México tiene menos pobreza: Hacienda

La dependencia asegura que la globalización ha permitido una reducción de la desigualdad; los hogares de bajos ingresos han prosperado más que las familias de ingresos altos, dice la SH
La pobreza alimentaria ha disminuido, según la SHCP. (Archiv
CIUDAD DE MÉXICO (Notimex) -

Durante el periodo de globalización, en México la pobreza ha disminuido y la distribución del ingreso ha mejorado, contrario a lo que comúnmente se cree, afirmó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).  

Así lo demuestran de forma contundente los datos, ya que el coeficiente de Gini1 -que es un indicador de la desigualdad del ingreso- ha disminuido durante los últimos 12 años, agregó en el Informe Semanal de su Vocería.

Señaló que los hogares de clase baja han prosperado considerablemente más que los de clase alta, al elevarse el ingreso monetario para el primer decil en 45.3% en términos reales y 54.3% para el segundo decil entre 1994 y 2006.  

En tanto, el incremento de dicho ingreso para el decil X fue de sólo 22.2%, en el mismo lapso, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares (ENIGH), añadió en la nota informativa "Lecciones para México de la globalización".

La ENIGH divide al total de hogares del país en 10 grupos iguales, llamados deciles, y se les ordena en función del ingreso que perciben, de los cuales los dos primeros deciles (I y II) concentran a los hogares de menores ingresos, y el decil X, a los de mayores ingresos.    La SHCP refirió que entre 1996 y 2006 el ingreso monetario promedio por hogar en México aumentó 36% en términos reales, por lo que la pobreza, medida en todas sus formas  -alimentaria, de capacidades y patrimonial-, también se redujo notoriamente en esos años.

En 1996, 34.3 millones de mexicanos vivían en extrema pobreza, 43.0 millones en pobreza de capacidades y 63.3 millones en pobreza de patrimonio, equivalentes a 37.4 por ciento, 46.9 por ciento y 69.0 por ciento respectivamente, de la población total.

En 2004 la pobreza alimentaria se redujo a 17.4 por ciento y en 2006 a 13.8%, con lo que entre 1996 y 2006, 19.8 millones de mexicanos pudieron salir de la pobreza extrema, expuso la SHCP.

Indicó que la pobreza de capacidades disminuyó a 24.7% en 2004 y a 20.7% en 2006, con lo que de 1996 a 2006 este tipo de pobreza cayó 49.5%.    Respecto a la pobreza patrimonial, agregó, ésta se redujo en 2004 a 47.2% de la población, y en 2006 a 42.6%, con lo que entre 1996 y 2006, 18.6 millones de mexicanos escaparon del último eslabón de la pobreza.

"Y cómo no va a ser así si hace diez años, cada dólar que los mexicanos obteníamos por nuestras exportaciones al resto del mundo sólo alcanzaba para importar mercancías que valían 93 centavos (de dólar)", comentó.

Ahora, destacó, por cada dólar que exportamos podemos importar bienes y servicios con un valor equivalente a 1.03 dólares, es decir, nuestro poder adquisitivo se ha incrementado puesto que hoy en día nos alcanza para comprar más de lo que vendemos.

"La evidencia en México muestra que, durante el periodo de globalización, la pobreza ha disminuido y la distribución del ingreso ha mejorado, contrario a lo que comúnmente se cree. Así lo demuestran contundentemente los datos", insistió.

Aunque una mejor distribución de los ingresos en México es, sin duda, una buena noticia, y también lo es la reducción de la pobreza, los resultados de la evaluación de la globalización indican que es necesario invertir mejor, reconoció la dependencia federal.

Mejorar la calidad del gasto en la educación de los mexicanos para que, sobre todo los que menos tienen, puedan aprovechar mejor las ventajas de la integración económica por sus propios medios, ésa es la lección de la globalización para México y ahí está el reto, añadió.   La SHCP consideró que antes de descalificar la globalización, es necesario prestar atención especial a los resultados de estos primeros años, los cuales revelan que sí es cierto que la pobreza disminuye gracias a la libertad de comerciar.

Además, que la inversión efectiva en la educación de la fuerza laboral es un factor determinante para aprovechar al máximo las ventajas de la integración económica.

"Con el propósito de elevar el potencial de crecimiento de la economía, debemos proseguir en la construcción de un entorno más competitivo y libre para las actividades productivas, buscando producir conocimiento y perfeccionar nuestras habilidades para aprovechar los beneficios de la libertad económica", finalizó.

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