AL es seguro para los inversionistas

Las monedas latinoamericanas han ganado terreno económico mientras el dólar se desploma; especialistas creen que algunos mercados pueden resistir la próxima recesión estadounidense.
Inversionistas buscan refugio en otros mercados. (Archivo)
NUEVA YORK (Dow Jones) -

Los inversionistas rara vez consideran a Latinoamérica como un refugio, pero en los círculos cambiarios la región parece haberse convertido en un puerto seguro en estos tiempos difíciles.

Las monedas locales en América Latina han subido en las últimas semanas, incluso mientras el dólar se desploma y las tormentas económicas continúan ganando fuerza en Estados Unidos.

"Ha surgido una nueva negociación cambiaria de refugio que ha sido una sorpresa", señala Greg Anderson, estratega jefe de divisas de ABN Amro en Chicago, refiriéndose a América Latina.

Hace apenas seis meses, cuando comenzó la crisis del sector de hipotecas subprime, o de alto riesgo, en Estados Unidos, la mayoría de las monedas latinoamericanas reaccionaron a un aumento de la volatilidad del mercado y la aversión al riesgo de la misma manera que lo habían hecho en el pasado: cayeron en forma generalizada.

Pero desde entonces, los inversionistas parecen haber llegado a la conclusión de que el real brasileño, el peso chileno e incluso el sol peruano ya no son monedas inestables en riesgo permanente de ser devaluadas.

Muchos países latinoamericanos también cuentan con importantes reservas externas, que podrían ayudar a mitigar los efectos de la volatilidad del mercado sobre las divisas.

Como resultado de ello, pese a que la aversión al riesgo se ha mantenido en niveles elevados esta semana, el real brasileño alcanzó el lunes un máximo de siete años frente al dólar, mientras que el peso chileno, la estrella de las monedas latinoamericanas este año, subió a su nivel más alto en nueve años.

"Esta no es la América Latina que conocieron sus padres", afirma Pedro Tuesta, economista para América Latina de 4Cast en Washington. "Los inversionistas saben esto, saben que la región continúa creciendo y, por lo tanto, se sienten cómodos con las monedas".

La clave de estos cambios fundamentales entre los inversionistas en monedas son los superávits, sostienen los analistas. La mayoría de las principales economías latinoamericanas registran superávits en sus cuentas corrientes y algunas, como la de Chile, también tienen superávit fiscales.

Anderson de ABN Amro dice que estos superávit pueden ayudar a aislar las monedas de la desaceleración de la economía en Estados Unidos, que cada día parece más una recesión.

No obstante, algunos analistas destacan que la resistencia que hasta ahora han mostrado las monedas latinoamericanas a los problemas en Estados Unidos no implica que no se verán duramente afectadas si las cosas realmente empeoran en Estados Unidos.

El real brasileño, una de las monedas más negociadas en América Latina, es un caso a destacar.

Brasil registró un superávit comercial de 40,040 mdd en el 2007, una modesta baja frente al superávit récord de 46,460 mdd del 2006.

El real "anteriormente era considerado como una moneda de alto riesgo, (pero) se ha vuelto una especie de refugio", comenta Anderson.

El peso chileno también se ha mantenido a la altura; el lunes el dólar cayó a un mínimo de nueve meses para cerrar en 470.20 pesos por dólar.

Bertrand Delgado, economista y analista de monedas de IDEAGlobal en Nueva York, indica que los dos superávit de Chile -fiscal y de cuenta corriente- proporcionan un buen soporte al peso.

Pero, añade, la demanda de bienes básicos y las tasas de crecimiento a nivel mundial continúan siendo sólidas, lo que es positivo para Chile y otras naciones productoras de materias primas de América Latina.

"Tenemos a China con un crecimiento robusto y a la India que está creciendo", señala. "Podría haber algunas correcciones menores en esos países, pero no se espera que colapsen".

Las monedas latinoamericanas también se benefician del mismo factor que alejó a los inversionistas hace algunos años: la inflación.

En el pasado, los inversionistas en Estados Unidos evitaban las monedas latinoamericanas debido a las tasas de inflación de dos y tres dígitos y a las repentinas devaluaciones. Creían que no podrían deshacerse de sus apuestas y que se quedarían con instrumentos por millones en pesos o reales que pronto no tendrían ningún valor.

Pero en estos días, la mayor inflación juega en favor de las monedas, porque lleva a los bancos centrales a elevar las tasas de interés, lo que aumenta los rendimientos para los inversionistas.

Con el objetivo de controlar la inflación, el banco central de Colombia ha subido la tasa de interés de referencia al 9.5%, lo que se compara con la tasa del 6.0% de abril del 2006. Eso ha ayudado al fortalecimiento de la moneda local a pesar de que Colombia es una de las pocas economías latinoamericanas con un déficit en su cuenta corriente.

Claro que no todas las monedas latinoamericanas han resistido tan bien desde que estalló la crisis del mercado subprime el año pasado. El peso mexicano, que está mucho más ligado al ciclo económico de Estados Unidos, no ha obtenido ganancias significativas en los últimos seis meses.

Pero Delgado de IDEAGlobals dice que "incluso el peso mexicano está ahora mejor posicionado para hacer frente a una tormenta en Estados Unidos. El país cuenta con altos niveles de reservas externas, y con políticas fiscal y monetaria que se manejan con mucho cuidado".

Puede que sea así, pero Alan Ruskin, titular de divisas para América del Norte en RBS Greenwich Capital, advierte que la aparente resistencia de los mercados latinoamericanos y de otros mercados emergentes a la desaceleración en Estados Unidos probablemente tenga sus límites.

"El mundo emergente ha considerado desde hace tiempo que podía vivir con unos Estados Unidos al borde de la recesión, pero pocos observadores, incluyendo nosotros, consideran que los vientos fríos provenientes de Estados Unidos no llegarán a las costas de los mercados emergentes si Estados Unidos empieza a registrar un crecimiento negativo".

Ahora ve
No te pierdas