Capitalizar popularidad, reto de Obama

El presidente de EU enfrenta el desafío de aprovechar el 70% de aprobación con el que llega; conservar el apoyo mayoritario dependerá de cómo maneje la crisis económica, opinan expertos.
Playera Obama  (Foto: CNNMoney.com)
WASHINGTON (CNN) -

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, comienza su período con una "Luna de Miel" de proporciones monumentales, animada por grandes números de aprobación, coberturas noticiosas amigables y hasta ahora un Congreso dominado por su propio partido.

Los veteranos de presidencias pasadas dicen que las "Lunas de Miel" siempre acaban, pero ellos y otros expertos dicen que Obama podría disfrutar de un período extendido de halagos, mientras intenta arreglar la tambaleante economía estadounidense y abordar otros desafíos urgentes.

"Nunca sabes lo que va a pasar", opinó Larry Sabato, un profesor de ciencia política de la Universidad de Virginia. "Algunas veces parece que los presidentes tendrán una larga 'Luna de Miel' y no la tienen, debido a un paso en falso o una crisis", agregó.

Hasta ahora, Obama parece estar tomando las decisiones correctas. Mientras se asienta en el poder, se aproxima a oponentes políticos, mantiene la atención en la prioridad número uno de los estadounidenses -la economía- y aborda el Gobierno con un enfoque de centro.

Las cerca de 1.8 millones de personas que acudieron a Washington para su investidura en un frío martes -la mayor multitud convocada por un evento semejante en la historia del país- fue un recordatorio del peso político que implica ser el primer presidente negro de Estados Unidos.

Una medida clave del éxito de Obama durante las primeras semanas y meses en el poder será qué tan bien puede manejar las negociaciones sobre el plan de estímulo económico, de aproximadamente 825,000 millones de dólares, que está avanzando rápidamente en el Congreso.

Tanto demócratas como republicanos han expresado diferencias con Obama y con el bando contrario respecto al tamaño, alcance y dirección del paquete.

ESTADOUNIDENSES ANSIOSOS

Los estadounidenses que han perdido sus empleos y observan cómo agotan los fondos de sus cuentas de jubilación esperan ansiosamente el resultado.

"Yo creo que las personas de ambos bandos quieren que él tenga éxito", comentó Ron Kaufman, estratega republicano que se desempeñó como asesor político bajo el Gobierno de George W. Bush.

"Pero eso no significa que las personas se van a alejar de lo que creen que está bien o mal. Entonces tendrá algunas diferencias sobre el rumbo a seguir. Cómo maneje eso será importante", agregó.

Un sondeo previo a la investidura, realizado por el Pew Research Center, mostró la profundidad del optimismo sobre Obama y la confianza que los estadounidenses que no votaron por él le tienen.

Según el estudio, Obama tiene un 70 por ciento de aprobación, comparado con el 50 por ciento que obtuvo George W. Bush cuando asumió en el 2001, luego de competir largamente con Al Gore, y con el 62 por ciento que consiguió Bill Clinton cuando entró a la Casa Banca en 1993.

"El tiene un electorado estadounidense que en gran parte está desanimado por su suerte luego de ocho años del Gobierno de Bush, hambriento de cambio, demanda cambio y espera que ese cambio le sea entregado", explicó Bud Jackson, estratega demócrata.

Presidencias pasadas demuestran que las "Lunas de Miel" son fugaces y que los pasos en falso pueden ser costosos.

Jeff Eller, quien se desempeñó como funcionario de alto rango en la Casa Blanca durante el período de Clinton, dijo que la "Luna de Miel" de Clinton sufrió un temprano traspié por un escándalo sobre homosexuales que servían en el Ejército.

En su caso, también contribuyó el fracaso de dos nominaciones para fiscal general.

"Yo creo que no tuvimos una 'Luna de Miel'", dijo Eller. "Me parecía que estábamos más a la defensiva que ofensiva", agregó.

La "Luna de Miel" de George W. Bush chocó con la amarga y reñida confirmación en el Senado de John Tower como secretario de Defensa.

"Ese fue ciertamente el principal indicador de que estaba terminando", comentó Kaufman.

Las grandes decisiones del presidente pueden parecer correctas cuando se analizan en perspectiva, pero no siempre son bien evaluadas en un primer momento.

Gerald Ford tuvo un índice de aprobación cercano al 70 por ciento, hasta que perdonó a Richard Nixon y cayó en picada hasta el 40. Actualmente, muchos consideran que el perdón fue una decisión sabia, aunque impopular en su tiempo.

George W. Bush logró que un gran recorte de impuestos y una legislación sobre educación entraran al Congreso antes del fin de su "Luna de Miel" en el 2001.

La aprobación de Bush subió luego de su reacción a los ataques del 11 de septiembre y contó con el respaldo público para invadir Irak, pero vio cómo su popularidad caía al prolongarse la guerra y no hallar armas de destrucción masiva.

Bush dejó el poder con una aprobación mínima récord para un presidente.

Hasta el momento, los analistas dan crédito a Obama por acercarse a sus rivales políticos. Y está recibiendo una constante cobertura noticiosa debido a que la gente pide la mayor cantidad de información que pueda obtener sobre la nueva familia que habita en la Casa Blanca.

"Obama tendrá una larga 'Luna de Miel', si puede evitar los pasos en falso y las condiciones alrededor del mundo se lo permiten", concluyó Sabato.

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