Cuidado con la burbuja del oro

El aumento de los precios del metal a más de 1,000 dólares por onza emociona a los inversionistas; sin embargo, los fundamentos del mercado apuntan a que la fiebre dorada irá decreciendo.
oro-barras-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
Scott Cendrowski
NUEVA YORK -

Hay señales de la fiebre del oro por todas partes. Los comerciales televisivos gritan que hay que vender nuestras joyitas porque ¡los precios están llegando al cielo! En lo que va del año, los inversionistas han invertido más de 12,000 millones de dólares en SPDR Gold Trust, el gran fondo de intercambio.

El gran gestor de Tocqueville Gold Fund, John Hathaway, ofrece una predicción asombrosa: el precio del metal precioso podría elevarse hasta 5,000 dólares la onza.

Si esto no es suficiente para convencerte, los futuros del oro para la entrega de diciembre aumentaron 27 dólares para lograr un récord intradía de 1,045 dólares la onza en el piso de Nueva York el martes.

Pero entre la locura de las compras y después de un año de alzas, que ha visto cómo se cuadruplica el precio, vale la pena preguntarnos si el oro sigue siendo una inversión inteligente. La respuesta simple es: a donde quiera que vaya el precio del oro a largo plazo, varios observadores del mercado dicen que la información básica indica que el oro está listo para caer.

Incluso si les preocupa que llegue una inflación porque el Gobierno decida poner freno a sus esfuerzos para rescatar al sistema financiero y revivir la economía, existen mejores coberturas que el metal dorado. 

El oro ha tenido varios cambios desde que la economía comenzó a quebrarse en 2007. El precio cerró por encima de 1,000 dólares por primera vez el 14 de marzo de 2008, justo antes de que Bear Stearns fuera vendido a JP Morgan, y después cayó a cerca de 700 dólares en noviembre pasado, antes de volver a superar los 1,000 dólares el mes pasado.

Los alcistas creen que el oro aún tiene mucho por ganar: a medida que la deuda nacional se infla, el resultado está obligado a ser un dólar más débil y una inflación más alta, ambos factores tradicionalmente positivos para el oro. Jim Rogers, el inversionista que predijo el boom de la mercadería a principio de esta década, espera que el oro supere su pico de ajuste a la inflación de 1980, de 2,312 dólares.

"El oro estará mucho más alto en lo que dura el mercado a la alza, diez años, o lo que sea que dure", dice. Rogers, quien anteriormente había criticado a la Reserva Federal por ser muy laxo con respecto a la inflación, cree que el oro es el refugio más seguro en épocas de estrés financiero. También cree que el comercio de otras mercancías lejanas a sus puntos más altos (como el algodón y el plomo), podrían ofrecer mejores rendimientos, así como protección contra la inflación.

Hathaway, quien administra 1,000 millones de dólares en el fondo Tocqueville, cree que el oro está aumentando su precio por varias razones, incluyendo la creciente inflación y el curioso hecho de que en dos instancias previas, el precio por onza de oro y el nivel del promedio industrial del Dow Jones están por convergir.

En 1933, cuando el precio del oro era de 32 dólares por onza, el Dow bajó a 50 en febrero. En 1980, el oro llegó al un punto alto: 850 dólares el 21 de enero, cuando el Dow cerró en 873. Hoy, Tocqueville puede ver cómo ocurre algo similar, con el oro elevándose hasta 5,000 o 10,000 dólares por onza (pues el Dow está ahora en 9700).

Esas proyecciones son tentadoras, pero cuando vemos la oferta y la demanda, el oro pierde parte del brillo. Los mineros de oro han invertido más de 40,000 millones de dólares en proyectos nuevos desde que reinició el mercado a la alza en 2001, según el comerciante de lingotes con base en Montreal, Kitco. Como las exploraciones de Big Oil comenzaron antes esta década, durante el aumento de los precios de la energía, los nuevos proyectos de oro están tardando en rendir frutos.

La producción minera subió 7% durante los primeros seis meses de 2009, tras varios años de retrocesos, pues China, Rusia e Indonesia han aumentado su producción. Kitco predice que la minería nueva sumará 450 toneladas al año (5%) al abastecimiento de oro hasta 2014, lo suficiente para bajar los precios.

Además de eso, el oro de 1,000 dólares hace que surjan los vendedores de pedazos de oro: sólo en la primera mitad de 2009, los altos precios atrajeron 900 toneladas de joyería en oro, monedas viejas y otro tipo de pedacería. La demanda de la industria y de la joyería cayó 20% el año pasado, según GFMS, grupo de análisis de metales preciosos.  

El analista de Kitco, Jon Nadler, dice que el oro está alcanzando precios récord en medio de "los fundamentales más pobres que he visto en el mercado desde hace mucho tiempo". Él sospecha que el reciente aumento haya sido provocado por acuerdos impulsivos hechos por fondos de cobertura grandes y por inversionistas institucionales. En cuanto al miedo por colapsos financieros, "el cielo verdaderamente se cayó el año pasado, y la tormenta trajo consigo un oro de 1,035 dólares", dijo Nadler. "Pero muy probablemente lo peor termina ahí".

Así que el panorama a corto plazo no es prometedor, pero, ¿que hay de la protección contra la inflación a largo plazo?

El administrador Rob Arnott, presidente de Research Affiliates, cuyas estrategias suelen manejar 43,000 millones de dólares en activos, cree que la tasa de inflación podría superar el 5% de dos a tres años, y que los inversionistas deberían dedicar una cuarta parte o una tercera parte de su portafolio a protegerse contra la inflación.

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Pero él no es un ferviente amante del oro, el cual, según él, básicamente sigue a la inflación a largo plazo, haciendo que salgas perdiendo después de los impuestos. "El oro no es una participación sensible principal", dice.

Al igual que Rogers, Arnott cree que las mercancías son una opción más inteligente. Él sugiere iShares GSCI, un fondo cotizante que rastrea los índices de mercancías S&P. A Arnott también le gusta usar los valores protegidos contra la inflación del Departamento del Tesoro, fondos de inversión de bienes raíces y bonos de mercados emergentes, los cuales pueden comprarse a través de los fondos cotizantes PowerShares Emerging Market Sovereign Debt. Varios países en vías de desarrollo son productores de mercancías, así que si la inflación llega verdaderamente a Estados Unidos, sus monedas ganarán peso y su deuda aumentará su valor.

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