Los petroprecios tendrán que caer

Tarde o temprano la burbuja que rodea el mercado del crudo explotará y hará bajar su precio; la demanda mundial establece el típico escenario de un mercado inestable destinado a ir en pica
Es posible que dentro de unos años haya periodo prolongado d  (Foto: )
Shawn Tully
NUEVA YORK -

Las acciones del sector tecnológico han caído, el mercado inmobiliario también, y podemos estar seguros de que el petróleo seguirá el mismo camino.

No todos están de acuerdo con esto, claro está. Bajo la estela del más reciente ataque de pánico que vivieron los mercados, algunos expertos afirman que “el mundo ha cambiado” y que el aumento de la demanda, la escasez de oferta y las malas decisiones del gobierno llevarán el galón de gasolina a 5 o incluso 10 dólares.

Pero si nos limitamos a los fundamentos de la economía, la única pregunta que podemos plantear no es si los precios bajarán sino cuándo.

Es innegable que la demanda mundial de crudo ha aumentado, debido sobre todo al fuerte crecimiento de China, India y el Medio Oriente. También es cierto que gran parte de las reservas mundiales están controladas por los gobiernos de países como Rusia y Venezuela, incapaces de administrar la producción y reduciendo por tanto la oferta.

Esos factores, sin embargo, en lugar de formar una nueva plataforma para los precios del carburante -tal como sostienen los que apuestan por una tendencia alcista- establecen el típico escenario de un mercado inestable destinado a caer en picada.

En un mercado normal de petróleo, el costo de producir el último y más caro barril de crudo necesario para satisfacer la demanda mundial es el que determina el precio de todos los barriles. Así, aunque Arabia Saudi produzca un barril a 4 dólares, si el último de los millones de barriles usados para calentar nuestras casas o alimentar nuestros vehículos cuesta 50 dólares, entonces el precio mundial será de 50 dólares. Es lo que los economistas llaman “el precio de equilibrio.” Pero hoy parece que el mercado está radicalmente fuera de balance.

Casi lo mismo ocurrió con el mercado inmobiliario. Y ambas ofertas, de vivienda y de petróleo, reaccionan con demora al incremento en la demanda. Cuando la economía de EU entró en auge en 2002 y 2003, los constructores no daban abasto para cubrir la demanda de casas solicitadas con hipotecas baratas. Como resultado, los precios subieron, sin guardar una relación con el precio real de compra. El precio lo establecían los hambrientos compradores.

Ante ese escenario de enormes ganancias, las constructoras se volcaron a comprar y urbanizar terrenos. Y cuando estuvieron listas todas esas nuevas y costosas casas, los compradores ya no podían pagarlas. Esta sobreoferta de casas sin vender es lo que causó que los precios después se desplomaran.

La historia es muy similar en el caso del petróleo. Una importante franja del mercado no paga el barril a 125 dólares. Los gobiernos de China, India y Oriente Medio subsidian el petróleo para sus ciudadanos y empresas, provocando un desenfrenado sobreconsumo y un alza en los precios.

Pero tarde o temprano el mundo no pagará los estratosféricos precios, eventualmente éstos caerán hasta igualarse con el precio del último barril de petróleo. ¿Cuál es hoy, entonces, el costo de ese barril? Según Stephen Brown, economista de la  Reserva Federal de Dallas, producir ese último barril cuesta 50 dólares. Pero si su precio en el mercado asciende a 125 dólares, el incentivo para producir más es irresistible (tal como las constructoras se lanzaron a construir más casas).

Eso sólo en lo que respecta a la oferta. En cuanto al otro factor de la ecuación, la demanda, ésta empezará a caer aunque gradualmente. Las ventas de los vehículos grandes están cayendo, por ejemplo, y las aerolíneas están limitando los vuelos.

También hemos aprendido otra importante lección del mercado inmobiliario: mientras más altos estén los precios, peor será su desplome. Simplemente porque el alza en los precios y el mayor margen comercial motivan una mayor sobreproducción.

Incluso es posible que, dentro de unos años, podamos ver un periodo prolongado de abundante oferta petrolera y bajos precios, de 50 dólares por barril o menos. Eso sucedió en los 70’s y principios de los 80’s, cuando el alza en los precios del crudo provocó que el mundo redujera significativamente su consumo. Para mediados de los 80’s, los precios del petróleo habían caído de 40 a 15 dólares, y permanecieron bajos durante dos décadas.

Otra burbuja puede ser ilustrativa: en los primeros años de los 80’s, el precio de la plata se disparó de 10 a 50 dólares bajo la teoría de que el mundo enfrentaba una escasez permanente de este metal. Pero entonces comenzaron a aparecer de la nada múltiples inventarios y el abastecimiento quedó asegurado.

Así sucederá con el petróleo. No sabemos dónde aparecerán los nuevos suministros, del esquisto bituminoso, las arenas de alquitrán, el carbón o las propias reservas de la OPEP desesperado por recuperar participación del mercado. Sólo sabemos que aparecerán, con estos precios es seguro que el petróleo brote.

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