Fed impone sus condiciones a AIG

El préstamo de la Reserva Federal estadounidense es un alivio para la atribulada aseguradora; pero la ayuda implicaría la venta de negocios de riesgo que le reportan ingresos multimillonari
La aseguradora es una víctima más de la crisis crediticia en
Roddy Boyd
NUEVA YORK -

El rescate de AIG efectuado por la Reserva Federal de EU (Fed) tranquilizará a los mercados de capital y evitará que los tenedores de bonos de la empresa resulten duramente perjudicados, pero el futuro de los gigantes financieros ya no será el mismo.

La Fed otorgará a la aseguradora AIG un crédito de emergencia de 85,000 millones de dólares (mdd) a cambio de tener una participación del 80% en la empresa. Pero el acuerdo estipula que AIG deberá vender algunos de sus negocios para reunir capital y así pagar la deuda.

Además de poner a la venta varios servicios, es probable que AIG deba reducir sustancialmente su unidad de Productos Financieros, un negocio que le ha traído ingresos multimillonarios, pero cuya fuerte apuesta por los seguros de impago (aquellos que protegen contra el alto riesgo de impago sobre deuda) le ha supuesto hoy -en un momento en que el pago de préstamos hipotecarios se ve afectado por la crisis- enormes pérdidas. Algo que ha contribuido a la destrucción de su capital y de su calificación crediticia y que, a la postre, ha requerido la intervención gubernamental.

La directiva de AIG ya había discutido la necesidad de una amplia reestructuración y reducción de los servicios que ofrece la firma. La intervención de la Fed le da ahora tiempo para actuar de manera más ordenada.

Asimismo, es posible que la aseguradora también se deshaga de uno de sus pilares, la unidad International Lease Finance Corp (ILFC) que, según los archivos de la empresa, tiene un valor en libros de 7,400 mdd.

ILFC ha sido una fuente de dinero para AIG (tan sólo el año pasado registró 604 mdd en ingresos netos) pero su deuda actual de 27,000 mdd requiere de un comprador con poder, buena calificación crediticia y un balance saludable.

Amargo remedio

AIG se inició como una empresa de seguros y, bajo la dirección del CEO Hank Greenberg, creció hasta convertirse en una de las compañías financieras más importantes del mundo, con una capitalización bursátil de 180,000 mdd y operaciones en 100 países.

La idea de que la empresa se venda a precios de ganga es un duro golpe para sus accionistas, quienes este año han visto caer el valor de sus participaciones en más de un 90%, antes incluso de que sus acciones sufran el efecto dilución que vendrá tras la intervención del gobierno federal y su valor disminuya aún más.

Las aseguradoras subsidiarias de AIG están consideradas entre las mejores del mundo. En un buen año, estas unidades pueden cosechar más de 20,000 mdd en ganancias brutas. Según los archivos oficiales, en los últimos doce meses las subsidiarias han tenido beneficios por 6,600 mdd.

Probablemente sus principales rivales estén considerando una oferta de compra, al menos para las secciones internacionales de la unidad de seguros. Sin embargo, vender bajo presión será difícil. De acuerdo a Reuters, hay al menos un comprador dispuesto a ofertar: Munich Re, un antiguo rival que ha señalado que varios de los negocios de AIG son atractivos.

El analista de fondos hedge John Hempton, ha escrito en su blog que “una firma multimillonaria inteligente e independiente” podría estar dispuesta a prestarle a AIG los 70,000 mdd que busca para cumplir sus obligaciones colaterales y reponer su capital.

Según Hempton, un préstamo de 70,000 mdd se justifica debido a los enormes ingresos que reportan las unidades aseguradoras de AIG repartidas por el mundo. A una tasa de interés de entre 8 y 10%, la recompensa puede ser jugosa.

Pero pocos comparten su opinión, en el horizonte de AIG no aparece un prestamista dispuesto a ser el remedio de todos sus males.

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