´Fobaproa´ de EU necesita transparencia

Los comités que vigilan el rescate de 700,000 millones de dólares quieren que el Tesoro dé detalles; el Congreso debe fiscalizar con lupa los recursos enviados a los bancos vía el TARP.
TESORO-eu-AP  (Foto: AP)
Jennifer Liberto y David Goldman
WASHINGTON, D.C. -

El Departamento del Tesoro debe esforzarse más para asegurarse de que el dinero de los contribuyentes se gasta decorosamente, dijeron ayer ante el Congreso de Estados Unidos los funcionarios encargados de supervisar el rescate financiero de 700,000 millones de dólares en Estados Unidos.

Las agencias encargadas de supervisar el rescate bancario abogan por para mantener al público informado.

Los funcionarios estaban molestos, en particular por la falta de claridad del extenso programa, y protestaron debido a que, a pesar de las peticiones de información por parte de los comités de supervisión, el Tesoro no hizo ningún esfuerzo por monitorear el dinero que les entregó a los 364 bancos en los que ha invertido.

"O logran que el Tesoro lleve un religioso control de este asunto y obtenga algunos parámetros... o el Congreso se verá forzado a intervenir", dijo la profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard y presidenta del Panel de Supervisión del Congreso, Elizabeth Warren, en una audiencia con el Comité Bancario del Senado.

La dirección de Inspección General del Troubled Asset Relief Program (TARP, una especie de "Fobaproa" como implementó México a mediados de los noventa), les hizo su propio sondeo a los bancos que recibieron dinero, y todos respondieron.

Neil Barofsky, inspector general especial del TARP, uno de los grupos de supervisión, declaró que algunos bancos "mezclaron" el dinero del rescate financiero y no pueden definir exactamente para qué fue utilizado. Pero otros bancos mantuvieron el dinero del TARP separado y pueden señalar los nuevos préstamos que se han emitido gracias a la ayuda gubernamental.

"Algunos bancos describieron programas de préstamo que no hubieran podido implementarse sin los fondos del TARP", dijo Barofsky.

Para entender mejor a dónde va el dinero de los contribuyentes, y si es que éste se usa para otorgar créditos, Barofsky dijo que el Tesoro debía rendir cuentas de sus inversiones.

"Creo que éste es un argumento aun más sólido para una recomendación que hicimos en diciembre y que hasta ahora no se ha adoptado -el Tesoro debería exigir que los receptores del TARP monitorearan el uso de los fondos y le proporcionaran reportes certificados acerca de la manera en que usan el dinero de los contribuyentes", dijo Barofsky.

Evaluación complicada

El programa de 700,000 millones de dólares de Alivio para el TARP (en español significa Activos en Problemas del Tesoro) se ha vuelto bastante complejo en los últimos meses. Dichos fondos se han usado para una variedad de propósitos, que incluyen la asignación de miles de millones de dólares destinados a esfuerzos de rescate independientes por parte de la Reserva Federal y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos Bancarios. El dinero ha financiado varios proyectos, desde el rescate de la industria automotriz hasta la modificación del programa hipotecario, sin olvidar el apoyo a los bancos.

Tanto Barofsky como Gene Dodaro, contralor general del gobierno estadounidense, señalaron que los fondos del TARP que pasan por la Reserva Federal son problemáticos, porque la Fed está fuera de su dominio.

"Eso no es satisfactorio", dijo Dodaro.

La creciente complejidad del TARP ha hecho más difícil rendir cuentas de cuánto se ha gastado en los diferentes programas de rescate. Los funcionarios del Tesoro confirmaron que el estimado de Barofsky de que quedan 109,500 millones de dólares en el fondo para programas nuevos y existentes es correcto, pero, a pesar de las peticiones de los comités de supervisión, no está disponible una verdadera auditoría en la que se aclare cómo se han gastado los fondos.

El Tesoro no hizo ningún comentario acerca del testimonio de los comités de supervisión.

Falta de claridad

El senador republicano de Iowa, Chuck Grassley, sugirió que la próxima vez que los comités de supervisión le pidan al Tesoro información sobre el TARP, lo hagan frente a los senadores estadounidenses.

"La misma gente que les dice no, nos dijo que respondería a nuestras preguntas", denunció Grassley levantando la voz. "Y no lo hacen".

La senadora Debbie Stabenow, demócrata por Michigan, dijo que se sentía frustrada porque el Tesoro y la administración de Obama no le imponían a Wall Street los mismos estándares de supervisión que a la industria automotriz.

"Se usan dos modelos, por un lado, se exige una estricta rendición de cuentas; mientras que por el otro, hay una falta total de control", dijo Stabenow.

Con el reciente furor ocasionado por la entrega de bonos a los empleados de mayor categoría de AIG, muchos se preguntaron si el Congreso estaría dispuesto a aumentar la cantidad de dinero destinado para el TARP.

Sin embargo, en semanas recientes, sus demandas sólo han crecido. El secretario del Tesoro, Tim Geithner dijo que no necesitará más dinero, pero la administración ha añadido nuevos proyectos que, en teoría, deben financiarse con los fondos del TARP. Entre ellos destacan el rescate adicional para los fabricantes de autos y el plan para eliminar los activos tóxicos.

El mes pasado, Warren le dijo a un panel del Senado que el Tesoro les había pagado 78,000 millones de dólares de más a las firmas que participaron en el TARP por acciones y garantías bancarias. Asimismo añadió que el estudio de valoración del grupo acerca de los 254,000 millones de dólares que se gastaron en transacciones del TARP durante el 2008 reveló que el Tesoro sólo recibió activos con un valor aproximado de 176,000 millones de dólares.

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