G20 acuerda actuar rápido contra crisis

Los países acordaron que se necesitan planes de gasto público para estimular a la economía; también darán más voz a las naciones emergentes y tomarán acciones coordinadas.
La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, y el mandatar  (Foto: )
WASHINGTON (CNN) -

Líderes de todo el mundo apoyaron el sábado una rápida respuesta a la crisis económica global, al coincidir en la necesidad de medidas para apuntalar el crecimiento, mejorar la regulación de los mercados financieros y dar una mayor voz a los países emergentes.

Estos concordaron en que se necesitan rápidamente planes de gasto público para estimular el crecimiento, pero no se comprometieron a realizar una acción coordinada y hubo diferencias aparentes sobre cómo regular a la industria financiera, en áreas como los fondos de cobertura.

"Estamos determinados a reforzar nuestra cooperación y a trabajar juntos para restaurar el crecimiento global y lograr las reformas necesarias en los sistemas financieros del mundo", dijeron los líderes de más de 20 países industrializados y en desarrollo tras la cumbre.

En un avance histórico, acordaron que los países emergentes deben tener voz en el funcionamiento de la economía mundial y evaluarán maneras para darle a esas naciones más poder en el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Presidentes y primeros ministros de las potencias del siglo XX se reunieron por primera vez en una cumbre del G20 con los nuevos jugadores económicos, como la colosal exportadora China y la rica en petróleo Arabia Saudita. Se congregaron en un museo de Washington, alrededor de un gran mapa del mundo, tratando de destacar la naturaleza global del plan de rescate que buscan.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, catalogó el encuentro del que fue anfitrión como un éxito, debido a que los líderes acordaron políticas pro crecimiento.

"Hace sentido salir de aquí con un plan de acción firme (...) y también hace sentido decirle a las personas que hay más trabajo por hacer y que habrá más encuentros", afirmó Bush a periodistas.

En muchas partes del mundo han aumentado las señales que apuntan a una profunda desaceleración económica. Datos mostraron la semana pasada que la zona euro se encamina hacia una recesión, a los que se sumaron cifras que revelaron un incremento del desempleo en Estados Unidos y en otras naciones y una desaceleración en las economías emergentes.

Mientras se desarrollaba el encuentro, el FMI acordó otorgar un préstamo por 7,600 millones de dólares como parte de un plan más amplio para Pakistán, donde han caído las reservas internacionales y ha aumentado el riesgo de una cesación de pagos.

En otra señal de la magnitud de la crisis, la India tomó el sábado nuevas medidas para mejorar la liquidez en el mercado cambiario y ayudar a los exportadores.

El G20 también coincidió en que no debe haber un aumento del proteccionismo en medio de la desaceleración económica.

Respuesta más amplia

Restando apenas dos meses para que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, termine su mandato y como su sucesor, Barack Obama, decidió no participar de la cumbre en Washington, se ha dejado de lado el tema de reformar por completo el sistema financiero del mundo.

En su comunicado de la cumbre, los líderes dijeron que el deterioro de la economía significa que "se necesita una respuesta más amplia, basada en una cooperación macroeconómica más cercana" y que apoyan medidas fiscales para apuntalar el crecimiento sin arriesgar la disciplina presupuestaria.

Asimismo, destacaron la importancia de una política monetaria apropiada a las condiciones de cada país.

Bancos centrales de todo el mundo rebajaron en forma coordinada las tasas de interés en octubre, ante los crecientes temores en los mercados financieros a una recesión mundial, pero como en Estados Unidos las tasas están casi en cero, el margen para nuevas rebajas es sumamente limitado.

Los participantes del encuentro se comprometieron a "tomar las acciones adicionales que sean necesarias para estabilizar al sistema financiero".

Muchos llegaron a Washington resaltando la importancia de una mayor regulación para frenar los excesos en el sector financiero. Los altos riesgos tomados en los precios de las viviendas, especialmente en Estados Unidos, jugaron una mala pasada y provocaron la desaceleración de la economía.

"Nos comprometemos a (...) garantizar que todos los mercados financieros, productos y participantes sean regulados o sujetos a una supervisión, apropiadas a sus circunstancias", agregó el comunicado.

Los líderes acordaron reunirse nuevamente antes del 30 de abril y fijaron a sus ministros de Finanzas una serie de tareas entre las que figuran revisar los estándares contables y de las agencias calificadoras y supervisar los bancos.

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