El defraudador, abandonado a su suerte

El joven Jerome Kerviel, ¿alguien mentalmente frágil o un genio del fraude?; el operador de Société creó un problema financiero y puso al descubierto deficiencias de superv
Jerome Kerviel no puede creer que nadie se diera cuenta de s  (Foto: )
LONDRES (Dow Jones) -

Pensemos un momento en Jerome Kerviel.

El empleado de Société Générale (SocGen) acusado de ser responsable de una pérdida por operaciones fallidas de 4,900 millones de euros (unos 7,180 millones de dólares) merece algo más que ser descrito por el co-consejero delegado, Philippe Citerne, como alguien “mentalmente frágil”. O como “genio del fraude”, por el gobernador del Banco de Francia.

Se ha dicho que otros empleados de SocGen han hablado de una tragedia familiar como el motivo de todo lo ocurrido. Incluso se dice que en Facebook sus amigos desaparecieron más rápido que los beneficios de SocGen.

Es cierto que Kerviel creó un gran problema financiero y puso de manifiesto un problema de supervisión del riesgo aún mayor. Sin embargo, su principal problema parece haber sido el no tener un rango lo suficientemente alto en el banco.

No tienes derecho a costarle a tu banco tanto dinero hasta que has invertido tu tiempo en él, has pagado y te has convertido en ejecutivo.

Al no ajustarse al canon, Kerviel atrajo más atención que el anuncio de SocGen de que redujo el valor de sus activos en 2,050 millones de euros en el cuarto trimestre para cubrir su exposición a las hipotecas. Extrañamente, Citerne no hizo ningún comentario sobre la capacidad mental de los responsables de estas rebajas.

A pesar de los muchos comentarios hechos en el banco sobre Kerviel, merece la pena destacar que SocGen está actuando como juez y jurado en este caso. Y se trata de un juez y un jurado directamente implicado en el caso.

Desde el verano, los problemas en los mercados crediticios estadounidenses han provocado sufrimiento a individuos, instituciones financieras, mercados y políticos en todo el mundo.

Citi, Merrill Lynch, Bear Stearns, HSBC, UBS, Countrywide. La lista de empresas afectadas es interminable. La mayoría de ejecutivos responsables de debacles o no sufrieron ninguna consecuencia o dejaron sus puestos con abultados finiquitos. El presidente de SocGen, Daniel Bouton, puso sobre la mesa su dimisión e incluso renunció a parte de su sueldo, pero el consejo de administración le disuadió de marcharse.

No se ha dicho de ninguno de ellos que fueran “mentalmente frágiles” ni “genios del fraude”, aunque destruyeron valor por miles de millones de dólares.

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