La depresión económica opaca al G20

Las autoridades de los 20 países más influyentes del mundo tratan de evitar una debacle económi analistas temen que la reunión de este fin de semana genere pocas soluciones para sortear la cr
Los países más influyentes busca evitar una recesión económi  (Foto: )
DUBAI (CNN) -

La letra "D" se ha colado sigilosamente en el debate previo a la próxima cumbre del G20 en Washington, este 15 de noviembre.

No por Deflación, sino por Depresión.

El resultado -según la visión de algunos funcionarios, asesores y estrategas reunidos en un encuentro del Foro Económico Mundial en Dubai- es que los gobiernos y los bancos centrales deberían combatir la crisis con todos los medios disponibles.

"Hay una posibilidad real de una depresión internacional profunda", dijo un importante funcionario de política monetaria con la condición de que su nombre no fuera revelado, tras describir la crisis actual como "la peor en 100 años".

A medida que la crisis financiera golpea a la economía y restringe el acceso al crédito para las empresas, los economistas han reducido sus proyecciones, con una recesión siendo ahora una posibilidad concreta en las principales economías industrializadas.

A la par de la crisis, también crecen los riesgos de deflación e incluso de una depresión global.

Para poner eso en contexto, una depresión es definida por algunos como una recesión larga y severa, caracterizada por un alto desempleo, mientras que otros la definen como una caída en la producción del 10%, algo que no ocurre a nivel global desde la década de 1930.

"Esta crisis financiera ha comenzado a socavar a la economía real de una manera muy severa", dijo un importante ejecutivo de un banco internacional que planea asistir a la cumbre del G20 en Washington.

Esta semana, el Fondo Monetario Internacional advirtió que las economías más ricas del mundo enfrentan su primer año de contracción desde la Segunda Guerra Mundial, pese a una serie de medidas impulsadas por los Gobiernos y los bancos centrales para evitarlo.

El Banco de Inglaterra sorprendió a los mercados la semana pasada al bajar las tasas de interés en 1.5 puntos porcentuales, mientras que el Banco Central Europeo y la Reserva Federal también han bajado el costo del dinero, aunque en una magnitud menor.

China no quiso quedarse atrás y el fin de semana anunció un plan para estimular la economía de 4 billones de yuanes (586,000 millones de dólares).

Pero muchos funcionarios creen que las herramientas actuales no funcionarán. Hasta ahora, las inyecciones de liquidez no han logrado reactivar los préstamos en medio de una reticencia de los bancos a prestarse entre sí.

Este congelamiento del crédito detuvo al sector de la construcción, provocó cierres de empresas e hizo subir el desempleo.

Las herramientas monetarias tradicionales, como bajar las tasas de interés, han tenido poco efecto, ya que los recortes no están siendo traspasados a la economía real mediante menores tasas a los consumidores.

La expansión fiscal, en la forma de un aumento del gasto público o recortes de impuestos, tendría un impacto mayor, pero conlleva el riesgo de que los Gobiernos tengan que endeudarse hasta el punto en que los mercados pierdan la confianza en sus emisiones soberanas.

"Los instrumentos que tenemos no tendrán la tracción que tenían en el pasado", dijo un asesor de un Gobierno europeo. "Será extremadamente difícil salir de esta crisis", agregó.

Según varios asesores, no hay luz al final del túnel y las autoridades deberían comenzar a prepararse para otra ronda de recapitalización de los bancos, que han sufrido pérdidas millonarias producto de la crisis.

Esto llevará a los funcionarios a aumentar la coordinación, a ignorar las preocupaciones sobre la inflación y el riesgo moral y a desarrollar nuevas herramientas para controlar cómo los bancos manejan los riesgos.

Los líderes económicos del G20 se reunieron este fin de semana en Brasil, donde pidieron medidas decisivas y rápidas para enfrentar la crisis.

Pero las esperanzas de que los líderes que se reúnen el 15 de noviembre en Washington vuelvan a sus países con reformas significativas son pocas, dado los distintos intereses de las autoridades que asistirán, según analistas.

 

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