EU demora el rescate económico

El Congreso podría no aprobar buena parte del paquete hasta dentro de dos meses como muy pronto los demócratas y republicanos están enfrascados en sobre cuál es el mejor plan de estímulo.
Los bancos temen la desaparición de billones de dólares (Dre  (Foto: )
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Despidos masivos, sombrías perspectivas para los minoristas, recortes en el presupuesto federal, una economía que se contrae y vaticinios de una mayor desaceleración, tal es el escenario en Estados Unidos.

Y si los legisladores de ese país van a implementar medidas para impulsar la economía, el tiempo es esencial.

Sin embargo, el Congreso podría no aprobar buena parte del paquete de estímulo económico hasta dentro de dos meses como muy pronto, dado que demócratas y republicanos siguen enfrascados en discusiones sobre cuál es el mejor plan de estímulo, cuánto dinero requeriría y cómo pagarlo.

Sin mencionar otro tema que ocupa su tiempo: el debate en torno al rescate de la industria automotriz.

De acuerdo con  Greg Valliere, estratega jefe de Stanford Group, la próxima sesión del Congreso, denominada ‘lame-duck’ (porque se realiza con legisladores salientes o congresistas en su último mandato que aún no ha sido reelegidos), “sólo aprobará una modesta fracción del estímulo, dejando pendiente la mayor parte para el 2009".

Ese retraso puede alterar el impacto de cualquier paquete de ayuda financiera y afectar el presupuesto de los estados de la federación.

El partido demócrata quiere que el gasto del gobierno sirva para impulsar la ayuda estatal y los cupones de alimentos, así como extender los beneficios de desempleo y financiar proyectos de infraestructura.

La propuesta republicana, por su parte, demanda mayores deducciones fiscales para empresas y personas, además de una reforma energética.

Según Lawrence Summers, considerado el candidato con más posibilidades para ocupar el cargo de Secretario del Tesoro en la administración Obama, el estímulo programado debe ser “rápido, sustancial y sostenido por un periodo de varios años.” Summers indica que el estímulo necesario, de acuerdo a los cálculos, rondaría los 700 mil millones de dólares.

El economista Martin Feldstein, quien fuera asesor económico de Reagan, dijo en su comparecencia ante el Congreso: “El país necesita un programa de gasto gubernamental durante los próximos dos años para detener el deterioro en el gasto del consumidor y en la inversión empresarial. Para que sea exitoso, debe ser un programa grande, rápido y dirigido a aumentar la producción y el empleo.”

Pero todo parece indicar que el actual Congreso estadounidense dejará a la próxima legislatura las decisiones más importantes sobre el estímulo, con el propósito de que el paquete esté listo para ser firmado por Barack Obama tras la toma de posesión, el 20 de enero.

Estados en problemas

Algunos economistas opinan que la demora en la aprobación del estímulo podría obligar a empresas y estados a tomar decisiones dolorosas, y eso podría, a su vez, agravar la recesión.

“Las decisiones deben tomarse ahora… mientras más esperemos a los compromisos de ayuda federal más restricciones tendremos” señala David Quam, director de relaciones federales de la Asociación Nacional de Gobernadores de EU.

Esta urgencia se debe a que los gobernadores suelen armar sus propuestas de presupuesto para el próximo año fiscal en el mes de diciembre, y éstas son aprobadas en enero por sus respectivas asambleas legislativas.

Dado que 49 estados necesitan equilibrar su presupuesto (es decir, si sus ingresos caen tienen que compensarlo con recortes o elevando tarifas e impuestos), los legisladores estatales podrían aplicar recortes o aumentar la tributación fiscal –medidas que no serían necesarias si supieran que la ayuda federal va en camino, explica Quam.

También urge la pronta aprobación de otras medidas de estímulo económico, pues ayudarían a la recuperación del mercado laboral, que a su vez reduciría los embargos hipotecarios, apunta Lakshman Achuthan, director del Economic Cycle Research Institute.

Por otro lado, hay quien toma una postura más optimista en relación a la demora de los estímulos federales. “Idealmente el estímulo debería aprobarse ahora, pero no es totalmente negativo que no sea así. Este trimestre ya está escrito, no puede salvarse”, dice Rich Yamarone, director de investigación económica en Argus Research.

Según Yamarone, para que los estados y el sector privado puedan sacar el máximo de provecho de la ayuda federal, éstos deberían recibirla a mediados de febrero. Si el financiamiento llega para esa fecha, comenzarán a crearse empleos en primavera, afirma.


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