El artífice del rescate hipotecario

El CEO de Morgan Stanley, John Mack, asesoró la intervención gubernamental de Freddie y Fannie; para hacerlo, el banco de inversión renunció a un pago millonario y prefirió trabajar pro bono.
El CEO de Morgan Stanley, John Mack, fue llamado por Hank Pa
Patricia Sellers

El CEO de Morgan Stanley, John Mack, ha puesto en alto su imagen y la de su empresa al servir como consejero del Departamento del Tesoro estadounidense en el histórico rescate financiero de Fannie Mae y Freddie Mac. Pero su tarea ha tenido un costo.

En julio, cuando el Secretario del Tesoro Hank Paulson llamó a Mack para pedirle asesoría sobre qué hacer con los atribulados gigantes hipotecarios,  el banco de inversión Morgan estaba por recibir al menos 20 millones de dólares (mdd) de manos de Freddie como pago por sus servicios si los ayudaba a reunir un capital de miles de millones.

La firma hipotecaria también había decidido pagarle si asesoraba a Fannie, por lo que Morgan podría haberse embolsado un total de cerca de 40 mdd en honorarios.

Pero renunciaron a esa cifra millonaria y decidieron trabajar pro bono asesorando a Paulson. Finalmente Morgan Stanley recibirá a lo mucho 95,000 dls por sus servicios de asesoría, la máxima cantidad permitida por el gobierno para una labor pro bono.

Mack nombró a dos veteranos de Morgan Stanley para dirigir el equipo que asesoraría al Departamento del Tesoro: el vicepresidente Bob Scully (quien por lo general dirige las transacciones más complicadas de Morgan Stanley –responsable, por ejemplo, de la venta del 51% de GMAC, el brazo financiero de General Motors, al grupo inversor Cerberus) y Ruth Porat (jefe del grupo de instituciones financieras de Morgan).

Juntos lideraron un equipo de 39 ejecutivos bajo la filosofía del divide y vencerás. Asignaron grupos diferentes para dedicarse al análisis hipotecario (evaluar el nivel de capital y las necesidades de Freddie y Fannie), los mercados de capital (para tomar el pulso de tenedores de bonos y acciones) y temas regulatorios (para esta última tarea reclutaron a la firma de abogados Cleary Gottlieb, que también trabajó pro bono).

Porat, Scully y su tropa de ejecutivos trabajaron tiempo completo en el proyecto, en Nueva York y Washington desde 7 a.m. a 11 p.m. Sin descanso, con mucha coca light y bajo la vigilante mirada de Paulson, el equipo de expertos se dio cuenta de que la solución más sencilla –que Freddie y Fannie reunieran capital por su cuenta- era insostenible, entonces consideraron otras tres opciones: que el gobierno realizara una inversión de fondos, que el gobierno tomara el control o recurrir a una liquidación judicial.

Les preocupaba una infusión de capital ante las preguntas ¿Cuánto capital sería adecuado? ¿Sería la primera vez de muchas en la que el gobierno tuviera que inyectar liquidez? ¿Cómo podría el gobierno controlar el negocio y proteger a los contribuyentes?

Así que se decidieron por la intervención, pues el gobierno tendría el control que necesitaba (y de hecho, lo ejerció inmediatamente removiendo de sus cargos a los gerentes de ambas empresas).

“Hicimos lo correcto” apunta Mack. Ahora, en un momento en que la reputación y las finanzas de Wall Street se tambalean, el CEO de Morgan Stanley afirma que realizarán más trabajo pro bono, incluso si eso implica renunciar a pagos millonarios.

“No creo que sea suficiente mandar gente joven a Washington para que trabaje en el Tesoro y en políticas energéticas, enviar a nuestros expertos veteranos para que hicieran el trabajo pro bono fue un gran paso” comenta sobre la orquestación del rescate.

Mientras tanto, Mack enfrenta bajos precios en las acciones, pérdidas por miles de millones de dólares debido a préstamos, y la interrogante de quién será su sucesor como CEO. La semana pasada el diario Wall Street Journal especulaba que quizá Mack esté dispuesto a vender Morgan Stanley. Pero él no niega, “No pienso vender la firma, pienso invertir en ella a lo grande”.

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