a otras más fuertes: adiós dólar, bienvenido euro. Considerando que las reservas chinas ascienden a 1 billón de dólares, las acciones que tome su gobierno afectarán a otros mercados, hundiendo al dólar incluso más e impulsando a otros a transferir sus reservas.

Pero aún si esta situación no ocurriera, la debilidad del dólar no parece tener un fin cercano, al menos frente al yuan chino y otras divisas de países en vías de desarrollo. Tal como lo indica Alan Greenspan, cuando sus niveles de vida aumenten más rápido que los nuestros, sus divisas probablemente también valdrán más que la nuestra. Hay que recordar, insiste Greenspan, que la moneda japonesa alguna vez se situó en 300 yenes por dólar americano hasta fortalecerse a menos de 100 (hoy ronda los 113 por dólar). La tendencia continúa: Tan sólo en el año pasado el dólar se debilitó un 13% con respecto a la rupia india y 11% frente al peso colombiano.

Por cierto, el magnate de los negocios Warren Buffet nos advirtió que esto pasaría. A mediados del 2002, por primera vez en su vida, el inversionista empezó a comprar divisas extranjeras, apostando así contra el dólar. Explicó sus razones en un extenso artículo que escribió para Fortune en noviembre del 2003. La principal razón que indicó fue el déficit comercial, el cual ha empeorado hasta el presente. Por un par de años parecía que se había equivocado; pero hoy, como siempre, podemos achacarle dones proféticos.

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