500,000 ambulantes en el DF: UNAM

En la capital mexicana se estima que medio millón de personas trabajan en el comercio ambulante esta actividad afecta al gobierno en lo que respecta al uso de espacios y pago de impuestos.
En el Distrito Federal casi medio millón de personas trabaja
CIUDAD DE MÉXICO (Notimex) -

En la capital de la República se estima que hay casi 500,000 personas que laboran en el comercio ambulante, afirmó Carlos Bustamante Lemus, del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El economista dijo que el comercio ambulante en la ciudad de México sigue en aumento y no sólo afecta a los comerciantes establecidos y a los consumidores, sino también al gobierno en lo que respecta a la utilización de espacios, la contaminación en las calles y el pago de impuestos.

De acuerdo con un comunicado de la UNAM, explicó que a los negocios en regla los perjudica en cuanto a reducción de ventas, lo que a su vez repercute en las ganancias para los inversionistas y en la retribución tributaria.

Aunque con ello parece que gana el consumidor al obtener precios más bajos existen desventajas, ya que los productos adquiridos no tienen garantía.

Por otra parte, señaló, cuando los informales pagan por la expedición de licencias y permisos los únicos que se benefician son sus líderes.

Indicó que si bien es cierto que ese problema radica en la necesidad de generar más fuentes de empleo, también lo es en la comparación de ingreso entre la actividad formal e informal; por ejemplo, en las calles trabajando dos o tres horas se gana el doble de lo que se obtendría en cualquier establecimiento, durante la jornada laboral.

Bustamante Lemus expuso que la definición de comercio ambulante ha cambiado. Originalmente se entendía como aquel vendedor o comerciante trashumante que andaba por la calle ofreciendo sus mercancías o servicios; sin embargo, ahora es aquella persona que expende en la vía pública.

Si bien se consideraba un fenómeno espontáneo, no sujeto a reglamentación -lo que está permitido constitucionalmente en el sentido de que posibilita dedicarse a cualquier actividad económica, siempre y cuando no afecte a terceros-, hoy ya no es así, sostuvo.

Cuando este hecho crece adquiere otras dimensiones que conjugan cuestiones de carácter cultural, económico, político y social, explicó.

Hoy día donde hay población se encontrarán comerciantes: en estaciones del Metro, terminales de autobuses urbanos, suburbanos y foráneos, o en iglesias y centros culturales, lugares desatendidos por la política de no construir nuevos mercados públicos, precisó.

El comercio ambulante es de tipo callejero no regulado y permite casi todo, desde actividades lícitas que le posibilitan aprovisionarse al consumidor, hasta ilícitas como vender artículos de contrabando, fomentar la "piratería" o el tráfico de drogas.

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