Crónica de un fracaso comercial en China

En una ciudad al norte de Hong Kong, se construyó la plaza más grande del mundo, y está casi va el centro puede albergar más de 1,500 tiendas, pero sólo recibe 10% de los visitantes esperados
Los tres pisos del centro comercial son una ciudad fantasma.  (Foto: )

El South China Mall, en Dongguan, (una ciudad de seis millones de habitantes al norte de Hong Kong) es un símbolo del fracaso para estimular el consumo.

El centro tiene 891,000 m2, para albergar 1,500 tiendas, pero sólo una parte está alquilada. “Nunca averiguaron si había gente para llenarlo. Los habitantes de esta ciudad son obreros, no pueden darse el lujo de comprar aquí”, señala Stephen Liu, empresario hongkonés. 

Rodeado de 89 hectáreas con palmeras, el centro comercial cuenta con réplicas de ciudades como Venecia, Milán y Ámsterdam, un Arco del Triunfo de 30 metros y un río artificial de dos kilómetros con góndolas para alquiler. 

Los constructores esperaban atraer 100,000 visitantes diarios, pero a más de un año de su apertura sólo atrae a 10,000, señala Ian Thomas, presidente de Thomas Consultants, firma de Vancouver contratada desde 2004 para ayudar al alquiler y la promoción.

“El centro pasa ahora por una etapa de desarrollo. Su actual rendimiento no significa que no vaya a mejorar en el futuro”, comenta Grace Liu, responsable de relaciones públicas. 

En China, el consumo privado representa 35% del PIB, casi la mitad de lo que representa en EU y “muy posiblemente la proporción más baja de cualquier gran economía de la historia moderna”, asegura un informe de Morgan Stanley.

En los últimos años, cientos de centros comerciales se construyeron en China donde están siete de los 20 más grandes del mundo. Dos de ellos (Oriental Plaza y Grandview Mall) se ubican a menos de 100 km de South China Mall. 

Más allá de los pocos negocios y restaurantes cercanos a la entrada, los tres pisos del centro comercial son una ciudad fantasma.

Persianas de aluminio cubren la mayor parte de los locales jamás ocupados. Otros, ahora cerrados bajo llave, exhiben indicios de anteriores inquilinos con cajas de cartón cubiertas de polvo. Y un cine Imax, concebido como una atracción principal, nunca fue inaugurado.

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