La deuda de China, un peligro latente

Economistas temen que se esté generando una burbuja crediticia que pondría en riesgo al país; China ha lanzado proyectos que probablemente no generarán un rendimiento económico atractivo.
China  (Foto: AP)
Bill Powell

En un mundo que sigue envuelto en temores económicos, China destaca como el único país que ha sobrellevado la epidemia mundial con un "poco de hipo".

El trimestre pasado, la nación asiática creció a una tasa de 8.9%, por lo que varios economistas esperan que crezca aún más en lo que queda del año. Las ganancias en general, junto con las compañías nacionales que se han beneficiado del agresivo programa de estímulos de Pekín, crecen vigorosamente.

Li Xiaochao, vocero del Departamento Nacional de Estadísticas, se refirió a este espíritu actual en China diciendo que "la situación económica general es buena".

Por supuesto que varios presidentes ejecutivos forman parte del equipo que agradece la existencia del gigante asiático, y parecería un poco maleducado cuestionar a una de las pocas economías del mundo con buenas noticias económicas. Sin embargo, hay cada vez más observadores que creen que el país está creando su propia burbuja económica... y tienen algo de razón.

Estados Unidos infló sus burbujas en el sector vivienda y en los consumos dando créditos fáciles. China parece estar yendo en la misma dirección, aunque las víctimas serán otras en esta ocasión. 

En los primeros nueve meses del año, Pekín ha utilizado 1.27 billones de dólares en nuevos préstamos para integrarlos a la economía, un 136% más comparado con el mismo periodo del año pasado. Ese dinero se ha dirigido a tres áreas en particular: infraestructura, manufactura y bienes raíces.   

De acuerdo a un análisis realizado por el fondo de cobertura Pivot Capital Management, con sede en Mónaco, los préstamos totales de China alcanzaron el 140% del Producto Interno Bruto (PIB) a mediados de año. Ese tipo de créditos hace que el país sea el "valor atípico" en comparación con otras naciones del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), y ya superó, por mucho, los niveles que "afinaron y redujeron las crisis crediticias en el pasado".  

Además, un creciente número de préstamos en China está siendo utilizado para proyectos que probablemente no generarán un rendimiento económico atractivo. De 2000 a 2008, sólo se necesitaba 1.50 dólares en crédito nuevo para generar un crecimiento del un dólar en el PIB. Ahora ese rango es de 7 a 1; en Estados Unidos, justo antes de la llegada de la crisis financiera, ese rango era sólo de 4 a 1.

Eso se debe a que los préstamos están creando enormes capacidades de manufactura, algo innecesario desde un punto de vista sostenible. Por ejemplo, la capacidad de sobra de China en la industria cementera, equipara el total del consumo anual en Estados Unidos, Japón e India juntos.

Así que, ¿de dónde vendrá el crecimiento? Los mercados de exportación de China están quebrados: su consumo interno, estancado en un tercio del PIB, no ha comenzado a crecer de forma significativa. Una inversión adicional en la manufactura sería una locura, pues traería justificadamente un aumento en las proporciones épicas de la deflación.

Durante los últimos diez años, China ha gastado de forma masiva en caminos y puentes. Algunos economistas creen que la infraestructura, ya superior a la de muchos países en vías de desarrollo, ha superado el punto en el que las inversiones pueden contribuir mucho con el crecimiento. En otras palabras, China podría estar atascada a pesar de los optimistas y alegres niveles del PIB. 

Los optimistas en China dicen que el Gobierno seguirá gastando sin importar el ritmo que lleve la economía debido a los relativamente saludables balances internos comparados con los de Estados Unidos. Los escépticos alegan que si se toma en cuenta la deuda que han tomado los gobiernos provinciales, la salud fiscal de China comienza a verse algo dudosa.

Lo bueno es que las autoridades están al tanto de los problemas: tras bambalinas, el Gobierno está comprometido en un debate cada vez más frecuente sobre la velocidad que tomará el retirar los estímulos. Los préstamos han aminorado un poco desde los niveles alarmantes de la primera mitad del año, y recientemente, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reformas, un cuerpo gubernamental clave para la creación de políticas, dijo que comenzaría las negociaciones en sectores importantes de la economía, forzando las fusiones y en algunos casos, ordenando el cierre de fábricas. 

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Así que, sí, Pekín podrá estar trabajando duro para hacer que su economía siga siendo vibrante, pero el peligro es latente. Evitar un derrumbe económico al estilo estadounidense es la prueba que sigue.

 

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