Crédito al consumo EU ¿la nueva víctima?

Analistas temen que la caída en el sector de hipotecas genere otros contagios; las bajas ventas actuales pueden causadas por conflictos de las personas con sus pagos.
Para los analistas, los consumidores son el centro de los te

El derrumbe del mercado inmobiliario de Estados Unidos ha dejado al descubierto unos estándares crediticios sospechosos en el sector hipotecario, y ahora los inversores temen nuevas malas sorpresas en las tarjetas de crédito, préstamos para autos y deuda estudiantil.

Si el análisis para ver si el prestatario tenía suficientes ingresos como para cancelar el crédito era evitado como una molestia en las hipotecas, los prestamistas podrían haber sido aún menos escrupulosos en otras áreas del financiamiento del consumo.

La predisposición a incrementar las ganancias de los prestamistas en estos rubros podría haber empañado su evaluación de los riesgos.

"Los inversores se preguntan cada vez más si el crédito a los consumidores será la próxima sorpresa", dijo Stephen Gallagher, economista jefe para Estados Unidos de Societe Generale.

Los consumidores son el centro de los temores a una recesión económica estadounidense que parece cada vez más difícil de evitar.

Como el crédito total a los consumidores oscila en unos 2.5 billones de dólares, equivalente a alrededor de un quinto de la producción económica nacional, la preocupación no es menor. De esos 2.5 billones, cerca de 800,000 millones de dólares fueron “titulizados", dicen los analistas.

Esto quiere decir que, al igual que las hipotecas "subprime" que ensuciaron al sector financiero, esa deuda al consumidor titulizada fue revendida como bonos en el mercado secundario. Esto deja tanto a los consumidores como a los inversores en una posición vulnerable.

"Se verá un incremento de los pagos en mora", dijo Eric Green, economista de Countrywide Financial en Calabasas, California.

Una inesperada caída de 0.4% en las ventas minoristas durante la temporada navideña sugiere que algunos consumidores ya están en problemas, y se ven obligados a reducir el gasto en un momento del año en que la gente normalmente gasta con más libertad.

Este ajuste del cinturón ha agitado recuerdos incómodos de bonos inmobiliarios en problemas.

La posibilidad de un desplome como el de las viviendas en los mercados del crédito al consumidor pareció muy real la semana pasada, después de que los gigantes de las tarjetas de crédito American Express y Capital One proyectaron unas ganancias inferiores a lo normal, citando crecientes pérdidas en créditos al consumidor a medida que se desacelera la economía.

"Todo se tornó muy laxo", dijo William Ryan, analista de finanzas del consumidor de la firma de análisis Portales Partners.

"En la parte tardía del ciclo económico, las compañías buscan ese último dólar de crecimiento en las ganancias ¿Cómo se hace eso? Relajando los estándares de suscripición", agregó.

El presidente ejecutivo de Amex, Kenneth Chenault, ha advertido que los consumidores en estados como California y Florida, que han sido los más golpeados por el declive inmobiliario, muestran creciente tensión financiera.

El reporte de ganancias del Citigroup para el cuarto trimestre, que marcó la primera pérdida histórica del banco, también contuvo señales ominosas, como un alza de 65% en las pérdidas relacionadas con el crédito.

"El incremento de los costos del crédito reflejó principalmente un debilitamiento de los indicadores adelantados del crédito, incluyendo una mayor morosidad en las hipotecas primarias y secundarias, préstamos personales sin garantía, tarjetas de crédito y préstamos automotrices", dijo el banco.

En forma perversa, una propagación del estallido de los valores titulizados castigaría a los prestatarios, elevando las tasas de interés a medida que los inversores exijan mayores retornos por el incremento percibido del riesgo. Y ya hay evidencia de que esto estaría pasando.

"Cuando empezó a bajar la demanda de titulización, a los prestamistas educativos se les dificultó encontrar inversores para las titulizaciones, y tuvieron que ofrecer mayores márgenes", dijo Mark Kantrowitz, editor de FinAid.org.

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