Apertura de camiones, pendiente de Bush

Pese al acuerdo de un plan piloto para abrir fronteras, aún falta eliminar el trato discriminat los transportistas mexicanos están poco interesados en la prueba que les permitiría ingresar a
Transportistas mexicanos en desventaja. (Especial)
José Manuel Martínez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

A 12 años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los transportistas mexicanos siguen esperando la apertura efectiva de las carreteras del continente, aunque el acuerdo señala que es su derecho.

Ahora por fin se está abriendo el paso pero con obstáculos y dificultades como mayores costos de operación, inspecciones largas en la frontera, y las presiones de los sindicatos estadounidenses. A poco más de un mes de que inicie formalmente la prueba que da paso a los camiones de carga mexicanos a territorio estadounidense, sólo una empresa, Transportes Olympic,  ha logrado que dos de sus unidades recorran las carreteras de ese país.

“Mientras el gobierno  de Estados Unidos decidió cerrar su frontera no pasó nada y, ahora, simplemente se decide abrirla.”, dijo Tirso Martínez, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANCAR). “No sentimos un trato de dignidad e igualdad de condiciones.”

La visita de George W. Bush esta semana será oportunidad para debatir y presionar sobre lo que muchos ven como un trato sin equidad y justicia a raíz del TLCAN y se prevén manifestaciones en el país. Los transportistas son un ejemplo de cómo no funciona el tratado, no obstante los muchos beneficios que ha traído.

Los transportistas mexicanos deberán enfrentar una serie de problemas y requisitos, empezando por el paso de la frontera cuyo costo por la espera en las aduanas aumentará en alrededor de 600 dólares, “si el camión sólo traspasa el remolque a una unidad estadounidense cuesta 100 dólares, pero el paso, paradójicamente cuesta más”.

Casi el 70% de los productos que intercambian México y los Estados Unidos se mueven por camión de carga, por lo que este proceso cuesta más de 400 millones de dólares al año, que “con un servicio más rápido de aduanas nos evitaríamos”.

El aspecto más preocupante para los transportistas es la discrecionalidad que se espera por parte de las autoridades inspectoras o policiales estadounidenses cuando un transporte de carga mexicano se interne en su territorio.

Los otros elementos de preocupación, dice el dirigente de los transportistas, son los requisitos para los conductores de los tractocamiones, como el que sean bilingües o conozcan la red carretera estadounidense.

Están además los costos de pólizas de seguros, que por la ausencia del historial de siniestralidad, se prevé serán más elevadas que en México, y la oposición de las organizaciones sindicales.

Éste es uno de los temas que más toma en cuenta Transportes Olympic, la primera empresa mexicana que es auditada, supervisada y autorizada para que dos de sus camiones circulen por las carreteras estadounidenses.

“Son requisitos altos, obviamente los operadores en México son muy experimentados, pero necesitan adiestramiento e inversión en tiempo para aprender el idioma y conocer las carreteras”, dijo José Gil, gerente de Transportes Olympic.

Esta es la primera parte de un proceso de un año para que obtengan la autorización y que el resto de sus 37 camiones puedan ofrecer el servicio.

En México existen alrededor de 10 mil empresas transportistas de las cuales tan sólo 100 son las que estarían solicitando su inclusión para participar en la prueba de apertura de fronteras.

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