Lula confía en avances de Doha

El presidente de Brasil espera que se preserven los acuerdos alcanzados en la reunión de la OMC el fracaso de las negociaciones de la ronda de Doha podría demorar la expansión comercial del p

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo el miércoles que espera que se preserven los avances alcanzados en la Ronda Doha de conversaciones globales de comercio, pese a su reciente revés.

En un discurso durante una visita del presidente costarricense, Oscar Arias Sánchez, Lula agregó que "Costa Rica y Brasil continuarán empeñados en la lucha por la liberación del comercio agrícola" a nivel global.

"Es lo que esperan los países más pobres, que habrían ganado más con un acuerdo" en las fracasadas negociaciones en la Organización Mundial de Comercio (OMC), agregó.

Consecuencias para Brasil

El fracaso de las conversaciones globales de comercio no castigará la expansiva economía de Brasil en lo inmediato, pero podría demorar la marcha del país de dimensiones continentales hacia su esperado papel de ser un peso pesado a nivel global.

Una de las llamadas economías emergentes, Brasil perdió la oportunidad de ganar nuevos mercados para sus voluminosas exportaciones agrícolas y su industria quedó expuesta a una mayor competencia.

Brasil parecía encaminarse a integrar la liga de las grandes economías debido a su creciente influencia diplomática en el escenario mundial, un crecimiento por encima del 5% anual y el muy codiciado grado de inversión.

Ahora, el sueño parece más distante para el país, que pasó años tratando de construir un frente común con naciones en desarrollo con la esperanza de forjar un acuerdo global.

"Brasil demorará dos veces más en alcanzar su meta", dijo Carlos Langoni, ex presidente del Banco Central del país y director del Centro de Economía Mundial de la Fundación Getulio Vargas (FGV).

"Ningún otro mercado emergente tenía tanto a ganar en las conversaciones de comercio como Brasil", agregó.

Los beneficios de la llamada Ronda Doha de conversaciones globales, en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), habrían tenido efectos en varios años.

Pero la falta de un acuerdo puede costar a Brasil hasta 1 punto porcentual anual de crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB), incluidos 15,000 millones de dólares en previstas más exportaciones agrícolas, dijo Langoni.

El eficiente sector agrícola de Brasil representa casi un tercio de su PIB y frecuentemente se le menciona como al ancla verde de la economía.

Pero muchos agricultores sufren problemas de capitalización y la apreciación de la moneda local, el real, en más de un 100% desde el 2002, ha erosionado las ganancias en algunos sectores.

"Ahora enfrentamos mercados cerrados y subsidios, además de una moneda cara", dijo Gilman Viana Rodrigues, vicepresidente de la Confederación Nacional de la Agricultura.

La continuidad de los subsidios agrícolas en Estados Unidos también podría llevar a los agricultores brasileños a reducir las áreas dedicadas a algunos productos.

"El sentimiento es muy negativo porque esto puede reducir las áreas (de cultivo) en Brasil (...) el algodón de Estados Unidos sigue recibiendo una cantidad de incentivos", dijo Haroldo Cunha, presidente de la Asociación Brasileña de Productores de Algodón.

Etanol enfrenta bloqueo

Brasil también esperaba que la Ronda Doha reduciría los aranceles de importación y convertiría al etanol, que produce a partir de la caña de azúcar, en un importante producto de exportación.

Ahora, eso parece fuera de discusión, incluso con los altos precios del petróleo.

"Continuaremos teniendo problemas con el etanol, que no podemos exportar excepto durante períodos de escasez en Estados Unidos y Europa", dijo el ex ministro de Hacienda Rubens Ricupero.

El arancel industrial promedio de Brasil oscila en un 10%, uno de los más bajos entre los países en desarrollo. Pero altas tasas y barreras no arancelarias esconden ineficiencias en servicios como la construcción, demanda gubernamental y banca.

Las tasas de interés están entre las más altas del mundo y un automóvil cuesta cerca del doble que en Estados Unidos, en parte por la carga impositiva.

Un acuerdo global de comercio eventualmente hubiera levantado restricciones sobre inversiones extranjeras en aerolíneas y otras industrias.

También hubiera permitido que los extranjeros compitan por contratos del Gobierno, ayudando así a bajar los gastos del Estado. El enorme sector público de Brasil consume hasta el 38% del PIB del país.

"Existe ahora menos presión para que el Gobierno y la industria busquen la eficiencia; eso tiene un costo", dijo Langoni.

Algunos agricultores minimizaron el colapso de las conversaciones en la OMC.

"El futuro de Brasil en granos es indisputable; uno u otro problema en las conversaciones comerciales no van a parar eso", dijo Sergio Mendes, jefe de la asociación de exportadores de cereales.

Otros dicen que Brasil podría recuperar el terreno perdido con la apertura de mercados no tradicionales, como China o Sudáfrica. También podría reanudar conversaciones comerciales bilaterales, como con la Unión Europea.

Pero los críticos dicen que socios del bloque Mercosur, que prohíbe a sus miembros negociar por sí solos, están menos interesados en el libre comercio que Brasil y podrían aguar los acuerdos.

"En Argentina, la llamada posición de política correcta es que el libre comercio es una mala palabra, lo que no es el caso en Brasil", dijo Norberto Consani, profesor de relaciones internacionales de la argentina Universidad de La Plata.

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