La Fed analiza comprar más deuda de EU

La Reserva Federal podría extender su programa de aquisición de bonos del Tesoro; sin embargo, se considera poco probable que aumente agresivamente sus operaciones.
WASHINGTON (CNN) -

La Reserva Federal extendería sus compras de bonos del Tesoro cuando se reúna la próxima semana, para seguir impulsando la economía estadounidense, pero un aumento agresivo de su programa de adquisición es poco probable por las preocupaciones sobre la inflación.

Una fuerte alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se ha trasladado hacia las tasas hipotecarias, lo cual podría minar la recuperación económica esperada para los próximos meses.

Pero otros indicadores sobre la tensión en los mercados de crédito, como el diferencial entre los bonos del Gobierno y las recientes emisiones de deuda corporativa, se han moderado.

Ante esto, el impacto total del alza en los rendimientos no sería tan agudo, quitando presión para una acción agresiva de la Fed.

"No creo que puedan darse el lujo de salir y comprar agresivamente bonos de plazos más largos o incluso aumentar agresivamente sus compras de deuda hipotecaria", dijo el ex gobernador de la Fed Lyle Gramley, en referencia a un poderoso paquete de la Fed por 1.75 billones de dólares en compras de activos para dar un impulso a la economía estadounidense.

"Está este miedo dando vueltas en los mercados financieros de que la Fed va a monetizar su deuda y de que vamos a tener una gran inflación. No creo eso ni por un minuto, pero la percepción es una realidad con la que la Fed tendrá que lidiar", agregó.

Monetizar la deuda, en oposición a las compras de activos basadas en la política monetaria, sería que la Fed compre bonos del Gobierno para absorber la deuda emitida por el Tesoro para financiar un déficit presupuestario récord.

Esto equivaldría a que la Fed imprima dinero, lo cual podría disparar la inflación si esa oferta de efectivo queda circulando por la economía durante demasiado tiempo.

Visiones divergentes

Algunos funcionarios de la Fed están preocupados por la percepción de que el banco central vaya a monetizar la deuda. Además, ven un riesgo de un alza en las expectativas de inflación.

Estos funcionarios no creen que la Fed tenga que comenzar a ajustar su política en el encuentro del 23 y 24 de junio, o en la siguiente reunión del 11 y 12 de agosto.

Pero además no ven necesidad de mantener el actual ritmo de la expansión monetaria, pese a las leves caídas que registró recientemente el tamaño de la hoja de balances de la Fed.

La hoja de balances se redujo en torno a 25,000 millones de dólares en la semana del 10 de junio. Pero esto reflejó lo que podría describirse como pagos iniciales saludables y voluntarios del programa de la Fed de apoyo al papel comercial, así como de líneas de swaps que suministraron dólares a otros bancos centrales.

Estos funcionarios de la Fed quieren comenzar a moverse hacia una estrategia de salida de las políticas masivas de estímulo del banco central. Estas medidas han hecho que la hoja de balance de la Fed se duplicara a 2 billones de dólares, y no quieren complicar las cosas aumentando ese tamaño.

"La Fed tendrá que cambiar sus políticas mucho antes de que haya evidencias claras de un repunte de la inflación, si quiere ser exitosa en contener la inflación", dijo Robert Eisenbeis, economista de Cumberland Advisors, en un reporte a clientes.

Otros funcionarios de la Fed que hablaron con Reuters temen que la economía estadounidense siga muy vulnerable, y ven el creciente optimismo sobre la recuperación, y la consecuente especulación sobre posibles alzas de tasas, como prematuros.

Como consecuencia, estos funcionarios sienten que el fracaso en extender las compras de bonos del Tesoro después de su vencimiento de fines de septiembre, podría significar un ajuste de la política de la Fed.

El debate pondrá a prueba la unidad entre los funcionarios de la Fed y pone en riesgo uno o más disensos en el encuentro de política monetaria de la próxima semana.

Pero en general, los observadores de la Fed dicen que probablemente hay una preocupación compartida sobre la economía entre los funcionarios como para forjar un compromiso que extienda las compras de bonos hasta fin de año, de no acordarse aumentar la escala de compras más allá de los 300,000 millones de dólares ya anunciados.

"Me parece que el momento ha cambiado desde aquellos que veían la clara necesidad de una política más agresiva hacia un 'mantengamos la línea'", dijo el ex gobernador de la Fed, Laurence Meyer, de Macroeconomic Advisers.

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