La Convención bancaria pierde fuerza

El glamour de las convenciones bancarias de los 70 se ha venido desvaneciendo con los años; las actuales reuniones de los banqueros son desangeladas y hasta hipócritas, según expertos.
Diego Ayala
CIUDAD DE MÉXICO (Excélsior) -

Las convenciones bancarias del pasado se caracterizaban por el glamour con el que se desenvolvían. Se daban grandes anuncios en materia financiera y económica y los discursos eran "emotivos" y cargados de cifras.

Siempre frente al invitado de honor, el presidente de la República en turno, y el secretario de Hacienda y el gobernador (antes director general) del Banco de México, se hacían promesas.

Las últimas reuniones, a decir de especialistas consultados por Excélsior, han carecido precisamente de ese glamour. Han sido más bien desangeladas, hasta hipócritas. La del año pasado, por ejemplo, salvo el anuncio del apoyo bancario al sector privado por un monto de 3 billones 300 mil millones de pesos, no hubo nada trascendental.

En la década de los 70, comenzaban a discutir mucho sobre el apoyo a las empresas y sobre todo, al campo. Llegaron las crisis de 1976 y de 1982, y luego la estatización de la banca y todo se fue al traste.

Comentan que en la década de 1970, antes de la estatización de la banca, existía una cierta distancia sana entre el sector y los gobiernos en turno. En esa época incluso, los discursos estaban llenos de reclamos y hasta "regaños", de una y otra parte. Los banqueros fijaban posiciones frente al poder.

Destaca un discurso, el de junio de 1982, con motivo de la 48 Convención Bancaria, celebrada en Acapulco. Frente al presidente José López Portillo, y su secretario de Hacienda, Jesús Silva-Herzog, el entonces presidente de la Asociación de Banqueros de México (ABM), Carlos Abedrop, culpaba a la crisis económica de finales de 1981 como razón por la cual la banca no había podido cumplir los compromisos contraídos el año anterior.

Afirmaba que "podemos superar la crisis, la cual es peor que la de 1976, pero será más difícil… Las empresas, por la devaluación tan importante, no pueden seguir pagando. Los bancos contemplamos con preocupación esta situación de nuestros clientes, no sólo por su reducida capacidad de pago y la rigidez en la recuperación de nuestra cartera, lo que nos crea serios problemas de liquidez, sino porque sentimos que es nuestra responsabilidad apoyarlos para dispersar sus dificultades".

López Portillo contestaba con un regaño, exigiendo, quizá como un presagio a lo que iría a ocurrir tan solo tres meses después.

"Hubiera querido que en esta última ocasión celebráramos la consolidación del éxito… La fuerza de las circunstancias me obliga a recordarles, banqueros, que es en los momentos de riesgo, en los momentos de peligro, cuando es un verdadero privilegio asumir responsabilidades frente a un pueblo que espera de quienes tomamos decisiones, que tomemos estas, las más arriesgadas.

"Estoy cierto que sabrán ustedes colaborar con el servicio que el gobierno quiere dedicarle a un pueblo urgido de la sabiduría de nuestras decisiones, ahora más que nunca. Aprovechemos la oportunidad para vivir el privilegio del servicio".

Tres meses después, durante su VI Informe de Gobierno, López Portillo daba una estocada al sistema financiero mexicano y estatizaba la banca".

Dos ejemplos más de los oídos sordos de la banca.  En la convención de 2002, el presidente Vicente Fox reclamaba a la banca que "abriera la llave del crédito", pues era la única manera de asegurar el crecimiento de la economía. Los bancos hicieron caso omiso, pues tardaron varios años para volver a prestar dinero al sector privado y a las familias.

En la Convención Bancaria de 2006, el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, "regañaba" a los banqueros por las altas comisiones y tasas de interés que cobraban, sobre todo en el rubro de créditos al consumo y tarjetas de crédito. Les urgía a bajarlas. A la fecha, el tema de las tasas y las comisiones altas sigue estando no resuelto; es más, se agrava con el aumento de la cartera vencida.  

Economía parada

Mario Cortés, académico investigador de la Escuela de Economía de la Universidad Panamericana (UP), señala en entrevista con Excélsior, que este tipo de eventos lo único que han demostrado a lo largo de los años es un foro donde los organismos de representación gremial hacen acto de presencia. "Se van a pasear, a que los vean. Parece una pasarela de vanidades. Se van a lucir ante autoridades gubernamentales y privadas, a tomarse la foto oficial".

Primero, recuerda, los bancos estuvieron en manos de mexicanos, posteriormente en manos del gobierno, pasaron luego otra vez a manos de mexicanos y actualmente son (los grandes por lo menos) extranjeros.

"En ninguna de estas etapas las convenciones han arrojado resultados. Los banqueros hacen declaraciones, gastan mucho tiempo, se toman la foto con el presidente, pero no hay resultados concretos", comenta.

Ni siquiera, dice, en la última convención, donde la banca prometió apoyar al sector privado con 3 billones 300 mil millones de pesos. "Ha pasado el tiempo y no vemos resultados sobre eso. Ahora están poniendo como pretexto la crisis de Estados Unidos para no cumplir sus compromisos. Siempre ha sido igual".

Sobre el tema de los 3 billones 300 mil millones de pesos, Cortés asegura que quedará en eso, en una promesa más, pues no se ven resultados. "Los señores del dinero podrán decir lo que gusten, pero no hay resultados. La economía mexicana está parada, ¿dónde está ese dinero?, ¿dónde van a invertir esos recursos? El costo de la crisis en Estados Unidos ya es de 1 billón de dólares. De seguro nos afectará".

Además, 3 billones 300 mil millones de pesos, a su juicio, es insuficiente dada la magnitud de las necesidades que tiene el país. Es por mucho, menor a lo que prestan los bancos en otros lugares para apoyar proyectos de desarrollo e infraestructura.

A decir del especialista en el sector financiero, durante los últimos 50 años en las convenciones bancarias se han estado repitiendo los temas, como por ejemplo el apoyo a las micro, pequeñas y medias empresas, así como al campo. "Son los mismos temas, sólo cambian las fechas".

Cortés urge se defina "de una vez por todas" un proyecto de país a largo plazo, donde la banca juegue un papel fundamental en los proyectos de desarrollo. "Cada sexenio se repiten las mismas historias y ser reinventa el país".

El entrevistado recuerda que "curiosamente" los grandes problemas del país se han desembocado después de las convenciones bancarias. Tal es el caso de las estatización de la banca en septiembre de 1982, tres meses después de la convención.

Cultura financiera

El gran tema de la convención bancaria de este año es el de la bancarización y educación financiera. "Primero que la gente tenga dinero y luego edúquenla financieramente".

A Cortés se le hace difícil enseñar educación financiera donde la cultura fiscal es contradictoria y donde se ha "premiado" a la informalidad. Ahora el gobierno pretende formalizar la economía a través de la bancarización.

Con el Impuesto a Depósitos en Efectivo (IDE) del 2%, indica, las autoridades sólo estimularán más la informalidad, porque la gente difícilmente podrá afrontar la carga fiscal y regulatoria, que ya tienen con el proceso normal de pago de impuestos.

"Además, hablan de apoyo a pymes por un lado, y por el otro les imponen el IETU y les suben la carga regulatoria, haciéndola muy pesada y burocrática. Hablamos de apoyo a pymes pero las estamos ahogando a través de estos instrumentos. Es mucho para ellos".

Por otra parte, Eduardo Kuri, director de prensa de la ABM, dice que las convenciones bancarias son verdaderos foros de actualización. Sirven como experiencia. Antes se hacían mesas redondas simultáneas donde se debatían los temas de interés nacional.

Por ejemplo, dice, en estas reuniones se establecieron las reglas a las que se deberían sujetar los que quisieran comprar un banco, cuando la banca se reprivatizó. También se han establecido las referentes a la regulación.

Por años se ha tratado de reducir el número de reguladores del sector financiero que tiene México, pues cuenta con siete, y eso implica un gran costo. El sector y las autoridades trabajan para adecuar esa situación con la que impera en otros países, como Inglaterra por ejemplo, donde sólo hay uno.

"Las convenciones permite acercamientos entre los participantes. También se hacen negocios", concluye.

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