China se “apodera” del mundo

Tras convertirse en el taller manufacturero de otros países, el país apuesta a las adquisiciones; ha comprado firmas automotrices, tecnológicas y de bienes raíces. ¿Cuál será su siguiente paso?
china-hong-kong-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
Bill Powell

Jamás pensarían que los hombres que manejan el rico país petrolero de Nigeria tengan todavía zapatos buenos hoy en día; la nación está infestada por una guerrilla interminable, una que ha reducido la producción petrolera del país en dos tercios de su capacidad potencial. Ahora Nigeria está en un proceso de renovación de licencias de producción para algunas de sus plataformas marítimas más prolíficas, y hay un nuevo jugador que está poniendo nerviosos a los petroleros tradicionales del Oeste (Royal Dutch Shell, Exxon Mobil), y está poniendo muy feliz al Gobierno de Nigeria.  

El director ejecutivo de CNOOC, una de las tres compañías petroleras chinas más grandes, está intentando recuperar algunas de las licencias; de hecho, la compañía con base en Beijing quiere asegurar nada menos que una sexta parte de la producción nigeriana. Al parecer CNOOC no se anda con juegos.  

Tanimu Yakubu, asesor económico del presidente nigeriano, dijo recientemente al Financial Times que la compañía china "realmente está ofreciendo mucho más de lo que los productores existentes están prometiendo (por las licencias)". Después agregó entusiasta: "nos encanta este tipo de competencia". 

Las adquisiciones de China

El petróleo en Nigeria (y en Congo y en Brasil y en Kazajstán y en...), el gas natural en Irán, el hierro mineral en Australia... La cacería de recursos naturales que ha hecho China en todo el mundo, la cual tuvo un inicio serio a principios de esta década, nunca había sido tan intensa. 

Tan sólo en septiembre, el fondo para el bienestar de la soberanía de China, China Investment Corp. (CIC), desembolsó cerca de 1,000 millones de dólares para comprar el 11% de participación de JSC KazMunaiGas Exploration Production, una compañía de petróleo y gas de Kazajstán. Tan sólo una semana antes, CIC había pagado 850 millones de dólares para comprar el 14.9% de Noble Group, la central de intercambio de productos de Hong Kong. Durante el verano, el Banco de Desarrollo de China prestó a Petrobras, la compañía petrolera nacional de Brasil, 10,000 millones de dólares para ayudar a financiar la exploración en aguas profundas del territorio brasileño.

En lo que va de esta década, China ha gastado aproximadamente 115,000 millones de dólares en adquisiciones extranjeras. Ahora que la nación goza de un excelente bienestar de intercambios extranjeros (2.1 billones de dólares y contando), está entusiasmado con encontrar algo en qué invertir (¡lo que sea!), además de la deuda del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. 

En 2008, las inversiones de China en el extranjero se duplicaron, de 25,000 millones de dólares a 50,000 millones de dólares. Sí, China todavía está muy por debajo de Estados Unidos, quien, como principal exportador de capital, invirtió 318,000 millones de dólares en el extranjero el año pasado. De una manera u otra, China acaba de empezar, y no parecer tener intenciones de detenerse pronto.

Aunque sigue enfocado principalmente en los recursos naturales que son el motor de su economía, ahora China está ampliando sus horizontes de inversiones extranjeras de forma lenta pero segura. Tanto el gobierno como las empresas de capital privado comienzan a mirar más allá del mundo de los activos.

Los chinos ya compraron participaciones en bancos extranjeros, utilidades y compañías semiconductoras. Este es un gigantesco paso consecuencial tanto para China como para la economía global.

En la primera década del siglo XXI, China se estableció como el taller del mundo. En la siguiente década (si todo sale bien), China podría emerger como el principal exportador de capital de mundo.

Daniel Rosen, coautor de un estudio reciente sobre las inversiones de China y director del grupo de consultoría Rhodium Group, en Nueva York, dijo que "el aumento de la inversión extranjera directa es el siguiente paso importante en la integración de China a la economía mundial".

¿Qué tan importante es? El reciclaje de dólares que hace China a través de sus excedentes comerciales es una parte fundamental del "rebalance" de la economía china, y todos necesitan que eso ocurra. China ahorra mucho, consume poco y ha dependido mucho de las exportaciones para mantener su crecimiento económico.

El manjar actual del crecimiento interno (cerca de 8% en la primera mitad de 2008), ha ocurrido gracias al enorme crecimiento del crédito de los bancos nacionales, así como un gasto gubernamental masivo para estímulos. Ninguno es sostenible, y aún así, los legisladores en China ya comenzaron a contener la oleada de préstamos bancarios.

Pero no se equivoquen, por muy impresionante que parezca la forma en la que Beijing ha generado crecimiento en 2009, se demostrará que ésta fue una aberración. En cuanto pase este período de crisis, China no tendrá más opción que confrontar la necesidad de aumentar los ingresos por vivienda y del consumo privado.

Entre otras cosas, este ajuste macroeconómico requerirá más dinero chino para aumentar el poder adquisitivo de los consumidores. Una moneda más valiosa también hará que los activos extranjeros sean más baratos de adquirir, lo que hará que se tomen decisiones macroeconómicas a nivel corporativo.

De fábrica a dueño

Las implicaciones de las compañías chinas son enormes; volverse la fábrica del mundo ha disparado la economía de China tan alto como ha sido posible.

Como el consultor Rosen dice, "para muchas compañías chinas, las economías de escalas nacionales han llegado al máximo". El sector corporativo de China no necesita invertir y manejar las fábricas que venden tenis para Nike o juguetes para Mattel o autopartes para Magna. Las compañías chinas necesitan convertirse en Nike, Mattel y Magna; necesitan, según los expertos, mejorar la cadena de valor. 

Otra razón por la que los chinos están comprando participación en compañías extranjeras (o comprándolas por completo) es porque muy pocas compañías nacionales tienen experiencia de operación en Estados Unidos o Europa. Todo, desde los ambientes regulatorios y legales hasta las auditorías y los estándares de seguridad del consumidor, son aspectos ajenos a los chinos.

Supuestamente, la forma menos dolorosa para que ellos conozcan este medio es mediante la adquisición. Eso es lo que el fabricante de computadoras chinas, Lenovo, hizo cuando compró el negocio de PCs de IBM en 2005 (una de las pocas adquisiciones de un negocio estadounidense de renombre por otra compañía). Lenovo tenía una posición dominante en PCs en China, pero poca presencia en el extranjero. La adquisición cambió eso al instante: desde entonces, Lenovo ha tenido que trabajar muy duro para mantener la imagen de una compañía global, no una compañía china.

Este proceso, al que China llama su "estrategia de salida", no ocurrirá de la noche a la mañana, aunque está ganando impulso. Geely, por ejemplo, es un fabricante de autos privado y ambicioso con base en Hangzhou, una ciudad justo al sur de Shangai. Su director ejecutivo, Gui Shengyue, dijo hace un mes que la compañía estaba interesada en comprarle a Ford el negocio de autos de Volvo. Puede ser que el trato se haga, o no (pues la administración de Volvo ha querido deshacerse de esa idea), pero el interés que una compañía china creíble ha puesto en comprar una marca grande y establecida en el extranjero no debe ser ignorado. Se trata de un indicador del futuro. 

La fiebre de los bienes raíces

Una gran parte de ese futuro involucrará inversiones chinas en activos financieros y bienes raíces. Tan sólo presten atención a la cantidad de viajes que los líderes mundiales de fondos de cobertura han hecho a Beijing en lo que va del año. Van por la misma razón por la que Willie Sutton robaba bancos, pero llegan a las oficinas centrales de CIC de rodillas, desesperados por obtener capital invertible en algún lugar del mundo que goce de excedentes.

CIC tiene 300,000 millones de dólares del dinero de la nación para invertir, y ya comenzó a repartir responsabilidades a varios inversionistas occidentales porque no tiene la capacidad de administrar esa cantidad de dinero por su cuenta. Así que en septiembre dio 1,000 millones de dólares a Oaktree Capital Management, la empresa de Los Ángeles especializada en la compra de valores de deuda problemáticos (un área que dio enormes rendimientos el año pasado).

Los analistas esperan que 2,000 millones de dólares adicionales se dirijan a fondos de cobertura occidentales y a compañías de manejo de dinero durante los próximos meses, y eso representa sólo una porción de las futuras inversiones de CIC.

J.P. Morgan & Co. en Hong Kong cree que el fondo de bienestar económico de Beijing invertirá 50,000 millones de dólares el próximo año. Las autoridades de CIC han discutido recientemente con varios gestores de capital privado (incluyendo a BlackRock y and Lone Star) sobre invertir en bienes raíces estadounidenses. "La deuda respaldada por hipotecas así como adquisiciones en el área de construcción están siendo discutidos", dijo un banquero que está al tanto de las discusiones.

Los consejeros de inversión que han hablado con los altos mandos de CIC dicen que están concientes de lo que un banquero de inversión llama "el precedente japonés". A finales de los 80 y principios de los 90, las compañías japonesas derrocharon propiedades trofeo, incluyendo el Rockefeller Center, y sobrepagaron por muchas de ellas.

En una de sus inversiones, CIC compró una participación de 9.9% en Blackstone Group justo antes de que la compañía hiciera una OPI de 31 dólares por acción, y justo antes de que el mercado se fuera para abajo (Blackstone ahora comercia a 13.60 dólares por acción). "Están siendo muy cuidadosos y disciplinados en su enfoque a las inversiones potenciales en bienes raíces", dijo un banquero occidental que mantiene conversaciones con CIC.

Los chinos ya aprendieron de amargas experiencias que las inversiones en el extranjero no siempre son exitosas, sino en ocasiones, todo lo contrario. Su primer encuentro con la realidad ocurrió en 2005, cuando CNOOC intentó comprar Unocal, la compañía petrolera con base en Los Ángeles, y fueron rechazados. El esfuerzo despertó la oposición en Washington (algunos congresistas se preguntaron qué beneficios traería vender una compañía estadounidense grande a una compañía de propiedad parcial nacional a un país que, si bien no era enemigo de Estados Unidos, tampoco era su aliado).

A medida que las empresas nacionales chinas aumentan sus inversiones en el extranjero, esperan que se repita el caso de Unocal. La junta de revisión de inversiones extranjeras de Australia recientemente recomendó que ninguna compañía extranjera tuviera una participación superior al 15% en ninguna compañía de recursos naturales del país. La decisión surgió cuando China fracasó en su esfuerzo por comprar el 20% del gigante minero Rio Tinto, y va dirigida directamente a Beijing.

Mientas aumentan las tensiones comerciales con Beijing por la decisión del presidente Obama de aumentar los aranceles de las llantas fabricadas en China, es fácil predecir que las compañías nacionales chinas pueden comprar activos en Estados Unidos, pero, ¿los estadounidenses pueden hacer lo mismo y comprar una compañía nacional en China?

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La respuesta es no, pero eso no significa que Estados Unidos no deba aceptar el dinero de China. Washington necesita aclarar los lineamientos de las inversiones chinas. ¿Todas las empresas energéticas estadounidenses están fuera de la mesa? ¿Sólo algunas? ¿Ninguna? Rosen dice que espera que China se atenga a las reglas, siempre y cuando sepa cuáles son. 

Esperemos que tenga razón, porque los chinos tienen más dólares de los que pueden manejar, y la economía se beneficiará cuando tanto bienes como capital fluyan libremente entre las fronteras. Estados Unidos debe dejar de lado su inseguridad económica actual y contestar bien una simple pregunta: si los chinos quieren dejar más dinero en activos estadounidenses (además de las cuentas del Departamento del Tesoro), ¿por qué no dejamos que ese dinero entre a los bolsillos?

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