Las deudas del nuevo presidente de EU

Apenas tome posesión en enero, Obama o McCain enfrentarán un déficit fiscal de 482,000 mdd; la deuda total del país - incluyendo los déficit anuales acumulados- es de 9.5 billones de dóla
McCain y Obama quieren reducir partidas presupuestarias espe
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

John McCain y Barack Obama seguramente conocen ese cauteloso verso del poeta escocés Robert Burns: “Los planes mejor trazados de ratones y hombres a menudo se tuercen.”

Y conscientes de ello sabrán que será muy difícil financiar los costosos planes que ambos proponen para beneficiar a la economía, pues la Casa Blanca recién reveló el déficit estimado para el año fiscal 2009: 482,000 millones de dólares (mdd), sin incluir 80,000 mdd adicionales en gastos de guerra.

El déficit no siempre es malo, y algunas veces es incluso necesario, como cuando debe gastarse dinero para estimular la economía durante un periodo de desaceleración. El problema llega cuando la situación deficitaria crece y empieza a limitar el ejercicio de los legisladores al crear y corregir políticas públicas. Algo que puede frustrar las mejores intenciones del próximo presidente de EU.

 “(El déficit) No les facilitará las cosas” apunta Roberton Williams, investigador del Centro de Política Fiscal y ex analista de la Oficina del Presupuesto del Congreso estadounidense.

A la fecha, la deuda total del país -que incluye los déficit anuales acumulados con el tiempo- asciende a 9.5 billones de dólares.

Y se espera que en los próximos días el presidente Bush firme la ley -recién aprobada por el Congreso- para el rescate de las viviendas, ley que elevará el límite reglamentario de la deuda nacional de 9.8 a 10.6 billones de dólares.

Los legisladores decidieron aumentar el tope de deuda porque ya tenían compromisos previos, como incrementar el gasto en Irak, un dispendio que sobrepasaría el tope de los 9.8 billones de dólares.

La amenaza de la deuda

Como cualquier persona con una tarjeta de crédito, el gobierno se somete a las mismas reglas: mientras más deuda acumule el país, más deberá pagar en intereses, lo que dificulta amortizar la deuda original.

El escenario empeora cuando las tasas suben, y eso podría pasarle al Tío Sam si aquellos que compran deuda estadounidense comienzan a preocuparse por la capacidad del país para pagar lo que debe, o porque la inflación empiece a erosionar el valor de los rendimientos de bonos.

El resultado será que “Los contribuyentes tendrán que abonar más y más a la tarjeta de crédito nacional” explica Robert Bixby, director ejecutivo de la Coalición The Concord, organismo que vigila el déficit. Bixby calcula que EU pagó 200,000 mdd en intereses de deuda sólo el año pasado.

Uno de los posibles escenarios es que el gobierno se vea forzado que emitir más deuda a medida que se jubilen los Baby Boomers para devolver los varios billones de dólares que ha tomado prestados de la Seguridad Social. Emitir más deuda para pagar al Seguro Social crearía una situación de mayor oferta y menor demanda entre los inversionistas de deuda, provocando que el gobierno pague rendimientos más altos para que los bonos resulten atractivos.

La piedra en el zapato del próximo presidente

El problema es que este panorama deficitario puede empeorar si las propuestas del nuevo presidente no tienen éxito.

Considerando la ley vigente, que estipula que los recortes fiscales expirarán en el 2010, el Centro de Política Fiscal estima que los planes de ambos candidatos presidenciales podrían incrementar de manera importante el déficit de largo plazo: McCain lo aumentaría en 5 billones de dólares en una década, Obama lo haría en 3.4 billones.

Aún así, estas cifras son más halagüeñas al compararse con la política actual (que asume que los recortes de impuestos hoy vigentes se extenderán más allá del 2010). El plan de McCain aumentaría el déficit por 600,000 mdd, mientras que el plan económico de Obama recaudaría 800,000 mdd más en ingresos, según estimaciones del Centro de Política Fiscal.

Sin embargo, cabe hacer dos advertencias: ninguna de estas cifras incluye los costos de los programas de salud planteados por los candidatos, que en el caso de McCain alcanzarían los 1.3 billones de dólares y 1.6 billones en el caso de Obama. Tampoco contemplan los gastos obligados en Seguridad Social y Medicare (asistencia sanitaria a personas mayores de 65 años).

En corto, “ningún candidato ha propuesto un plan que aporte los ingresos suficientes para cubrir el gasto proyectado” explica Williams.

Ambos contendientes han dicho que reducirán el gasto recurriendo a varias medidas. Han afirmado, por ejemplo, que ahorrarán dinero una vez que el país retire a sus tropas de Irak.

Pero los expertos opinan que esa acción puede frenar el gasto futuro -es decir, evitará contraer más deudas- pero no reduce la deuda existente. Y a corto plazo, el costo de retirar las tropas podría causar un aumento en el déficit.

Obama y McCain también han declarado que eliminarán o reducirán las partidas presupuestarias especiales. Pero es difícil cumplir esa promesa, en cuanto la decisión no depende únicamente del presidente.

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