El Plan Paulson, en entredicho

El proyecto de rescate financiero ideado por el secretario del Tesoro está bajo la lupa; sus críticos afirman que carece de transparencia, no estabilizará los mercados y golpeará al dó
Henry Paulson, secretario del Tesoro de Estados Unidos (Reut  (Foto: )
Colin Barr
NUEVA YORK -

El secretario del Tesoro de EU, Henry Paulson, disparó su bazuca sin dar en el blanco.

Paulson propuso usar 700,000 millones de dólares (mdd) de los contribuyentes para ayudar a las firmas financieras agobiadas por los activos hipotecarios y así “aliviar la tensión de las instituciones y de los mercados.” Pero el retroceso del dólar y de las acciones bursátiles han demostrado que la tensión permanece, aunque con matices diferentes.

Tras el discurso de Paulson, el avance del dólar y la caída de los precios de los comoditties -los dos factores positivos del panorama económico estadounidense en los últimos meses- sufrieron un revés: el billete verde cayó a máximos históricos frente al euro, y los precios del petróleo subieron un 22%, para después colocarse por debajo de la marca de los 108 dls por barril.

Esa volatilidad refleja el temor de que las negociaciones del rescate financiero tardarán en concretarse. Según explica Benn Steil, director de economía internacional en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), el plan de Paulson para salvar a Wall Street (los inversionistas) abre la puerta para que los legisladores demócratas exijan un rescate similar para Main Street (la gente de a pie). Y hay poca seguridad de que su plan sirva para estabilizar el depreciado valor de la vivienda o de los activos bursátiles.

“Me preocupa mucho este plan. Parece como algo ideado en un momento de pánico” afirma Steil.

Este experto en economía esbozó, junto con Mark Fisch, una propuesta que el diario Financial Times publicó en diciembre pasado; en ella contemplaban la creación de una nueva dependencia gubernamental inspirada en la Resolution Trust Corp. (que se usó para salir de la crisis de ahorro y préstamo de los 80’s) y que se encargaría de evaluar los títulos respaldados con hipotecas y clasificaría aquellos que estén a la venta en cinco categorías.

Según el plan de Steil, el gobierno ofrecería pagar 70 centavos por cada dólar para activos de Categoría A, 60 centavos por los de Categoría B, y así hasta llegar a 30 centavos por los activos de Categoría E. El objetivo de ese orden es poner un tope mínimo al valor de los activos -algo que le daría credibilidad a las hojas de balance de las compañías financieras-. Establecer un valor mínimo para los activos también podría atraer al mercado a grandes inversionistas, quienes en algunos casos quizá estarían dispuestos a superar la oferta del gobierno y limitarían así la carga que el rescate tiene para el contribuyente.

Steil sostiene que una mayor transparencia en el valor de los activos permitiría este tipo de transacciones, y cita como ejemplo la compra que hizo Citadle de los títulos tóxicos de E*Trade, así como la compra que realizó Lone Star Funds de una cartera de deudas impagadas de Merrill Lynch.

¿Y la transparencia?

Por el contrario, el plan de Paulson amenaza con convertir los 700,000 mdd de los contribuyentes en una aparente oferta que elevará el valor de los activos. Aunque los detalles del plan no son muchos, los escépticos señalan su falta de transparencia y temen que, sin compradores privados que oferten por los activos, la hoja de balance del gobierno termine en la basura.

“Se trata de activos muy tóxicos, cuya valoración es extraordinariamente incierta. No creo que el dólar salga indemne de esto” asegura Steil.

En efecto, el dólar cayó en terreno negativo frente al euro el lunes, pasando de 1.38 dólares a 1.48 dólares Y podría caer aún más una vez que cesen los temores en torno al sistema financiero estadounidense. “Una vez que amaine la crisis de liquidez, el mercado seguramente se centrará en cobrarle la factura al contribuyente. Nos preocupan las repercusiones que esta crisis tendrá en los flujos financieros hacia Estados Unidos frente al contexto de un amplio déficit en la cuenta corriente” advierte el economista de Merrill Lynch Alex Patelis.

Gobierno vs. burbuja

El rescate de las deudas hipotecarias es el último episodio de un largo drama entre Paulson y otros políticos y la burbuja crediticia formada en esta década.

Una escena memorable ocurrió en julio, cuando intentaba justificar el uso del dinero de los contribuyentes para respaldar a las empresas Fannie Mae y Freddie Mac, Paulson aconsejó al Congreso “si tienes una bazuca en el bolsillo, y la gente lo sabe, posiblemente no tengas que usarla”.

Pero dos meses después el mercado volvió al caos y Paulson tuvo que dejar la bazuca a un lado y salir a tomar el control de las empresas. Pasarán días o semanas antes de que el Congreso estadounidense apruebe la ley del rescate, así que el veredicto final aún está lejos. La única cosa segura es que grupos de ‘lobbistas’ presionarán al Congreso para definir la versión final de la ley del rescate.

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