Inflación, ¿la próxima amenaza para EU?

El gobierno de EU ha establecido costosos rescates para su debilitada economía; pero los analistas se preguntan si no tendrán una consecuencia negativa: un panorama inflaciona
Las deudas que EU esta contrayendo para salvar a su sistema
Colin Barr

Mil millones de dólares acá, siete millones de millones allá… ¿Hasta cuándo dejará de dispensar dinero el Tío Sam? Por ahora, los inversionistas del mundo siguen engullendo los bonos del Tesoro estadounidense, y no están muy preocupados por el impacto que tendrán todas las deudas que el gobierno de ese país está contrayendo para hacerle frente a la catástrofe económica.

Sin embargo, ese imprimir dinero de forma incesante, prestarlo a corporaciones que no pisan suelo firme y garantizar deudas que quizá nunca se paguen podría traer desastrosas consecuencias en un futuro no tan lejano.

La principal preocupación es que, aunque las acciones de la Reserva Federal y del Departamento del Tesoro consigan estabilizar el sistema financiero global, un brutal proceso inflacionario nos espera a la vuelta de la esquina.

“La inflación es un gigante imposible de ignorar, todo vibra con cada uno de sus pasos” declara Gary Hager, presidente de la firma especializada en finanzas Integrated Wealth Management.

En un escenario así, las tasas de interés a largo plazo subirían por las nubes, el valor del dólar caería en picado y las autoridades enfrentarían una nueva serie de retos.

Atender la deflación

Incluso aquellos que han apoyado el aluvión de gastos de emergencia bajo el argumento de que son necesarios para evitar una catástrofe económica están hoy preocupados por la enorme factura que heredará el contribuyente. 

Will Hepburn, presidente y director de inversiones en Hepburn Capital Management, estima que el colapso del mercado bursátil y del valor inmobiliario ha significado una pérdida de 10 billones de dólares para el patrimonio de las familias estadounidenses, una cifra que podría aumentar antes de que la espiral de crisis desaparezca.

Pero parece que los mercados han reaccionado con sorprendente indiferencia, el rendimiento de los títulos del Tesoro ha caído a mínimos históricos a medida que los inversionistas demandaban cada vez más los bonos del gobierno por su seguridad y liquidez. El dólar también se ha beneficiado de esta huida de los activos riesgosos, y hoy se negocia a niveles vistos sólo a principios de esta década.

Aunque esta inversión suponga menos volatilidad y reduzca el riesgo de una calamidad financiera, puede terminar perjudicando a las personas que sacaron todo su dinero del mercado accionario para ponerlo en activos de bajo rendimiento, como son los bonos del Tesoro.

“La preservación de capital será una estrategia que funcione hasta que la economía se recupere. Pero no tenemos los recursos para pagar todas esas obligaciones, así que el gobierno tendrá que recurrir a la inflación”, apunta Hepburn.

Por ahora, los gobiernos del mundo no creen que se presente un panorama inflacionario, por el contrario, intentan evitar la amenaza contraria: la deflación, con precios cada vez más bajos que dificultarían el crecimiento económico al elevar las tasas de interés reales. El Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo, por ejemplo, acaban de recortar sus tasas de interés en un intento por prevenir una inflación negativa en los próximos meses.

Clima cambiante

Pero las dinámicas del mercado son extremadamente cambiantes, sostiene Hager, sólo recordemos que hace tan solo cuatro meses el barril de petróleo costaba 100 dólares, y que hoy ronda los 45 dólares.

Y lo que es peor, mientras la gente aún sigue calculando los costos relacionados al rescate gubernamental, nadie parece preocupado por un asunto igualmente importante: cómo retirará el gobierno esa ayuda masiva ofrecida a los mercados en el caso de que sus esfuerzos comiencen a dar frutos.

Es decir, actualmente los esfuerzos por activar los mercados crediticios tienen un efecto lento, pero si su efectividad aumenta repentinamente –y existe ese riesgo- ello conllevará un incremento en los precios y una devaluación del dólar, explica Tom Sowanick, director de inversiones para Clearbrook Financial. “Por ello creemos que hay altas probabilidades de inflación” sostiene el economista.


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