El peso, una moneda rezagada en AL

La divisa mexicana acumula una depreciación cercana al 22% frente al dólar en el último año; las monedas de Chile y Brasil se han recuperado tras la crisis financiera global.
peso-moneda-10-SXC.jpg  (Foto: Cortesía SXC)
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

La moneda de México dijo adiós a su papel estelar entre las divisas emergentes y asumió una nueva condición como la más rezagada de Latinoamérica, a más de un año de la crisis financiera global que desnudó debilidades estructurales de la economía del país.

Aunque el peso mexicano sigue estando entre las divisas más operadas del mundo, también es la de más lenta recuperación de América Latina desde el hito de septiembre del 2008, cuando la quiebra de Lehman Brothers desencadenó la crisis financiera mundial.

Desde el 1 de septiembre, el peso mantiene una depreciación de casi 22% frente al dólar, mientras que sus pares de Perú, Chile, Colombia y Brasil superaron ya dicho valor referencial en márgenes que van desde un 2.0% hasta más de un 8.0%.

"Aun en un escenario constructivo, no creemos que el peso tiene que hacer un 'catching up' (nivelación) completo (...) Hay cuestiones estructurales que hacen que eso no sea lo de esperar", dijo Jimena Zúñiga, economista de Barclays Capital en Nueva York.

México ha sido el país de Latinoamérica más castigado por la crisis debido a dos graves dependencias: un mercado exportador enfocado en más de un 80% en Estados Unidos, epicentro del colapso financiero; y sus exportaciones petroleras, golpeadas por el declive de la cotización, la demanda global y la menguante producción local.

En un entorno global agreste, donde las economías más aptas han sido aquellas productoras de materias primas, con mercados externos diversificados y de preferencia orientados hacia China -el nuevo motor económico mundial- México parece estar temporalmente fuera del juego.

"Aunque nos duela decirlo, México no es un 'commodity currency' (moneda ligada a materias primas), es un 'US linked currency' (moneda ligada a Estados Unidos)", dijo Roberto Torres, operador de divisas de Citigroup en Nueva York.

Sentimiento negativo

Fuentes del mercado de cambios hablan de un sentimiento negativo hacia México que se ha instalado hace meses en la mente de los inversionistas e imposibilita la consolidación de la moneda por debajo de los 13 pesos por dólar.

Al cruzar este nivel, la mayoría de inversores se muestran renuentes a una mayor apreciación, exacerbando el apetito por dólares y limitando la liquidez del billete verde.

"Desde abril el tipo de cambio se mantiene entre 12.75 ó 12.80 y 13.80. Si lo vemos a mediano plazo, es indiscutible ese movimiento lateral", comentó Daniela Blancas, estratega de moneda de Scotia Inverlat.

A la rígida banda de operación, se suma una mayor volatilidad.

"Antes de la crisis los rangos de operación eran de 5 ó 7 centavos, y con 8 centavos ya estábamos hablando de volatilidad alta, ahora 8 centavos (de variación) los puedes ver en 20 minutos", agregó Blancas.

Pero más allá del aspecto técnico, la mayor evidencia del golpe recibido por el peso estaría en su incapacidad de mostrar una respuesta satisfactoria aún en buenos escenarios.

La reciente aplicación de un impuesto del 2% a los flujos de capital hacia Brasil -la primera economía de la región y natural competidor de México- era una oportunidad dorada para que el peso luciera su atractivo.

"Teníamos el escenario perfecto: petróleo a casi 80 dólares, 'commodities' (materias primas) en crecimiento, acciones rompiendo máximos, Brasil haciéndose pedazos. Teníamos un escenario muy bueno y la verdad es que (al peso) lo sacaron del mapa", describió Torres.

Ventajas diferenciales

A sus problemas fundamentales, México ha sumado en los últimos dos meses la incertidumbre sobre la aprobación en el Congreso de una reforma fiscal propuesta por el Gobierno de Felipe Calderón, que busca atenuar el desplome de los ingresos nacionales y preservar la nota soberana del país.

A pocos días de su aprobación, la mayor parte del mercado descuenta un pobre resultado de dicha iniciativa y la consecuente rebaja de la calificación crediticia, que de seguro arrastrará al peso a una mayor depreciación.

Con todo, especialistas coinciden en que el mercado del peso mexicano mantendrá su atractivo en el futuro basado en sus dimensiones, liquidez y libre flotación.

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"El punto es que por el tamaño de México no es un mercado para que se le deje de prestar atención", afirmó Zúñiga.

"Una de las grandes ventajas que tiene el peso es que sigue flotando y que lo que sigue determinando su valor es la oferta y la demanda, sea bueno o sea malo. No es una moneda intervenida directamente como el resto de Latinoamérica", concluyó Torres.

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