La crisis no detiene el valor del tiempo

Un salón de relojería en México demostró que la crisis no limita la compra de medidores de tiempo; la marca Azimuth logró vender dos piezas en 109,000 dólares cada una.
reloj  (Foto: Jupiter Images)
Eduardo Aragón
CIUDAD DE MÉXICO -

En tiempos de recesión económica lo que menos se le ocurriría a la mayoría de la población es comprar un reloj con un valor superior a 1,000 dólares, sin embargo, el Salón Internacional de la Relojería en México (SIAR), a principios de octubre y cuyos resultados se dieron a conocer recientemente, demostró que la crisis no detiene el tiempo.

Algunos ejemplos: para la marca debutante Azimuth, el salón mexicano significó la venta de dos piezas de la serie limitada de 25 para todo el mundo de su reloj Double Tourbillon que se presentó como primicia mundial en nuestro país, con un precio de 109,000 dólares.

En el pabellón de Piaget se vendió una de tres piezas producidas para el mercado internacional de un reloj con carátula de oro blanco con los perfiles de los rascacielos emblemáticos de la Gran Manzana. Un acaudalado comprador en México se lo llevó por 580,000 dólares.

En el área de exhibición de otra marca novel, Maîtres du Temps se vendió un Chapter One, el primer reloj de su colección con un precio superior a los 400,000 dólares.

Con estas ventas, no se puede más que especular sobre el volumen total de negocios en el SIAR, cuando los prospectos de compra que se escuchan apenas como murmullos hacen referencia a piezas en rangos de precio que pueden alcanzar -e incluso rebasar- los 625,000 dólares.

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