LA BMV, con 'piedras en el camino'

Una nueva ley acelerará el proceso de crecimiento de la Bolsa Mexicana, siempre que el sector a según su director, Pedro Zorrilla, la BMV tiene todo para crecer, sin embargo, no lo logra.
Pedro Zorrilla, director general adjunto de la Bolsa, admite
Marina Delaunay

Sueña con un supermercado, con tantas marcas, productos y empresas como cualquiera de los que hay en una colonia de clase media. Pedro Zorilla, director general adjunto de la BMV, cree que ése será el resultado cuando le puedan sacar el brillo a la empresa que dirige, en donde una veintena de casas de bolsa son accionistas. Dentro de poco tiempo dará un paso más en esa dirección, cuando lance su propia emisión de acciones.

Pero, en paralelo, tiene un listado de pendientes que arrastran desde hace décadas. Pese a que es uno de los sectores donde la globalización es inevitable, la mentalidad conservadora prevalece. Zorrilla está consciente de que hay una cuestión cultural en las empresas y de imagen de la Bolsa que se debe cambiar. Sugiere paciencia. “La ley no logrará lo que no hemos hecho en los últimos 15 años. El trabajo es de todo el sector”.

Como sea, la propia BMV forzará algunos cambios que obligará a cambiar de mentalidad. Accederá a una vitrina de exhibición cuando lance su propia IPO y, después, integre operaciones con la Bolsa brasileña, Bovespa. Eso tal vez inyecte movimiento a sus propios clientes. Quizá también ponga una lupa que dejará ver en detalle los pendientes.

¿Por qué no hay nuevas emisoras? ¿Qué pasó con las metas planteadas en 2006? Se decía que esta ley traería decenas de nuevas empresas listadas.

En el proceso final de discusión de la nueva ley hubo algunos jugadores políticos que pensaron que el impacto de la nueva ley sería mayor de lo que en realidad puede ser. Su impacto se observará más en el mediano plazo.

Por el lado de promoción, la ley no logrará lo que no hemos hecho en los últimos 15 años. El trabajo es de todo el sector, para que se materialicen los beneficios de promoción o de flexibilización que promueve la ley.

Por sí mismas, la ley y la mejor de las intenciones de la industria tampoco cambiarán las cosas de la noche a la mañana. Ha pasado año y medio, y vimos que si bien el ritmo de ingreso de emisoras es mucho menor a lo que esperábamos, no ha dejado de haber nuevas emisoras accediendo a los mercados.

Bajo casi los mismos parámetros macroeconómicos el Bovespa tuvo 70 IPO.

Brasil tuvo crisis económicas pero no tuvo una crisis que acallara al sistema financiero como la nuestra, en 1995, y a partir de la cual se reescribió buena parte de la regulación del sistema financiero.

Traen un proceso de desarrollo de sus mercados más adelantado que el nuestro. En 2007 tuvieron 70 IPO, que pa

ra cualquier mercado es envidiable. Pero en años anteriores registraron 25, 10, y pasaron varios años con menos de eso. No puedo asegurar que en tres años tendremos 65 colocaciones, pero sí que veremos nuevas empresas tocando la puerta de la BMV.

Aquí, a diferencia de Brasil, tenemos jugadores dominantes en muchas industrias; hay dos o tres grandes jugadores por cada cual. Movernos al siguiente nivel de empresas que no están en Bolsa implica atender empresas de un tamaño menor del que hemos visto en el mercado brasileño, y asociado al tamaño viene un grado menor de avance en la adopción de prácticas de gobierno corporativo, de transparencia y de revelación de información. A lo que voy es que las empresas deben estar preparadas para venir al mercado.

De los condicionamientos que hoy tiene la BMV como pocas emisoras, el poco floating de cada una, acciones en venta pero sin voto, el control familiar. ¿Qué es prioritario para 2008?

Profundizaremos en información y promoción. Necesitamos transmitir mejor para qué sirve la Bolsa, en qué puede apoyar a las empresas en la consecución de sus metas estratégicas, cómo le puede servir hacer gobierno corporativo. Estamos trabajando en foros empresariales y, en corto, con un grupo de empresas que manifestaron cierto interés. Muchas veces se trata de un tema de imagen y cambio de los mitos que aún prevalecen fuera de la Bolsa, como el de que sólo sirve para grandes empresas.

Están las condiciones para que el mercado tenga mejor desempeño del que hemos visto en términos de más emisoras y más inversionistas participando en forma directa. Pero sí necesitamos reforzar algunas estrategias, identificar otras que creen incentivos, y también esperar que este proceso dé sus resultados.

¿Y dentro de la Bolsa?

Estamos trabajando en calidad del mercado y visibilidad de empresas de menor tamaño. Tenemos que facilitar la permanencia en Bolsa con costos y servicios eficientes y darle visibilidad a empresas con menor liquidez. El mercado debe tener capacidad de formación de precios suficiente que refleje el valor de la empresa en todo momento.

Por ahora, se redujeron de siete a dos los requisitos para permanecer en la Bolsa (el número de inversionistas y el porcentaje del capital), y antes de mayo lanzaremos una nueva figura contemplada en la nueva ley. Es el formador de mercados que permitirá a la emisora asegurarse de que haya posturas de compra y venta en todo momento.

Hay un acuerdo regional con Bovespa, una Bolsa que parece más cercana al hombre común de lo que se ve en México. ¿Qué estrategias de Brasil están estudiando aplicar aquí?

Allá, el acceso a los mercados es ya una realidad; aquí todavía vemos que los inversionistas invierten en el mercado a través de sociedades de inversión, un gran cambio en el sistema financiero de los últimos cinco años que refleja cómo la gente está decidiendo invertir mucho más que hace una década. El siguiente paso es que veamos a muchos de esos inversionistas incorporándose en la operación directa de los mercados.

No puedo afirmar que la ruta bajo la cual Brasil tuvo ese despegue sea la que convenga instrumentar a las características del mercado mexicano.

Luego de dos años de firmado el acuerdo regional, ¿qué sucedió con el Bovespa?

Trabajamos mucho en los últimos dos años, pero a mediados de 2007 nos dimos una tregua pues ambas bolsas estábamos con planes de restructuración y colocación. No hemos podido instrumentarlo también porque detectamos detalles en diferencias regulatorias. La idea es tener canales y arreglos operativos necesarios para que los inversionistas en México accedan a los valores en Bovespa, y viceversa. Hasta ahora la forma más fácil era comprar los ADR de las emisoras de ambos países en Nueva York.

¿Para cuándo veremos la colocación de la BMV?

Nunca hay un plazo para un IPO. Todavía no estamos en road-show, más bien estamos en… periodo de silencio, en el proceso de reestructura corporativa. Esperemos que sea en 2008.

¿Por qué no hay más Bolsas en México?

La tendencia apunta a lo contrario. En los últimos siete años, el nombre del juego fue la consolidación, las fusiones, las adquisiciones, bolsas que se reestructuran y se hacen públicas, asociaciones estratégicas para desarrollo de productos y de mercados en particular.

No es verdad que la Bolsa, por ser la única en México, tiene todo asegurado. Como empresa hoy es tan fácil operar valores mexicanos fuera de México, valores internacionales fuera de la BMV o buscar financiamiento con emisiones fuera de México. Hay que ser competitivo pues el sistema financiero y bursátil está particularmente inmerso en una apertura económica y globalización de los servicios.

¿Qué retos urgentes hay para los próximos tres años?

Información, promoción y crear respuestas a empresas cada vez de menor tamaño. Otro será la inversión en tecnología orientada al futuro crecimiento de la Bolsa, pues tenemos que competir en precio, tiempos de ejecución y respuesta.

Una tercera oportunidad es que hay que consolidar la visión de la Bolsa como conjunto de empresas integradas que ofrecen servicios como un supermercado financiero. Y esto requiere de una integración horizontal de todos los mercados que operamos (deuda, acciones, derivados y notas estructuradas) y de una integración vertical con las empresas de toda la cadena.

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