El plástico amenaza a bosques de corcho

Actualmente los corchos alternativos tienen el 20% del mercado, frente a 2% que tenían en 2000; el 80% de la producción mundial de corcho se destina a tapar botellas.
TEMPIO PAUSANIA, Cerdeña (CNN) -

Si uno compra una botella de vino con una tapa metálica rosca o un corcho de plástico, no sólo va a estar faltándole el respeto a la tradición. Tal vez esté condenando los bosques de corchos del mundo a muerte.

Esa es la opinión de los ambientalistas y productores de corcho que han unido fuerzas para proteger los robles de ese material y el hábitat único que proporcionan, de la competencia en el negocio del vino.

Los 'corchos' alternativos son cada vez más comunes, habiendo acaparado los cierres sintéticos y de aluminio un 20% del mercado, en comparación con el 2% del año 2000, según el consultor en materia de industria vinícola Stephane Rein de Rein Consulting.

El dice que esa cifra podría ascender a un 35% para fines de esta década.

"Los corchos de silicona no son un problema para los vinos de calidad, ellos siempre usarán corcho", dijo Battista Giannottu, un agrónomo que trabaja en un consorcio que representa a los productores de corcho de Cerdeña.

"Pero el mercado masivo, que representa el 80% del total, podría (usar corchos sintéticos). Ese no es sólo un problema económico sino uno ambiental", agregó.

Expertos

El "quercus suber" o roble de corcho, que crece tanto del lado europeo como africano del Mediterráneo, proporciona la materia prima para prácticamente todos los 20 millones de tapas usadas cada año para botellas de vino.

El modo en que el corcho es cosechado, recortado de los costados de los árboles del modo en que una oveja es esquilada, significa que los bosques seguirán prosperando mientras ceden su valiosa corteza.

En Cerdeña, la única región en Italia que produce corcho, los bosques son un refugio para los jabalíes salvajes, una especie de halcón nativa de la isla y el ciervo.

EL lince ibérico en gran peligro de extinción deambula por los bosques de corcho de España y Portugal, el líder mundial en producción de ese material. En el norte de Africa los bosques proporcionan un hábitat para el ciervo Barbary.

"Sólo los expertos pueden determinar cuándo está lista", dijo Saverio Bacio, supervisando la cosecha en un bosque propiedad del gobierno de Cerdeña.

Sus leñadores trabajan rápidamente, hachando la corteza antes de que el calor del verano haga que la savia la adhiera al sensible corazón interior de los árboles que, de ser dejada intacta, producirá otra gruesa capa de corcho.

"Uno puede darse cuenta de si el clima, la temperatura, es correcta para que la corteza se desprenda sin sacar parte del corazón con ella. Esto varía día tras día, hora tras hora", dijo Bacio.

Un roble de corcho debe tener 30 años como mínimo antes de la primera cosecha, e incluso entonces, el áspero y poroso 'corcho virgen' no es lo suficientemente bueno como para cerrar vinos. Tomará otros 10 años para que la corteza vuelva a crecer y ser suficientemente buena para hacer corchos.

Eso significa un mal índice de rendimiento comparado con otros árboles que pueden ser plantados en esas zonas, como el eucalipto de rápido crecimiento que compite por el terreno con los robles de corcho.

"No es un árbol que da mucho de una sola cosa, da un poco de muchas cosas", dijo Nora Berrahmouni de WWF, un grupo ambiental que está trabajando por proteger el hábitat de los bosques de corchos.

La maleza es un entramado de arbustos aromáticos, incluyendo unos que producen el mirto, una baya que es recolectada para hacer el Mirto, el licor de Cerdeña, una fuente adicional de ingresos forestales.

Como un cerdo

En la fábrica Molinas en Calangianus, una ciudad que ha prosperado en base al comercio del corcho, pilas de corteza cosechada maduran en el depósito durante el año necesario que permite que sus poros se cierren.

Después de eso es hervido en tanques para hacerlo más elástico y achatado por gigantes prensas de acero. Una vez que es revisado en busca de hongos, es cortado en forma de tapones.

El color terracota natural del corcho es lavado para llevarlo a uno blanco opaco, solicitado por la mayoría de las bodegas.

"Nosotros decimos que el corcho es como un chancho, no se desperdicia nada", dijo Michele Addis, gerente de control de calidad, esforzando su voz por sobre el estruendo de la maquinaria.

Más del 80% de la producción de corcho mundial es usada para cerrar botellas. El resto es empleado para materiales de construcción y artículos como aparejos de pesca y plumillas de bádminton.

El corcho de mejor calidad, que es el menos poroso y no tiene fisuras ni fallas, produce el mejor grado de tapones cotizados para vinos hechos para ser madurados dentro de la botella.

Los de menor grado son usados para vinos más baratos: los granos de corcho son aglomerados con un tipo de cola para hacer los densos corchos para champaña que deben soportar la presión del vino espumante.

Los retazos son pegados a discos de plástico para hacer el tipo de tapones encontrados en algunas botellas de jerez.

Además de ser alternativas baratas, el plástico y el metal no presentan el mismo riesgo de picar el vino, lo que sucede cuando en el tapón hay un químico llamado TCA que le da un aroma mohoso. Pero los productores de corcho y los ambientalistas no están replegándose.

Con el objetivo de capitalizar la demanda de productos 'ecológicos', ellos han comenzado a producir corchos certificados como no dañinos para el medio ambiente, bajo el esquema Consejo de Administración Forestal (CAF), un sistema de "ecoetiquetas" ya generalizado para productos en madera.

Quienes respaldan el esquema CAF esperan que los compradores de vino "ecológico" prefieran una botella con la etiqueta del CAF. Los fabricantes de corcho esperan que esto pueda garantizarles el futuro, al diferenciar sus tradicionales productos de los advenedizos.

"Esto podría ser un nicho", dijo el agrónomo Giannottu. "Los tapones de plástico y aluminio no pueden competir con él".

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