La piratería sí mata

Este mercado financia otras actividades ilegales como el narcotráfico, dice Carlos Odriozola; al comprar piratería puedes estar pagando la bala que te pueda quitar la vida, dice el catedrático.
pirateria-discos-ilegal  (Foto: Jupiter Images)
Carlos E. Odriozola Mariscal*

Es alarmante que, ante la impunidad que existe en México, llegue el momento en que los ciudadanos asumimos las conductas ilícitas como normales, y hasta las aceptamos socialmente. Tal es el caso de la piratería o la falsificación de toda clase de bienes.

Para empezar, debemos decir que la piratería y la falsificación de cualquier bien protegido por una marca, es un delito previsto en la Ley de la Propiedad Industrial, que se castiga con penas diez años de prisión como máximo.

El delito en cuestión está previsto para castigar a todos aquellos que produzcan los productos piratas o provean los insumos necesarios para hacerlo, así como aquellos que vendan al consumidor final esos productos ilegales.

Esto quiere decir que aquel que nos está vendiendo una reproducción ilegal de la bolsa de moda o un disco pirata, ya sea en un puesto en la calle o en la propia oficina, es considerado, por ley, un delincuente.

No nos espantemos con esa definición, según la Real Academia Española, delincuente es aquel que delinque; y delinquir es la acción de cometer un delito. Nuestra ley establece que aquel que produzca o venda un producto pirata comete un delito y, por tanto, es un delincuente.

El problema es que estamos bien acostumbrados a salir de la oficina y encontrar un verdadero mercado pirata en la calle, a plena luz del día, con la complacencia de las autoridades y con el beneplácito de la gente. Ante tal impunidad a nadie se le ocurriría pensar que, ante nuestras narices, se está cometiendo un delito grave. Sin embargo, así es.

Algunos encontrarán diversas justificaciones para exonerar al delincuente. Unos dirán que el vendedor no tiene la culpa, que se dedica al comercio informal, y que lo hace para ayudarse porque nuestro Gobierno no le ha dejado otra opción, al no generar las oportunidades suficientes para que obtenga un empleo formal.

Puede que exista cierta dosis de razón en la causa, pero debemos aceptar que no es posible justificar la comisión de un delito, salvo cuando la ley así lo establece (por ejemplo, la ley exonera a quien comete un homicidio en legítima defensa). De otra forma, también deberíamos exonerar, bajo las mismas razones que al "pirata", al asaltante a mano armada o al secuestrador.

Pensar lo contrario causa que el delincuente encuentre con facilidad una justificación moral, y hasta una legitimación social para cometer un delito, lo que ha conllevado a vernos inmersos en una comunidad que vive diariamente miles de delitos que quedan impunes, convirtiéndonos en parte de una sociedad enfrascada en un avanzado estado de descomposición social.

En el mes de diciembre tuve la oportunidad de asistir al Quinto Congreso Mundial sobre Lucha contra la Falsificación y la Piratería, auspiciado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y la Interpol, entre otras organizaciones internacionales, celebrado en el puerto de Cancún, Quintana Roo.

Según datos aportados en el congreso por Jorge Amigo Castañeda, el sempiterno director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, ocho de cada diez mexicanos compran productos piratas. Cuán grave es ese dato. Quizá por ello resulta que, en México, a diferencia de otros países, no es un delito comprar productos piratas. Imagínense si así fuera, el 80% de los mexicanos estaríamos siendo considerados delincuentes.

¡Cuidado!: para la ley de ciertos países muy avanzados lo seríamos.

Otro dato significativo, aportado por funcionarios de la Procuraduría General de la República, es que la delincuencia organizada se está financiando, en mayor o menor grado, a través de la industria de la piratería. Es decir, el comercio de bienes falsificados coadyuva a que se financien otras industrias ilegales como el narcotráfico, el tráfico de armas y el secuestro.

Dicho de otra forma, esta comprobado que existe una estrecha relación entre la compra que haces de una película pirata, y la forma en que un delincuente financió la adquisición de la pistola con que te asaltará mañana, o con la forma en que se financia el narcomenudista que le va a ofrecer droga a tus hijos saliendo de la escuela.

Por ello es impactante la frase "La Piratería sí mata", que utilizara Facundo Rosas Rosas, Comisionado General de la Policía Federal de la Secretaría de Seguridad Pública.

Para todos es muy cómodo adquirir un bien pirata. Nos "ahorramos" dinero, lo hacemos fácilmente, y no tenemos ninguna sanción por parte de las autoridades, pero toma en cuenta que las consecuencias son gravísimas.

Es hora de que entrar en conciencia del problema. Nuestras autoridades están rebasadas en su lucha contra la piratería debido a que no existe voluntad política para atacar el problema, a que no están capacitadas -porque no cuentan con la infraestructura o el personal humano suficiente-, a la corrupción que existe en el medio y, por si fuera poco, a que existe la aprobación social del delito.

La próxima vez que compres un disco pirata, por favor piensa que, probablemente, estés financiando la bala que puede quitarte la vida mañana en un asalto.

*El autor es catedrático de postgrado en la Facultad de Derecho de la UNAM, doctorando, autor de diversos libros jurídicos y abogado litigante en asuntos civiles y mercantiles.

 

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