Los desafíos económicos de LA para 2008

Aunque Latinoamérica tuvo un buen año económico, aún hay retos difíciles que debe superar; las exportaciones de productos sofisticados podrían atenuar el enfriamiento financiero de la re
"El reto de América Latina es exportar con valor" según Mach
SANTIAGO DE CHILE (AP) -

América Latina tuvo un buen año económico en 2007 y se anticipa que las condiciones seguirán siendo favorables en el año entrante, aunque en medio de desafíos potencialmente complejos para la región.

Los expertos señalan que tanto las buenas noticias como los riesgos provienen del exterior y a menudo en condiciones que los países de la región no pueden manejar o siquiera influir.

La región registró, según estiman organismos internacionales, un crecimiento de 5.6% en 2007, y se espera un 4.9% para 2008, lo que significa que habrán transcurrido seis años consecutivos de crecimiento.

“Tendríamos que remontarnos 40 años atrás, a la década de los años '60, para encontrar un crecimiento similar continuado”, dijo el Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Luis Machinea.

En una entrevista con AP, Machinea, ex ministro de Economía argentino, dijo que esas cifras equivalen a un crecimiento per cápita superior al 3%.

“A la región le está yendo bien en el corto plazo, pero hay algunos síntomas de alerta, aunque por ahora no son muy graves”, dijo Machinea.

Entre esas señales de alerta están la volatilidad de los mercados financieros internacionales, que debe continuar, además de la desaceleración de la economía mundial, que podría llegar a entre 0.3% y 0.4% en Estados Unidos y Europa.

El enfriamiento de la economía estadounidense afectaría especialmente a países que basan de manera importante su comercio exterior en las exportaciones a ese mercado, como México o América Central, o a los que reciben grandes sumas en remesas enviadas por sus ciudadanos que viven en Estados Unidos, como las economías centroamericanas o de la República Dominicana.

Otra “señal de alerta” es el proceso de fortalecimiento de las monedas locales en relación al dólar en varios países —Brasil, Colombia, Chile— lo que debilita sus exportaciones.

Eso puede compensarse, al menos en parte, por lo que la mayoría de los expertos pronostica será un mantenimiento de los altos precios de las materias primas que constituyen buena parte de las exportaciones regionales, como cobre, carne, granos y otros productos agrícolas, y el salmón.

Machinea advirtió, sin embargo, que esos altos precios “no van a durar toda la vida”, por lo que sigue siendo urgente que los países agreguen conocimientos y valor a sus exportaciones.

Dijo que algo se ha avanzado a ese respecto en los últimos años y América Latina exporta hoy más productos manufacturados, pero “falta mucho por hacer”.

“Además, exportamos manufacturas basadas en mano de obra barata, como ocurre en algunas economías de América Central o en algunas exportaciones de México”, agregó.

Explicó que, además, muchas exportaciones se basan en recursos naturales y en las riquezas propias de los recursos naturales.

Y en los casos en que se exportan productos sofisticados, el país latinoamericano exportador tiene una participación mínima y es sólo “el último eslabón en una cadena global”, dijo Machinea.
A veces se exporta una computadora “pero la verdad es que sólo se puso la caja de esa computadora”, señaló.

 “A la región le falta agregar conocimiento, agregar valor, pero sobre todo conocimiento a sus exportaciones”, dijo, y para ello es necesario invertir más en educación e innovación.

“Incluso, a los recursos naturales se les puede agregar valor y conocimiento”, señaló. “La biotecnología hace cada vez más posible agregar conocimiento o valor, por ejemplo, al salmón, a la soja, hasta al cobre”.

Destacó que países ricos en recursos naturales, como Nueva Zelanda y Australia, “a los que les va muy bien en la vida”, dan fuerte impulso estatal a la innovación y educación, mientras en América Latina “hablamos mucho pero hacemos poco. Este es uno de los grandes déficit de la región”.Sin corregir ese error, “va a ser difícil que demos un salto”, señaló.

Para el futuro inmediato de las economías latinoamericanas no se espera un impacto demasiado fuerte de los altos precios del petróleo, pese a que la mayoría de los países son importadores, pero la región en su conjunto es exportadora.

El peor panorama está en América Central, donde, según la CEPAL, los efectos del petróleo caro se acercan a lo dramático. Sólo se atenúan por alguna ayuda internacional, como el financiamiento que Venezuela proporciona a varios países. Pero eso se considera insuficiente.

Economistas llaman también a poner atención en otros elementos que podrían complicar el cuadro económico regional: el repunte inflacionario que se advierte en varios países tras años de estabilidad, el exceso de gasto público en otras naciones de la región.

La CEPAL dijo en su balance de la economía latinoamericana en 2007 que elementos clave en el favorable panorama logrado fueron el mantenimiento de positivas cuentas fiscales, aumento de reservas, reducción del desempleo y de la deuda externa, y los altos niveles de inversión y de consumo privado.

Debido a eso, organismos como CEPAL y el Banco Interamericano de Desarrollo coinciden en que América Latina está ahora en mucho mejores condiciones de resistir los efectos de los trastornos financieros internacionales que lo que estaba años atrás.

 Pocos creen que podría repetirse la debacle que en varios países precipitó la crisis asiática, o que algún país repita la amarga experiencia argentina que culminó con la caída del presidente Fernando de la Rúa.

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