Minerales impulsan a Australia

Es el mayor exportador de mineral de hierro, carbón y principal productor de diamantes por volu por ellos los gigantes emergentes pelean entre sí por obtener una cuota de sus recursos natural
El llamado ‘Puerto Lejano’ encontró en sus minas un nuevo at  (Foto: )
William Mellor
(Bloomberg) -

Andrew ‘Twiggy’ Forrest no es el mejor candidato para convertirse en modelo del auge minero de Australia. Su último proyecto acabó en un desastre para muchos inversionistas.

Los tenedores de bonos estadounidenses que le apostaron 400 millones de dólares (MDD) a la empresa australiana de níquel que fundó en los 90 –Anaconda Nickel Ltd–, recuperaron sólo 26 centavos por dólar invertido. A Anglo American Plc, la segunda empresa minera del mundo, le fue todavía peor. Acabó con sólo 7% de su inversión de 200 MDD en la firma de Forrest.

Sin embargo, Forrest, de 46 años, cautivó una vez más a los inversionistas en Australia y otros lugares, esta vez con la promesa de que se convertirá en uno de los mayores proveedores de hierro de China.

Leucadia National Corp (un conglomerado neoyorquino con negocios que van desde vino hasta inmuebles) invirtió 400 MDD por una participación de 9.92% en su empresa Fortescue Metals Group Ltd, que ya cotiza en la Bolsa. El multimillonario ruso del acero Victor Rashnikov posee también una participación de 5.3% y planea aumentarla a más de 15%. Harbert Management Corp, de Alabama, también posee 15.6%.

El año pasado, las acciones de Fortescue fueron las de mejor desempeño en el índice de referencia de Australia, al multiplicarse casi por seis. El 19 de diciembre, la compañía llevó a cabo una restructuración de las acciones de 10 a 1. Al 4 de enero, la participación de Forrest de 36% en la empresa valía 6,900 MDD, cuando la acción abrió a 7.16 dólares.

“Hay un frenesí por los recursos australianos”, dice David Parker, director de la Cámara de Minerales y Energía del estado de Australia Occidental. La economía de esa nación se ha disparado junto con el auge mundial de materias primas. Los gigantes emergentes, encabezados por China, pelean entre sí por una cuota de los recursos naturales de Australia, para alimentar su creciente expansión económica.

Esa gran isla minera
Australia es el mayor exportador de mineral de hierro, carbón y alúmina (un derivado de la bauxita). Ocupa, además, el segundo lugar en zinc y plomo; el tercero en oro, níquel y manganeso; el cuarto en cobre y el quinto en gas natural licuado (GNL). También tiene las mayores reservas mundiales de uranio y es el principal productor de diamantes por volumen.

Australia podría estar subiéndose a un superciclo de las materias primas en el que los precios crecerán durante decenios, afirma desde Sydney Alan Heap, director de Análisis de commodities de Citigroup. El consumo per cápita de acero en China, con 1,300 millones de habitantes, es de menos de la mitad que en otras naciones en vías de desarrollo. Esto significa que podrían pasar decenios antes de que la demanda de materias primas del país disminuya, agrega.

Los precios del mineral de hierro han subido al triple en los últimos cinco años. Los precios del gas también van en aumento. En septiembre, PetroChina Co, la mayor petrolera del mundo, dijo que compraría hasta 60,000 MDD de GNL australiano a precios que se calcula sean tres veces los que CNOOC Ltd, de China, acordó pagar en 2002.

Los pronósticos previos de un superciclo no siempre han resultado correctos. Los recursos australianos impulsaron la industrialización de Japón en los años 60 y 70. Debido a la euforia, acciones como las de Poseidon Nickel Ltd se dispararon a 260 dólares en febrero de 1970 antes de caer a 36 el mismo año, cuando la firma resultó tener menos níquel del anticipado.

“Fue una fase maniaca”, dice Hans Kunnen, quien colabora en la administración de acciones en Colonial First State Global Asset Management de Sydney. “Esta vez la pregunta es: ¿se trata de un superciclo o sólo de otro ciclo que terminará en lágrimas?”.

Algunos australianos ya están pagando las consecuencias del auge. La inflación fue de 3.1% en 2007, más que el límite máximo establecido por el Banco de la Reserva de Australia. La tasa de interés de referencia subió de 5.25 a 6.75% en el primer trimestre de 2005, lo que elevó el costo de las hipotecas.

La familia australiana promedio tiene que gastar 36.6% de su ingreso en vivienda, monto sólo superado por los residentes de Nueva Zelanda y los Países Bajos.

China, que ya es el principal cliente de minerales del país, también es el cuarto inversionista extranjero, con proyectos por 39,060 MDD.

Compañías chinas también han expresado interés en comprar mineras australianas.

“Australia es una inversión atractiva, todo el mundo quiere su parte”, dice Moya Zhang, director de Reachco Ltd, una consultoría de Sydney.

“A diferencia de los países ricos en recursos en lugares como África, Australia es estable en términos políticos y tiene un buen ambiente de inversión”.

A río revuelto
El auge ha sido bueno para los inversionistas australianos y para la economía en general.

El índice de referencia S&P/ASX 200 se ha duplicado en cuatro años. Hasta el 31 de diciembre de 2007, pasó de 3,300 a 6,340 unidades, en comparación con el alza de 32% del Índice Standard & Poor’s 500. Australia tiene ahora el cuarto mercado de fondos más grande del mundo, con activos por 1 billón de dólares australianos (877 MDD).

El PIB creció 4.3% en el tercer trimestre de 2007, versus 2.6% un año antes. El desempleo se encontraba en un mínimo de 4.5%, una cifra que no se daba hacía 33 años. El dólar australiano, que alguna vez recibió el mote de ‘peso del Pacífico’, subió casi 100% en seis años, para alcanzar un máximo de 0.93 unidades por dólar estadounidense, en comparación con 0.48 a fines de 2001. Pero los cuellos de botella en los puertos y las líneas ferroviarias, que están sobrepasadas, han provocado que se disparen los costos de los minerales y la energía en Australia.

El precio del carbón para plantas de energía, que se exporta desde el mayor puerto de carbón térmico del mundo, Newcastle, subió 73%, pasando de 51.72 a 89.50 dólares por tonelada entre diciembre de 2006 y el mismo mes de 2007.

BHP Billiton, de Melbourne, la mayor empresa minera del mundo, citó ahorros potenciales de costos como una de las razones para su propuesta de comprar, por 125,000 MDD, a su competidor londinense Rio Tinto Group.

Si el acuerdo –al que la londinense se opone– prospera, se formaría la cuarta empresa más grande del mundo después de Petrochina, Exxon Mobil y GE, con un valor de mercado de 368,000 MDD.

El máximo responsable de BHP, Marius Kloppers, está presionando a los accionistas de Rio. “Somos muy pacientes”, dijo Kloppers, en la asamblea anual de la compañía.

Las potenciales economías de escala son más patentes en Pilbara, una región al noroeste de Australia que tiene la mayoría de los depósitos de mineral de hierro y gas natural del país, en donde las dos compañías tienen minas. Los yacimientos están uno junto al otro en algunos lugares, tan juntos que los mineros pueden escuchar las explosiones en las instalaciones rivales.

Una vez que el mineral es extraído de pozos de hasta tres kilómetros de ancho, se carga en trenes de 2.5 kilómetros de largo para ser transportado hasta la costa, a unos 300 kilómetros. BHP y Rio Tinto tienen ferrocarriles y puertos separados que podrían consolidarse.

“Nuestros clientes verán más producto, más rápido, a un menor costo”, afirmó Kloppers y agregó “estas dos empresas valen más juntas que separadas”.

En lo que sí están de acuerdo BHP y Rio Tinto es en que la industrialización de China les ofrecerá oportunidades de crecimiento por decenios.

La creciente presencia china
Las siderúrgicas y el gobierno de China, incluso, estudian hacer una oferta conjunta por Rio Tinto para contrarrestar la oferta de BHP, dijo en diciembre Chen Hanyu, director de la oficina de recursos de Shougang Corp, de Beijing, la novena siderúrgica del país.

Andrew ‘Twiggy’ Forrest, de Fortescue Metals, está consciente del poderío financiero chino. Fortescue tiene 10 siderúrgicas chinas (una de ellas la mayor: Baosteel Group) entre sus clientes futuros. Además, Fortescue se alió con Baosteel para desarrollar una mina en Pilbara.

Cerca de las minas de BHP y Rio Tinto en Pilbara, Fortescue ha asegurado 40,000 kilómetros cuadrados de yacimientos mineros y está completando una mina, un tren y un puerto con un costo de 2,511 MDD.

Forrest, descendiente de una familia pionera de Australia Occidental que incluyó al primero de los primeros ministros del estado, asegura que la concesión podrá producir y exportar 45 millones de toneladas al año para empezar, y que a la larga subirá a 200 millones de toneladas, más que lo que BHP o Rio producen en el área.

“Es la región minera más rica y menos explorada del mundo”, dijo en agosto Forrest.

En Perth, la capital de Australia Occidental, en donde operan Forrest y otros ejecutivos de Fortescue, un reloj marca los días, las horas y los minutos que faltan para el 15 de mayo, cuando él prometió a los accionistas y clientes como Baosteel que saldría su primer cargamento de mineral de hierro.

Los pendientes
Pero todas las mineras australianas han tenido problemas para producir materias primas lo suficientemente rápido como para satisfacer la demanda mundial. Y debido al transporte, Australia se arriesga a perder hasta 7,347 MDD en exportaciones en los próximos 10 años si no se resuelve la congestión en los puertos y los trenes.

La falta de personal capacitado es otro tema y ha movido a las agencias de reclutamiento, que recorren el mundo en busca de profesionistas del sector minero.

“Hay una fuerte necesidad de mano de obra calificada”, señala Jim Stitt, director general de OSS International Recruitment, de Perth, que actualmente busca 1,600 profesionales del sector minero, desde geólogos hasta mecánicos diesel, para cubrir las vacantes.

Tracey Eckerman, de 34 años, renunció como funcionaria de relaciones con la comunidad hace cinco años para manejar camiones de volteo Komatsu de 230 toneladas en la mina West Angelas, de Rio Tinto, en Pilbara, a 250 metros de profundidad,.

Cuenta que puede ganar hasta 102,300 dólares al año, casi tres veces lo que obtienen sus amigas que trabajan en la administración de la firma.

Con las minas trabajando al 100% de su capacidad, las interrupciones en la producción por mantenimiento y la escasez de personal, los precios van para arriba.

Los clientes asiáticos y europeos de BHP temen que su oferta para comprar Rio Tinto dé a la mayor empresa minera del mundo todavía más poder para fijar los precios. La cuota combinada de BHP y Rio en el mercado de este mineral sería de 40%, igual que la cuota de la OPEP en el mercado petrolero.

Y para Forrest todavía no ha llegado el límite. Las acciones de Fortescue están subiendo y la compañía todavía no atrae a los grandes fondos australianos de inversión. “Todos están subponderados en nuestras acciones”, explica el director ejecutivo de Operaciones Graeme Rowley, ex piloto de la Fuerza Aérea Real de Australia y veterano de la guerra de Vietnam.

Rowley, de 67 años, dejó un empleo en Rio Tinto, en 2003, y compró acciones de Fortescue por un valor de 8 centavos de dólar australiano cada una cuando se unió a la empresa, ese mismo año.

La acción cotizaba en 5.50 dólares australianos el 18 de diciembre de 2007, antes de la restructuración accionaria de 10 a 1 una semana después. Para el 4 de enero pasado, las acciones de Fortescue habían subido otro 29%.

La cautela con respecto a Forrest se está evaporando, sostiene Paul Xiradis, que colabora en la administración de 6,510 MDD en Ausbil Dexia Ltd, en Sydney.

“Ha habido mucho escepticismo sobre lo que él podría lograr, pero ha aprendido del pasado”, comenta Xiradis. Que la fe de los inversionistas en Forrest reditúe depende de si este auge de las materias primas australianas se convierte en un superciclo de fábula o si el frenesí se desvanece.

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