La Fed vive su peor pesadilla

Las ventas minoristas caen, el dólar se deprecia, el crudo y el oro se disparan ¿Qué hará la Fe Ben Bernanke y el equipo de la Reserva Federal deben rescatar el escenario inflacionario.
El inversor inteligente compra oro con un precio objetivo en  (Foto: )
Paul R. La Monica
NUEVA YORK -

Este jueves la economía estadounidense amaneció con el pie izquierdo, y seguramente Ben Bernanke y el resto de los directivos de la Reserva Federal (Fed) desearon haber elegido otra profesión.

Para empezar, las ventas al por menor cayeron un 0.6% en febrero, cifra peor a lo esperado por los economistas, que habían previsto un avance del 0.2%. Estos números echan por tierra el argumento de que los consumidores seguirían gastando pese a la crisis inmobiliaria.

Los directores financieros tampoco son optimistas, según un reciente sondeo realizado por Duke University y la publicación CFO Magazine, el 75% de los gerentes financieros encuestados respondió que la economía americana ya estaba en recesión o caería en ella el año entrante, y cerca del 90% expresó que la economía se recuperaría hasta finales del 2009.

El oro, por otra parte, alcanzó récord histórico y cotiza a mil dólares la onza. El petróleo ronda los 111 dólares por barril; y el dólar descendió a mínimos históricos frente al euro y el yen. ¿Son señales de inflación? Es peor que eso, la combinación de elevados precios en materias primas y los pronósticos de un pobre crecimiento de la economía reavivan los temores de que regrese la “estanflación” de los años 70.

“La Fed tiene que implementar el Plan B” declaró el profesor Campbell R. Harvey luego de publicarse los resultados de la encuesta mencionada. ¿Pero tiene la Fed un Plan B? Es difícil imaginar qué puede hacer el banco central además de esperar que sus recortes estimulen la economía y dejar que los mercados crediticios e hipotecarios resuelvan por su cuenta la situación.

El tiempo, único aliado de la Fed

Aunque la serie de recortes en la tasa de interés -implementados por la Fed desde septiembre- ha fracasado en su objetivo de incentivar el préstamo, inversionistas y consumidores deben saber que el efecto de estas políticas es tardío, es decir, pasarán meses antes de que impacten efectivamente a la economía. Con suerte, las reducciones en la tasa de interés impulsarán a los bancos a flexibilizar sus criterios para conceder créditos, y estimularán el gasto de consumidores y empresas hacia finales del 2008 y principios del 2009.

Pese a esta consoladora perspectiva, la Fed no debe ignorar la inflación. Pronto sabremos cuánto han aumentado los precios al consumidor en febrero. Los economistas pronostican un incremento del 0.3% en el índice de precios al consumidor (IPC) y un aumento del 0.2% en el núcleo del IPC (inflación subyacente que excluye los precios más volátiles de alimentos y combustibles).

Si las cifras del IPC son más altas de las previstas, la Fed podría verse obligada a decepcionar las expectativas de Wall Street y reducir las tasas de interés sólo medio punto porcentual, o incluso un cuarto de punto. Pero las soluciones rápidas no funcionan, la Fed tiene que mantenerse firme y no avivar más la inflación bajando radicalmente la tasa referencial de los fondos federales. Quizá entonces podamos hablar de una desaceleración con tintes de recesión y no repetir la desastrosa “estanflación” vivida en los 70.

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