Analistas resignados a recesión en EU

Expertos de Wall Street discuten ahora si lo peor ha pasado o está por ocurrir, el plan de apoyo fiscal del presidente George Bush decepcionó a los mercados.
NUEVA YORK (Notimex) -

Los mercados financieros en Estados Unidos parecen haberse resignado y se preparan para hacer frente lo mejor posible a la inevitable llegada de una recesión, o al menos una brusca desaceleración de la primera economía del mundo.

La pregunta que se hacen muchos analistas estos días no es si la economía estadounidense entrará en recesión. Es, más bien, si ya lo ha hecho. Si lo peor ya ha pasado o está aún por llegar.

Los más optimistas, como Joe Davis, del Vanguard Group, señalan que "no es demasiado tarde para evitarla, pero estamos en un punto muy crítico".

Aunque no está claro en qué punto estamos –entre otras cosas porque declarar "oficialmente" una recesión toma unos seis meses-, el miedo de que Estados Unidos se encamine al precipicio, lo que casi todo el mundo da por seguro para los primeros meses de 2008, es real.

El último ejemplo de esta sensación de que el futuro a corto plazo ya está escrito fue la reacción a la baja de los mercados al anuncio del paquete de medidas fiscales presentado por el presidente George W. Bush con el fin de estimular la maltrecha economía.

La semana pasada, el Dow Jones y el Nasdaq perdieron un 4.0%, mientras que el Standard and Poor´s 500 registró una baja del 5.4 por ciento, su peor semana desde julio de 2002.

En lo que va del año, el Dow Jones acumuló una pérdida del 8.8%, el Nasdaq del 12% y el S&P del 9.75%, el peor comienzo de año desde hace varias décadas.

Tras el anuncio de Bush del viernes, los tres mayores índices bursátiles estadounidenses cerraron a la baja.

"Lo decepcionante fue la cuantía del paquete anunciado. Y por eso Wall Street mostró su disgusto", señaló Kim Caughey, estratega de Fort Pitt Capital Group.

Algunos analistas señalaron que los mercados esperaban un movimiento más agresivo por parte del gobierno, pues les parecen escasos los 145,000 millones de dólares que inyectará el plan Bush con descuentos e incentivos fiscales a individuos y comerciantes.

"Incluso esto no va a ser suficiente para alejarnos de una recesión. Parte del problema es que no es tanto como esperaba el mercado", señaló Michael Mullaney, especialista de la firma Fiduciary Trust.

Por su parte, John Curry, de Sterling Financial Investment Group, indicó que los mayores problemas que atenazan a la economía –el pinchazo inmobiliario, la crisis hipotecaria, el dólar débil y los altos precios del crudo- "no van a desaparecer con este paquete de medidas".

"La gente está preocupada de que estamos al borde de una recesión", añadió.

También contribuyó al malestar del mercado, según algunos expertos, a que la Reserva Federal no haya recortado los tipos de interés en una sesión extraordinaria antes de la reunión de finales de mes, donde ya ha anunciado que lo hará.

La situación es compleja y en ella se combinan varios factores, una cesta negativa de noticias, malos datos económicos que han ensombrecido Wall Street, en una espiral que no parece tener fin tras el estallido de la crisis de las hipotecas subprime o basura.

Este pinchazo en la burbuja del sector inmobiliario arrastró a las principales instituciones financieras –con Citigroup y Merrill Lynch a la cabeza-, que registraron las mayores pérdidas de su historia, lo que añadió rigidez al mercado crediticio.

Y esto se produjo en el peor momento, cuando los precios del crudo rozan máximos históricos, la inflación ha repuntado y se han conocido decepcionantes datos de empleo.

Mientras los analistas y el mercado esperan despejar un poco más la incertidumbre que les contagia de pesimismo, confían en la que muchos ven como la única tabla de salvación, o por lo menos como una tregua: que las grandes compañías reporten buenos resultados en las próximas semanas.

Esto daría renovados ánimos y un respiro a los inversionistas, trayendo cierto optimismo de que no todo está perdido, una posibilidad para algunos remota.

Sin embargo, los economistas consideran que es irrelevante si la economía ya está o estará en recesión.

"Esta palabra realmente aterroriza a los inversionistas. He estado consolando a la gente para que lo lleve lo mejor posible y no entre en pánico", dijo el asesor financiero León Rousso.

Bernard Baumohl, al frente del Economic Outlook Group, señaló que aunque la recesión no llegue, el crecimiento económico se ralentizará de forma severa en 2008. "Y esto tendrá el mismo doloroso efecto en las empresas y los hogares", afirmó.

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