Paulson cambia las reglas del juego

El Secretario del Tesoro domó a la bestia hipotecaria de dos cabezas pero el mercado quedó inqu si las reglas que determinan la intervención no están claras, los inversionistas serán más caut
El gobierno tomará control del gobierno a los dos gigantes h

El Secretario del Tesoro de EU, Henry Paulson, domó a esa bestia de dos cabezas del mercado hipotecario conocida como Fannie Mae y Freddie Mac, no sin causar cierta inquietud en el sector financiero.

Este domingo, Paulson anunció los planes de poner bajo el control del gobierno a los dos gigantes hipotecarios, sustituyendo a sus CEOs y eliminando los dividendos de las acciones comunes y preferenciales, y creará una nueva clase de acciones preferenciales que tendrán superioridad sobre las ya existentes, lo que significa que las participaciones accionarias existentes perderán valor.

El plan intenta disipar los miedos de los tenedores de bonos en torno a la solvencia de las compañías, así como convencer a los bancos centrales extranjeros -que han comprado bonos de Fannie y Freddie- de que sus inversiones están a salvo.

Si los inversionistas creen en el programa de Paulson, las tasas hipotecarias deberían caer, pues los costos por intereses de ambas hipotecarias disminuirán. Eso, a su vez, podría frenar la caída en picada de los precios de la vivienda.

Sin embargo, la intervención gubernamental no garantiza que las tasas hipotecarias bajen sustancialmente, considerando el panorama de la economía estadounidense, afectada por la desaceleración y el colapso de la burbuja inmobiliaria.

Una acción sorpresiva

La intervención del gobierno sobre Fannie y Freddie sorprendió a muchos. Al diferencia de Bear Stearns (la firma de inversiones que se declaró en bancarrota en marzo y fue rescatada por la Reserva Federal y JPMorgan Chase), Fannie y Freddie tenían suficiente solvencia y no se encontraban al borde del colapso.

Aunque algunos críticos ya habían alertado sobre la pobre capitalización de las dos firmas -en conjunto poseen o han garantizado hipotecas por valor de 5,400 billones de dólares, con menos de 100,000 millones de dólares de capital-, el gobierno estadounidense había afirmado reiteradamente que Fannie y Freddie podrían continuar su misión de inyectar liquidez al mercado inmobiliario sin necesidad de un rescate.

El mismo Paulson declaró en julio que no planeaba intervenir a las empresas. E incluso ese mismo mes el regulador de ambas empresas, James Lockhart (quien entonces era también director de la Oficina Federal de Supervisión del Sector Vivienda), había considerado que las firmas estaban bien capitalizadas.  

Lo que más sorprendió sobre la decisión de intervenir las hipotecarias fue el hecho de que según la normativa que determina las relaciones de la Agencia Federal de Financiamiento de Vivienda (FHFA, por sus siglas en inglés) con Fannie y Freddie, el capital de las compañías debía caer por debajo de un umbral específico para que el gobierno asumiera su control.

Pero al día de hoy Paulson no ha hecho ningún comentario sobre los niveles de capital de ambas empresas, y la FHFA tampoco ha informado aún sobre el asunto. Si las reglas que determinan la intervención federal no están claras, los inversionistas serán más cautelosos a la hora de destinar fondos al sector financiero en un escenario ya de por sí difícil.

¿Compras acciones?

Tras gastar miles de millones de dólares para recapitalizar firmas estadounidenses (bajo el supuesto de que el mercado se recuperará pronto) y ver cómo disminuye el valor de esas inversiones, los fondos soberanos y otros grandes inversionistas parecen estar más cautos y no quieren repetir el error.

Merrill Lynch tuvo éxito en julio al vender 8,500 millones de dólares en acciones comunes, pero ha sido casi la única firma en conseguir dinero fresco este verano. Lehman Brothers, por ejemplo, ha intentado recaudar nuevo capital pero no lo ha logrado.

Paulson insistió en su anuncio del domingo que Fannie Mae y Freddie Mac, como entidades subvencionadas por el gobierno, eran diferentes a otras firmas financieras, y que los inversionistas no debían prestar  demasiada atención a lo que pudiera pasar con las acciones preferenciales.

Añadió que “al estabilizar las entidades subvencionadas por el gobierno de manera que puedan llevar a cabo su misión, la decisión de hoy debería acelerar la estabilización del mercado inmobiliario, beneficiando a la larga a las instituciones financieras. El mercado de la emisión de acciones preferenciales debería mantenerse accesible a las instituciones bien capitalizadas.”

Ojalá que así suceda, porque quienes ponen su dinero en estas acciones son los inversionistas, no Paulson.

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