Inviable el maíz transgénico: analistas

Las dos variedades que intenta introducir Monsanto, obedecen a necesidades de EU y no de México según los investigadores, en México, la modificación contaminarían a otras variedades de la sem
La ley mexicana prohíbe cultivar maíz modificado (Archivo).
CIUDAD DE MÉXICO (Notimex) -

Investigadores nacionales e internacionales coincidieron en que las semillas genéticamente modificadas de maíz no son viables en México porque no responden a las necesidades de cultivos de los agricultores mexicanos. 

En conferencia de prensa Major Goodman, catedrático de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y experto en diversidad de maíz y sus razas, destacó que las semillas transgénicas de maíz son de poco interés para los productores del país.

Lo anterior, debido a que las dos variedades transgénicas que intenta introducir la compañía Monsanto están fabricadas para las necesidades de los productores de maíz de Estados Unidos.

Uno de estos Organismos Genéticamente Modificados (OGM) es resistente a insectos o plagas que se presentan en los cultivos de Estados Unidos, pero no a los de la producción mexicana de ese grano.

Asimismo, la otra variedad que se intenta introducir a México es para que el maíz sea resistente a herbicidas, semillas que no pueden cultivarse en gran parte de territorio, donde la producción de maíz se mezcla con otros cultivos como la calabaza. 

Major Goodman calificó como una mentira la publicidad que se hace de los OGN, donde se señala que se elevará la productividad, ya que en algunos casos la producción podría secarse.

El experto en genética y mejoramiento del maíz mencionó que de ingresar a México el cultivo de maíz transgénico se corre el riesgo de contaminar las variedades del criollo de México, porque existe dificultad de mantener confinados los cultivos transgénicos, ya que no se podrá detener su expansión.

A su vez, Fernando Castillo, investigador del Colegio de Postgraduados opinó que es necesario conservar y proteger las razas y variedades del maíz nacional e impulsar las oportunidades que se tienen para una mejor producción, la cual podría crecer hasta 20% sin necesidad del maíz transgénico. 

Asimismo, coincidió en que la utilización de las semillas modificadas genéticamente que intenta introducir Monsanto no representa mejoras o ganancias para los productores nacionales y sólo traerían un beneficio económico para esa empresa.

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