Sectur, con piedras en el camino

¿Podrá atraer más turistas (e inversiones) en medio de la etapa más violenta de los últimos año inseguridad y leyes que no equilibran la inversión son algunos de los obstáculos, señala su tit
La inseguridad es un factor que afecta al turismo, pero no e
José Manuel Martínez

México quiere ser una potencia mundial en turismo, pero su prestigio de sol y playa y sus intentos por promocionar ciudades coloniales o el turismo de naturaleza se debaten, a nivel mundial, entre la inseguridad y la competencia con otros países que también quieren hacer de esa industria una fuente de ingresos.

Durante años, el gobierno federal y los empresarios alentaron una nueva ley de turismo. A cambio recibieron la Ley de Protección de la Vida Silvestre, que para unos era necesaria, ante la invasión a los ecosistemas, pero que para el negocio turístico es un bloqueo para inversiones por 7,500 millones de dólares (MDD) para diversos desarrollos.

Elevar los ingresos por la actividad turística y diversificar la nacionalidad de los visitantes al país es necesario, pero también el debate sobre la necesidad de cambios a la Ley de Vida Silvestre, otorgar seguridad pública, abrir los cielos a las aerolíneas de otros países y mejorar la infraestructura, retos que parecen haberse eternizado.

El secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, quien logró traspasar los periodos sexenales (llegó al cargo durante la administración de Vicente Fox y fue ratificado por Felipe Calderón) es optimista. Cree que la desaceleración económica en EU no afecta del todo al flujo de turistas, aunque en abril comenzó a disminuir el número de pasajeros internacionales atendidos en los aeropuertos de los principales playas.

En sus oficinas de la Ciudad de México y entre juntas con gobernadores y funcionarios públicos, Elizondo da una visión de lo que necesita México para aumentar en 50% el número de turistas extranjeros y en más de 35% el ingreso de divisas.

¿Cuál es el pronóstico de crecimiento del turismo considerando la desaceleración de EU y de México?
Si crecemos al 5%, me daría por muy satisfecho. Las condiciones no son muy favorables en términos de inseguridad. Aunque no nos está afectando, me atrevería a decir que si no tuviéramos el problema de inseguridad, a lo mejor estaríamos creciendo a una tasa mucho más amplia (aunque) no ha habido hechos negativos en el turismo. Sí (afectó) en las fronteras, cosas de este tipo que no han ayudado mucho a la imagen del país.

Algo que seguramente dará resultados es que el presidente ha tomado la decisión de combatir frontalmente al narcotráfico y a la delincuencia organizada. Por eso creo que el crecimiento que estamos teniendo en el país en materia turística es muy favorable, no solamente en número de turistas, sino en inversión.

En materia de inversión, nos ha creado mayor problema la Ley de Vida Silvestre que la inseguridad. Tenemos varios proyectos parados por cuestiones ambientales. En el país, crece bien la inversión en materia turística, hay una buena derrama y un buen turismo nacional e internacional; en fin, yo no quiero presumir ni ir más allá de lo que son los resultados. Simplemente, quiero decir que pese a muchas de las cosas negativas que pueden estar pasando actualmente aquí y la recesión en Estados Unidos, el país está creciendo y eso es bueno.

¿A cuánto asciende la inversión detenida por la Ley General de Vida Silvestre?
Tenemos cerca de 38 o 40 proyectos, algunos ya han sido solventados, otros todavía están parados, que más o menos andan alrededor de 7,500 millones de dólares. Ha sido realmente difícil; yo no estoy en contra, honestamente lo voy a decir con todas sus letras: no estoy en contra de la ley, estoy en contra de que la ley no haya buscado un equilibrio.

¿Las adecuaciones de los proyectos para cumplir con esta ley son costosas?
Son a veces incosteables, simplemente incosteables, y no sólo en materia turística; ha afectado, también, en materia de transporte, de carreteras y puertos. Lo que hay que buscar es que esta ley pueda ser considerada por los legisladores para una reforma que busque un equilibrio, que permita, tanto la conservación o reposición de los humedales o de los manglares y que procure el desarrollo y la inversión.

Finalmente, lo que se busca es precisamente inversión, desarrollo, mano de obra, ingreso. Con medidas radicales no se puede generar esta posibilidad. Hay estados donde se acentúa este problema, como Quintana Roo y Sinaloa. Lo que propongo es: optemos por medidas que han elegido otros países que se preocupan mucho por la sustentabilidad y por el medio ambiente. Permitamos que se desarrollen las zonas que se tienen que desarrollar respetando el medio ambiente, pero sin crear un conflicto de intereses de desarrollo, de inversión.

¿El gobierno federal promueve esos cambios a la ley?
Yo no estoy haciendo absolutamente nada, porque el gobierno, el presidente, no ha tomado la decisión de que nosotros intervengamos en eso. Es básicamente el Poder Legislativo el que está reconsiderando el asunto, entiendo que así es.

¿La desaceleración de EU afectará al sector en México?
Hay una óptica de ver los resultados hasta marzo que, creo, se está distorsionando. Aunque Semana Santa cayó ahora en marzo, el turismo del que nosotros estamos hablando no es el turismo nacional, es el internacional, y ahí no hay Semana Santa. Hay quien dice que las cifras ayudan porque fue Semana Santa. Sí ayudan porque fue Semana Santa para el turismo nacional, pero no al de internación de Estados Unidos, Canadá y Europa, porque allá no hay Semana Santa, hay un fin de semana libre.

Acabo de regresar de Cancún y en el índice de ocupación, ya en este mes (mayo), se deja sentir una baja, porque es temporada baja; el hotel Moon Palace está al 72% de ocupación. Puede haber surtido efecto lo que estamos haciendo, de redireccionar la estrategia de campaña de venta dura, de punto a punto. Por otro lado, parece que la recesión para los estadounidenses no significa aplazar o suspender sus vacaciones. Tal vez gastar menos, sí, pero parece que para mucha gente las vacaciones son sagradas. Los estadounidenses viajan más a Europa que al Caribe y a México, y la diferencia en precios y la moneda puede estar influyendo también en que las vacaciones se redireccionen al Caribe o México.

Los aeropuertos en zonas turísticas reportan menor número de pasajeros internacionales en abril. ¿Marca esto una tendencia hacia la baja en el turismo internacional?
Yo no lo veo así. Los indicadores que tenemos, cuando menos hasta marzo, no nos indican eso. Hay un crecimiento interesante de 6.4% de turistas internacionales a marzo. A lo mejor no vamos a crecer a ese ritmo todo el año, pero el Tianguis de Acapulco nos sirvió para saber qué piensan los touroperadores en Estados Unidos y ninguno con los que yo hablé, Apple Vacation, Travel Market, ninguno expresó que fueran a bajar sus expectativas en términos de turismo para México. No quiero decir que estemos confiados, pero ya está muy avanzado el año para tener indicios de cómo se va a comportar la demanda en los meses por venir.

¿Qué se puede hacer en la frontera norte para resarcir la caída constante del turismo?
Es un esfuerzo que tiene que ser de los tres niveles de gobierno, encaminados a una estrategia de la propia frontera. Tiene que ser un plan nacional encabezado por el Ejecutivo, que facilite el regreso de la gente a su lugar de origen. Son muy largas las colas en los cruces. Eso daña al viajero muchísimo más que la inseguridad. Es el factor principal de que la gente ya no venga a la frontera. Han hecho muy atractiva la franja fronteriza del otro lado, donde a 200 millas de México hay restaurantes mexicanos, mariachis, casino, todo tipo de entretenimiento, mientras que de este lado no hay. Los gobiernos locales tienen que tomar la decisión de hacer atractivas sus fronteras. Que inviten al visitante a venir. ¿Por qué ir a Mexicali si no hay un entretenimiento, un atractivo, aparte de la bronca del regreso? Tenemos un estudio complementario al que hicimos con el Colegio de la Frontera Norte y estamos por convocar a una reunión, a nivel de gobernadores, presidentes municipales, secretarios de Turismo, no sólo para analizar el estudio, sino para hacer propuestas concretas de solución. El estudio dice que la seguridad tiene mucho que ver, pero (también) tiene mucho que ver que no hay suficiente oferta turística, que es un problema regresar, que no hay señalización, que hay malas carreteras, que hay mala infraestructura.

¿La Secretaría ha solicitado que se abran más rutas de Europa a México, que vuelen al país más líneas aéreas?
Lo que pasa es que las actuales no están cubriendo la demanda. No podemos meterle más al mercado europeo porque no hay conectividad. El mercado europeo no crece más, en gran parte porque hay un segmento que está dispuesto a venir al país a través de charters. ¿Qué es lo que pasa con Cancún? Que está muy conectado por charters, no tanto por líneas regulares. Pero hay mucha gente que no le gusta viajar en charter, que viaja comprando su boleto. Aparentemente hay muchos vuelos de Europa (pero) no son suficientes. Mientras no tengamos una conectividad aérea más amplia será difícil aumentar el turismo europeo, que es interesante porque tiene más estadía en el país, gasta más dinero.

Tenemos 30 años posicionando a México como un destino de sol y playa. No se puede cambiar de la noche a la mañana, ni queremos cambiarlo. Pero no es lo único que tenemos. Está la otra cara de México, el turismo cultural, arquitectónico, arqueológico, gastronómico, de rutas, de circuitos que hemos armado y que ya empiezan a generar el mercado receptor para ofrecer estos servicios y dar una ventaja comparativa en términos de país con otras naciones del Caribe.

Estamos trabajando para abrir otros mercados, Rusia, China, India, Brasil… Ahí se tiene que impulsar la liberalización, una política de migración mucho más flexible que nos permita competir en el mercado.

¿Qué alternativas ve para fortalecer el turismo interno que por los ingresos no se expande más?
El turismo nacional está creciendo bien. Hay una infraestructura hotelera para la gente que puede viajar. A la gente que no puede hacerlo, pues imposible, ¿no? Hay gente que no tiene para comer, pues menos tiene con qué viajar. Ahí no podemos hacer nada, cuando menos de momento.

Tenemos programas de turismo para todos, para gente grande, retirada, jóvenes. El mercado nacional ha crecido mucho en términos de pasajeros, por la conectividad y los bajos precios de las aerolíneas. De 6% que viajaba en avión, pasamos a 12% en dos años, y el tránsito por carretera es enorme. Las cifras que manifestamos de los fines de semana largos, como Semana Santa, son de dimensiones enormes.

El turismo nacional genera arriba de 75,000 millones de dólares, es casi tres o cuatro veces lo que genera el turismo internacional, creo que ha crecido también la infraestructura hotelera en el país para ese sector, y qué bueno que crezca también en términos de los hoteles de superclase.

Hay hoteles que cobran 1,000 dólares la noche porque se requieren y hay que fomentar esa inversión en el país para los turistas que vienen de Europa o de Estados Unidos y que buscan ese tipo de producto. Pero también los hay para el resto de los turistas. El hotel en el que acabo de estar en la Riviera Maya tiene 2,400 cuartos. Hay para dar y repartir. Hay 60,000 cuartos en la zona.

La Riviera Nayarita y Puerto Vallarta han crecido enormemente. Los Cabos y Mazatlán también. Yo diría que el turismo nacional tiene hoy más posibilidades de viajar, más opciones y más conectividad aérea. El 25 o 30% que las aerolíneas nuevas de bajo costo le han quitado a Aeroméxico y Mexicana, no es exclusivamente lo que se ha generado en términos de mercado, sino lo que se ha creado en términos de demanda. El turismo no es más que conectividad. Si no hay conectividad no hay turismo y lo que ha pasado en este país, a través de las carreteras nuevas y la conectividad aérea, es, precisamente, dar mayor facilidad de movilidad a las personas, no sólo a los turistas, sino a quienes tienen negocio, que visitan a la familia.

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