¿Y el dólar? Es la economía, estúpido

El recorte en las tasas efectuado ayer por la Fed pudo erosionar el valor del billete verde; pero será la economía la que vuelva a llevar al dólar a niveles más altos frente a otras divisa
El billete verde había alcanzado un alza récord contra la mo

El dólar se debilitó frente al euro y al yen japonés luego de que la Reserva Federal (Fed) decidiera este miércoles recortar medio punto porcentual las tasas de interés. Pero el Banco Central no es el único problema del vapuleado billete verde.

Los expertos en divisas argumentan que el destino de la debilitada economía estadounidense será ahora el que dicte la dirección que tomará el dólar.

Las acciones de la Fed son, en gran parte, las culpables del ocaso del dólar en meses recientes, pues al bajar las tasas, las inversiones en dólares son menos atractivas para los inversores extranjeros.

En octubre, el Banco Central recortó la tasa referencial de los fondos federales en un cuarto de punto porcentual, luego otro medio punto porcentual en septiembre.

La semana pasada, la Fed tomó una medida más agresiva al implementar un recorte de emergencia a la tasa de interés de tres cuartos de punto porcentual, seguido por el recorte de medio punto de este miércoles.

Ante esto, nadie puede negar que el Banco Central esté esforzándose por estimular la economía. Pero el temor de una recesión crece en la misma proporción en que continúan los problemas del mercado inmobiliario, decae la confianza del consumidor y aumentan las señales de una desaceleración en el mercado laboral. Todos estos temores empeoraron a raíz del reporte oficial sobre el PIB: la economía se desaceleró en el cuarto trimestre, el crecimiento ha sido menor a lo esperado.

Las malas noticias no acaban allí. De acuerdo a Meg Browne, estratega de divisas en la firma neoyorquina Brown Brothers Arriman, los informes económicos futuros serán más adversos: el dólar seguirá bajo presión, recobrándose de las pérdidas que registró el año pasado frente a las más importantes divisas, incluyendo el euro, la libra británica, el dólar canadiense y el yen japonés.

En el 2007, el Dólar Index, que mide el desempeño de la divisa estadounidense contra seis monedas de sus principales socios comerciales, descendió un 8%.

Stephen Malyon, estratega de divisas de Scotia Capital, prevé de igual forma que la debilidad del dólar persistirá al menos durante los primeros dos trimestres de este año. Y espera que el euro llegue hasta los 1.55 dólares hacia el final del segundo trimestre, por encima del récord cambiario alcanzado en noviembre. 

Estas predicciones pesimistas para el dólar se deben, en parte, a la insistencia de los bancos centrales (el Banco Central Europeo entre ellos) sobre dejar las tasas de interés a niveles más altos, pues así atraerá a inversionistas que apostaron por esa moneda en años anteriores.

“Hoy, el panorama de un agresivo Banco Central Europeo y una atemorizada Reserva Federal juega a favor del euro” advierte Malyon.

Afortunadamente para los consumidores -quienes ven disminuir su poder adquisitivo en el extranjero a medida que el dólar se deprecia-, el pronóstico a largo plazo para el dólar no luce tan nefasto. Tanto Malyon como Browne sostienen que el billete verde tendrá un modesto repunte durante el último semestre del 2008. Pero todo depende de una cosa: la salud de la economía. 

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