Hipoteca consume ingreso de miles en EU

9.5 millones de hogares destinan más de 38% de sus entradas de dinero a pagar el crédito de su casa; 10% de los clientes está retrasado un mes o más en sus pagos o ha sufrido procedimientos de...
hipotecas
WASHINGTON (AP) -

Los hispanos de Nueva Jersey, los padres solteros de California y los ancianos de Rhode Island que compraron viviendas tienen todos algo en común: más de una tercera parte de ellos no pueden pagar sus hipotecas.

Las desigualdades socioeconómicas siguen patrones bien conocidos en Estados Unidos, relacionados con la raza, la edad y el nivel educativo. Pero esas brechas fueron agudizadas por la explosión del mercado inmobiliario, seguida por la profunda crisis económica actual, según un análisis que hizo la AP de la información del censo del 2007.

Es cierto que las minorías hicieron grandes progresos en cuanto a ingresos y adquisición de viviendas desde 1990, "pero ahora estamos dando marcha atrás", y el porcentaje de hispanos y negros con vivienda propia está disminuyendo, según Edward Wolff, economista de la Universidad de Nueva York que estudia la distribución de la riqueza.

Casi 9.5 millones de hogares, o la quinta parte de los 52 millones de familias con hipotecas, dedican el 38% de sus ingresos brutos, si no más, al pago de hipotecas, impuestos a la vivienda y seguros, de acuerdo con el análisis de la AP.

Si una familia gasta más del 38% a la hipoteca puede recibir préstamos de emergencia de Fannie Mae y Freddie Mac, las compañías hipotecarias que fueron intervenidas por el gobierno.

California, Florida, Nevada y el noreste del país son las regiones más afectadas por la crisis de la vivienda, pero en todos lados hay áreas donde mucha gente podría entrar en mora en cualquier momento, en cuanto surja un gasto inesperado, como un problema médico o una reparación del auto.

El análisis de la AP pone de manifiesto la magnitud de la crisis del mercado hipotecario y la forma desigual en que afecta a la gente, tanto en el plano geográfico como en el demográfico.

Y la situación empeora: un 10% de las personas con hipotecas están retrasados un mes en sus pagos o sus viviendas estaban sometidas a procedimientos de embargo a comienzos del año pasado, comparado con un 7.5% el año previo y el 6% del 2006.

Claramente, la crisis se ensaña más con los sectores minoritarios, según el análisis.

Casi una tercera parte de los hispanos propietarios de viviendas empleaban al menos el 38% de sus ingresos en la hipoteca y los impuestos. Entre los asiáticos y los negros, una cuarta parte estaba en la misma situación, mientras que sólo el 16% de los blancos estaban tan acosados.

Muchas familias hispanas sacaron hipotecas costosas porque con frecuencia manejan dinero en efectivo y no tienen cuentas bancarias, indicó Janis Bowdler, del Consejo Nacional de La Raza.

Es común que las familias hispanas tengan ingresos estables, pero pocos antecedentes bancarios. Esto hace que tengan puntuación baja en las escalas que los prestamistas usan para medir riesgos. Muchos tienen varias fuentes de ingresos, aunque algunas de ellas no corroborables, ya que son en efectivo.

Durante el boom del mercado de la vivienda, las firmas prestamistas hicieron grandes negocios con los hispanos concediendo hipotecas que no requerían corroboración de ingresos, pero con intereses más altos.

"Les daban préstamos más onerosos", dio Bowdler.

Ahora, hispanos como los Cazares de California, no pueden pagar sus hipotecas. Joel, de 36 años, no trabaja desde hace más de un año debido a una enfermedad y cobra 550 dólares semanales de un seguro de incapacidad. Su esposa María, de 34 años, gana más o menos lo mismo como peluquera.

No pagan desde hace cuatro meses los 2,500 dólares de su hipoteca. La pareja, que tiene tres hijos, espera desde octubre que IndyMac, otra firma intervenida por el gobierno, modifique los términos del préstamo. Su objetivo es que les fijen pagos mensuales de 1,500 dólares.

Mientras tanto, restringen sus gastos al máximo. Suspendieron su servicio de internet y usan solo uno de los dos vehículos que poseen, el que consume menos gasolina.

"Nuestro dinero es como una goma de mascar", expresó Joel. "Lo estiramos todo lo posible".

La AP comprobó asimismo una relación estrecha entre el nivel educativo, el nivel de ingresos y los gastos en la vivienda. Casi un tercio de las personas que no terminaron la escuela secundaria o la universidad emplean por lo menos el 38% de sus ingresos en la vivienda. Entre aquellos con títulos universitarios, apenas el 12% se encuentra en esa situación.

Los ancianos, por otra parte, emplean un porcentaje mucho más grande de sus ingresos en la vivienda.

La mitad de los ancianos son propietarios de viviendas que están pagadas, pero la otra mitad encara serios problemas y cada vez dispone de menores ingresos.

Entre los ancianos con hipotecas, casi tres de cada diez dedican el 38% de sus ingresos a la vivienda.

Expertos de todo el país dicen que si el presidente George W. Bush hubiese comprendido la gravedad de la crisis antes y tomado medidas, su impacto tal vez no habría sido tan grande.

"Todavía no he visto las medidas necesarias para ayudar a la gente que corre peligro de perder su vivienda", afirmó Brenda Clement, directora ejecutiva de la Housing Action Coalition de Rhode Island.

Está claro que mucha gente sacó préstamos que no estaba en condiciones de pagar. Pero también se cree que las instituciones hipotecarias se aprovecharon de numerosos ancianos, inmigrantes y personas ignorantes, que no sabían en lo que se metían.

Durante décadas se consideró que las familias que dedicasen más del 30% de sus ingresos a la vivienda pasaban por aprietos económicos. Pero ese parámetro fue dejado de lado durante el boom y se concedieron préstamos a todo aquél que lo pidiese, a veces sin corroborar siquiera sus ingresos ni asegurarse de que podía pagar.

Ahora ve
No te pierdas