Bernanke, el tomador de riesgos

El presidente de la Reserva Federal inició una lucha sin precedentes contra la crisis financiera; pero los riesgos que tomó para salvar a la economía lo tienen caminando sobre la cuerda floja.
ben-bernanke-fed-3-AP.jpg  (Foto: AP)
David Goldman
NUEVA YORK -

Para ser un académico de Dillion, Carolina del Sur, Ben Bernanke es todo un pistolero. El martes, durante la nominación del presidente de la Reserva Federal para ocupar un segundo término en su puesto, el presidente Obama comparó los esfuerzos de Bernanke por evitar una segunda Gran Depresión con los "audaces y persistentes" de Franklin D. Roosevelt para sacar al país de la primera.

Pero los esfuerzos de Bernanke no fueron fáciles ni estuvieron libres de críticas.

La Reserva Federal ha tomado algunos riesgos sin precedentes: tomó un billón de dólares de activos en problemas, cortó las tasas de interés, rescató a los titanes de la industria financiera y lanzó más de una docena de costosos programas de préstamos.

Bernanke está seguro de que habrá un vívido debate de confirmación en el Senado antes de que su primer período termine en enero del próximo año.  

"El problema con todo el riesgo es que hizo infeliz al Congreso", dijo Lyle Gramley, ex gobernador de la Reserva Federal. "Eso creará problemas con respecto a la confirmación de Bernanke, pero estas cosas debían hacerse para prevenir el derrumbe absoluto de la economía".

Estrategia de salida: caminar sobre la cuerda floja

Hay algunas señales de que la economía se ha estabilizado, en comparación con la caída libre que llevaba el año pasado. Esto puede apreciarse en parte gracias a los esfuerzos agresivos de la Reserva Federal. El producto interno bruto no tiene una caída tan empinada; tampoco las pérdidas laborales. El martes, los precios de viviendas reportaron su primera ganancia en tres años en comparación con los niveles débiles que presentaron a principios de año. Las acciones estadounidenses van a la alza, con un incremento de más de 50% en cinco meses.

Pero todas las jugadas de la Reserva Federal tienen un precio: la inflación potencial que pueda sufrir el Banco Central si no vuelve a tener control sobre el dinero que inyectó al sistema.

Bernanke reconoce esta preocupación y dice que la Reserva Federal podrá reducir los programas a medida que la economía entre a una fase de recuperación y podrá comenzar a aumentar las tasas de interés. 

"El hecho de que él haya tenido que tomar grandes riesgos y que nosotros tengamos unas deudas impresionantes no debería sorprendernos... después de todo, estamos en la Gran Recesión, la peor baja que hemos visto desde la Gran Depresión", dijo Lakshman Achuthan, director administrativo del Instituto de Investigaciones de Ciclos Económicos.

"No se trata de en qué medida logren salir sino cuándo logren hacerlo: si lo hacen demasiado pronto, llegaría una deflación profunda, y si lo hacen demasiado tarde tendríamos un inflación", agregó. "La Reserva Federal está haciendo malabares en las alturas".

Pero es más fácil decirlo que hacerlo. Bernanke y la Reserva Federal fueron meticulosamente examinados por haber pasado por alto la burbuja de hipotecas subprime, y la riesgosa solución a la crisis podría llevarnos por el mismo camino otra vez.

"Bernanke ha demostrado que tiene habilidades para actuar en situaciones intensas y peligrosas, pero no queda del todo claro si es bueno para prevenir esas situaciones", dijo Achuthan. "Tenemos la esperanza de que tomen acciones en el momento preciso, pero no es algo que yo podría asegurar".

Gramley estuvo de acuerdo en que el momento preciso lo es todo, pero alegó que Bernanke es la mejor persona para el puesto porque es él quien nos puso en esta situación.  

"La nominación de Obama no es una recompensa por el desempeño de Bernanke", dijo Gramley. "Es la persona mejor calificada para lidiar con los problemas que la Reserva Federal creó por sí misma al hacer lo que tenía que hacer y evitar otra Gran Depresión".

Activos riesgosos: ya son un billón

Los balances de la Reserva Federal son una medida de los activos con los que cuenta el Banco Central. Antes del colapso de Lehman Brothers el 15 de septiembre (lo que marca el principio de la crisis crediticia y el punto en el que la recesión empeoró), la Reserva Federal tenía menos de un billón de dólares en activos, la mayoría de los cuales eran emisiones seguras de la Secretaría del Tesoro.

A mediados de diciembre, los balances generales de la Reserva Federal habían superado el doble, con 2.3 billones de dólares. Varias de estas participaciones eran valores respaldados por hipotecas, los activos difíciles de valuar que tumbaron al sector financiero.

La expansión masiva comenzó después del 15 de septiembre, cuando la Reserva Federal de Bernanke comenzó con el lanzamiento de un programa de préstamo tras otro, intercambiando el efectivo de los bancos por activos riesgosos.

Existe un programa de la Reserva Federal que compra deuda corporativa, un programa que financia bancos centrales extranjeros con miles de millones de dólares, adquisiciones directas de valores respaldados por hipotecas de Fannie Mae y Freddie Mac, préstamos a AIG y adquisiciones elevadas de bonos gubernamentales entre otros.

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Estas iniciativas han sido bastante exitosas en su intento de reestablecer los préstamos entre bancos, y las instituciones financieras han comenzado a abandonar estos programas. Aún así, la Reserva Federal sigue sujetándose de la mayoría de los activos que tomó el año pasado, y los balances ahora están por debajo de 2.1 billones de dólares.

En otro movimiento audaz, Bernanke y la Reserva Federal bajaron las tasas de interés a un punto mínimo récord de 0% a 0.25% en diciembre, como un esfuerzo para volver a activar los préstamos. Antes de diciembre, las tasas nunca habían estado por debajo de 1%.

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