Etanol, ¿es moda o llegó para quedarse?

El reciente ingreso de Estados Unidos a la corriente de energía alternativa impulsó a otros paí algunos se plantean interrogantes sobre si el entusiasmo será duradero.
La energía alternativa tiene sus limitantes. (AP)
WASHINGTON (AP) -

Los preparativos de decenas de países del mundo para producir combustibles de fuentes alternativas han tomado un renovado impulso con el reciente ingreso de Estados Unidos a esa corriente, pero han llevado también a algunos a plantearse interrogantes sobre si el entusiasmo será duradero y cuestionar los efectos en la cadena alimentaria humana.

El interés en los llamados biocombustibles se ha visto tremendamente incrementado ante los efectos del cambio climático global, deseo de promover las economías rurales, el activismo contra los gases tóxicos y, sobre todo, los precios del petróleo, que desde 1999 subieron 350%.

Los pesimistas creen que el ímpetu será breve debido a que se requiere los miles de millones en inversiones inmediatas y los trastornos en la cadena alimentaria que puede ocasionar el cambio para dedicar alimentos a mover autos. Los optimistas, basados en que los actuales precios de los combustibles serán permanentes y no dejan otra salida, ven lo contrario.

"Este es el inicio de una nueva civilización", ha dicho el ex ministro brasileño de Agricultura Roberto Rodríguez. "Nada puede ser más emocionante que alentarla a crecer".

Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, toma con cautela el entusiasmo.

"Yo creo que debemos atender todas las preocupaciones", dijo. "La verdad es que los biocombustibles, en el mejor de los casos, sólo van a suplir una pequeña parte de las necesidades energéticas del mundo".

Los biocombustibles -que se obtienen de materia biológica (cultivos alimentarios, residuos agrícolas, desperdicios municipales)- en Estados Unidos se producen mayormente del maíz. Pero, también se usan para ese fin granos de sorgo, caña de azúcar, soya, celulosa y otras biomasas.

Moreno, Rodríguez y el ex gobernador de la Florida Jeb Bush, hermano del presidente George W. Bush, estuvieron el lunes en el BID en la presentación de un estudio, "Modelo para la Energía Verde en las Américas", que emite indicios mixtos sobre la durabilidad del entusiasmo.

Dice que unos 50 países están preparándose para invertir 200,000 millones de dólares (mdd) hacia el año 2020 comparado con 1,000 mdd del 2006. Pero, aun así, la producción de biocombustibles cubrirá apenas el 5% de sus necesidades de transporte, aunque será cinco veces más que el nivel actual.

De acuerdo al estudio, en 27 de esos países ya existen regulaciones sobre biocombustibles y 40 han fijado metas de mezcla del etanol en la gasolina, pero ninguno se acerca al 23% de Brasil, el primer productor del mundo.

China planea invertir 187,000 mdd hacia el 2020 y está probando una mezcla del 10% en cinco grandes ciudades. La India ha dispuesto una mezcla del 5%; la Unión Europea de un 5.75% hacia 2008; y el BID anunció planes por 300 mdd para la región.

Estados Unidos ha estado trabajando discretamente en años reciente en los biocombustibles, principalmente el etanol extraído del maíz y que es el más popular entre todos. Su producción actual de etanol permite mezclarlo en la mitad de toda su gasolina (a un máximo del 10%), pero aún así el etanol todavía representa el 3.6% del total de su demanda de gasolina.

Aparte de los componentes conocidos para la producción de biocombustibles, existe también una urgencia geopolítica en Washington en la campaña.

El presidente venezolano Hugo Chávez ha estado aliviando con petróleo barato las necesidades de países apremiados de la región, particularmente en Centroamérica y el Caribe y, según Washington, influyendo de paso en sus políticas internas.

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