Economía, enemiga del régimen tibetano

En su exilio en la India, este gobierno obtiene 17.5 mdd anuales de aportaciones, necesita 40% este dinero es insuficiente para completar la mitad de proyectos de sanidad, vivienda y educaci
Para el Dalai Lama es difícil conseguir la autonomía del Tíb
Jay Shankar
(Bloomberg) -

En su oficina en India, Samdhong Rinpoche (69 años) escucha mantras de monjes tibetanos mientras, en su papel de Kashag, dirige el gobierno del Tíbet en el exilio, que busca su autonomía de China.

En junio de 2006, Rinpoche fue electo como primer ministro para un segundo periodo de cinco años. Su gobierno, con 500 miembros, tiene el deber de atender a los recién inmigrados. En India viven unos 15,000 exiliados tibetanos. “Aquí no somos ni refugiados ni ciudadanos sino extranjeros. Hay mucho desempleo”, señala Tsering Dhondup, ministro tibetano de Finanzas.

El gobierno en el exilio obtiene ingresos vía un ‘impuesto anual voluntario’ de 44 rupias (1.10 dólares) para quienes viven en India y de 44 dólares para los exiliados en EU. A cambio se les entrega el ‘libro verde’ que les da derecho a votar.

La mayor fuente de recursos (17.5 MDD al año) proviene de aportaciones de EU, Noruega, Italia, Francia, Alemania y otros países; además, hay 100 ‘agencias’ que reúnen dinero. “Algunas se encargan directamente de proyectos en comunidades. Pero necesitamos al menos 40% más. No pudimos completar la mitad de los proyectos de sanidad, vivienda y educación planeados en los últimos cinco años”, dice Dhondup.

A este paso, quizá la economía logre lo que China no ha podido en décadas: quebrar al régimen tibetano.

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