Viejas lecciones para una nueva crisis

Los consejos de un antiguo miembro de Wall Street aún son válidos en tiempos como éstos; prepararse para lo peor y ser paciente son algunos de los 10 puntos que ofreció John Loeb.
Recesion  (Foto: Archivo)
Carol J. Loomis
NUEVA YORK -

Cuando Fortune publicó la fotografía de John Loeb, de entonces 68 años, en un artículo de 1970 llamado "Wall Street on the Ropes" (Wall Street contra las cuerdas) (sí, ha habido periodos anteriores de dolor), el hijo de un editor vio el semblante imperioso de Loeb y dijo, "Así es como la gente de mi edad piensa que se ven todos los ejecutivos de Wall Street". Pero detrás de la prepotencia de Loeb había décadas (incluyendo la de los 30) de experiencia en los negocios, muchas de ellas pasadas a la cabeza de la firma de Wall Street, Rhoades & Co.

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Por fortuna, algunas de las lecciones que John Loeb aprendió fueron puestas por escrito y, últimamente, sus puntos principales han estado circulando. Aquí están:

  • Una vez cada siete o diez años hay un periodo de especulación general excesiva que culmina en un severo pánico o depresión, durante el cual el hombre que pide dinero prestado está en gran desventaja, y el que tiene dinero en efectivo se levanta como una torre, firme ante los vientos enfermos que soplan.
  • Las situaciones extremas no duran, no importa cuál sea su aparente justificación. Aunque podemos tener "nuevas eras" las viejas leyes seguirán operando.
  • Evita los compromisos, en particular los retrasados; son más insidiosos. Asimismo, sé firme con los compromisos que otros han hecho contigo. Cuando viene la tormenta, los malentendidos son tan fáciles y naturales.
  • Tanto en 1920 como en 1929, la mayoría de los supuestos "grandes hombres" (big fellows) decía que todo estaba bien. Pero si la mayoría de los grandes hombres hubiera pensado de otra forma, el escenario no hubiera podido prepararse para lo inesperado. Los pánicos ocurren porque los mismos líderes pierden su camino.
  • Nunca pidas dinero prestado sin revisar y cuestionar constantemente tu habilidad para pagarlo bajo las peores circunstancias.
  • Está bien ser un optimista, pero debes estar siempre preparado para lo peor.
  • La gente pide dinero prestado en los buenos tiempos y lo paga en los malos -justo lo opuesto de lo que debería hacer.
  • El público está tan ciego para reconocer el fondo de una depresión como lo está para reconocer la cúspide de la prosperidad súbita. No hay escalera que alcance el Paraíso, de igual forma, la escalera que llega hasta el Infierno en un país como los Estados Unidos es también ficticia.
  • Una reputación por hacer negocios justos y honrados será tu activo más valioso.
  • Como mi padre solía decir, "No se te olvide que la sopa nunca se come tan caliente como se cocina".

En caso de que se lo pregunten, ese último punto es un proverbio húngaro que significa "sé paciente". John Loeb, por cierto, murió en 1996 a la edad de 94 años.

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