Legisladores de EU, contra Bernanke

Un demócrata y un republicano unen fuerzas para frenar un segundo mandato del titular de la Fed; sus diferencias ideológicas no les han impedido emprender una cruzada para pedir más regulación.
senadores-alianza-politicas  (Foto: Peter Yang)
Nina Easton

"Son personas vulgares y obscenas que, en muchos casos, creo que tienen problemas emocionales serios. En este país hay gente con problemas de drogadicción, y gente con problemas de alcoholismo".

Pero, ¿a qué adictos se refiere Bernie Sanders esta fría tarde en Washington? "Los hacedores de dinero compulsivos". Sanders, senador independiente de Vermont y radical, apenas está empezando. La mayoría de sus críticas están reservadas a un hombre que acusa de alimentar la codicia de Wall Street: el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke.

"No cabe duda que Bernanke es el hombre de Wall Street", dijo el senador fríamente. Sanders quiere bloquear un segundo periodo para el titular de la Fed, pues insiste que el encargado del Banco Central ha presidido un sistema financiero que "no había sido tan inseguro e insostenible desde la Gran Depresión".  

Del otro lado del Capitolio, el republicano Ron Paul, el ex obstetra de Texas, tiene sus propias críticas sobre Bernanke y su gestión al mando de la entidad financiera. Por 30 años, el republicano liberal y ex candidato presidencial ha culpado a las políticas monetarias de la Reserva Federal por haber creado ciclos de negocios destructivos.

Ha comparado la relación entre el Banco Central y Wall Street con el eslogan de La granja de George Orwell: "todos somos iguales, pero recuerden que algunos son más iguales que otros. Ahora, el banco Goldman Sachs parece ser más igual que nadie". La codicia no es el mayor temor de Paul. A diferencia de Sanders, es un capitalista entusiasta.

Pero se dice seguro de que la Fed está comprometida con ciertos "jueguitos" para asegurar los riesgos que todos esos capitalistas de Wall Street decidieron tomar. Así es como promueve la legislación para abrir las operaciones de la agencia para una auditoría ante el Congreso.

Hace menos de 24 meses, los estadounidenses y varios miembros del Congreso se sorprendieron por este estruendo. De hecho, el establecimiento de medios políticos ignoró a Paul cuando mencionó las políticas del Banco Central durante las primarias republicanas de 2008. Pero después llegó el colapso financiero, el mundo cambió, y los bancos centrales del país perdieron su aura de inmortalidad.

Ahora, con aires populistas, el voto del senado por un segundo periodo de Bernanke parece ser el dolor de cabeza más reciente de la Casa Blanca: a menos de una semana de que termine su plazo, más senadores demócratas planean votar en contra de un segundo plazo para Bernanke como presidente de la Reserva Federal.

Hoy la audiencia para el punto de vista de Paul y Sanders acerca de la entidad es extenso y serio, a pesar de los puntos políticos poco convencionales de ambos: un legislador está del lado derecho del espectro político, y el otro del izquierdo.

En la Cámara se le conoce a Paul como el "Dr. No" por oponerse automáticamente al financiamiento de cualquier gasto gubernamental no autorizado explícitamente en la constitución. En el Senado, al que se unió en 2006, Sanders, demócrata independiente y moderado, se alió con su contraparte que favorecía a los seguros de salud de un solo pago, y a las denuncias rutinarias de ambiciones corporativas.

El apoyo de Paul para convertir al oro en la moneda de curso legal, o la intención de Sanders para que Estados Unidos base su modelo en el escandinavo, hace dudar a algunos en la Cámara. Pero su propuesta legislativa conjunta sobre la Fed no da risa, mucho menos a las autoridades del Banco Central.

Paul, quien escribió un bestseller llamado El fin de la Reserva Federal, propuso una auditoría a la misma, propuesta que viene incluida en una ley de regulaciones financieras aprobada por el legislativo el año pasado. El senador demócrata, además de haber detenido la nominación de Bernanke por un segundo período, se unió a su contra parte, en su esfuerzo por obligar a la institución a dar a conocer el nombre de las empresas que recibieron casi 2 billones de dólares en préstamos de emergencia en 2008. Un vocero de la entidad financiera se negó a hacer comentarios, pero queda claro que Bernanke es sensible ante las acusaciones de que el banco no ha dado respuesta a los estadounidenses.

A pesar de sus distintas filosofías políticas, ambos hombres, que se ven tanto con admiración como desconcierto, han unido fuerzas por años para oponerse a las leyes de regulaciones que consideran a beneficio de los corporativos. Rara vez eran el centro de la acción del congreso, pero ahora, sus alianzas los colocan al frente del movimiento en contra de la Fed, impulsada por el populismo del fenómeno de las fiestas de té, y recibiendo apoyo más allá de sus estados.

"De vez en cuando en la historia de Estados Unidos, el dinero es un problema, y ahora estamos en uno de esos momentos", dijo el legislador republicano. Cerca de dos docenas de grupos que representan, por la izquierda, "La Campaña del Futuro de Estados Unidos", y por la derecha, "Estadounidenses de Grover Norquist a favor de la Reforma Fiscal", han mostrado su apoyo a Sanders y a Paul.

"He declarado desde 1962 que nunca había visto tanta ira contra la Reserva Federal", dijo Allan Meltzer, economista de Carnegie Mellos y experto en el Banco Central de Estados Unidos. "Olviden el sistema de crédito de la Reserva Federal, el cual fija políticas monetarias y regula los bancos, y que previno el colapso del sistema bancario de 2008".

Para cada vez más ciudadanos y sus representantes en Washington, la Fed se ha vuelto símbolo de rescates con dinero de los contribuyentes, de la codicia de Wall Street y de las élites que desconocen a la fuerza de trabajo estadounidense

De hecho, los bonos descarados, que continúan a pesar del desempleo en 10%, parecen ser lo último contra el sistema. "La gente siente que es como un volado en el cual, si los bancos ganan, la gente pierde. La sensación de injusticia enfurece a las personas, y buscan a un responsable", dijo Vincent R. Reinhart, ex director de la división de asuntos monetarios de la Reserva Federal y actual estudioso del Instituto de Empresas Estadounidenses.

Los ataques de Sanders y Paul no pudieron llegar en peor momento para la Reserva Federal. Las regulaciones del Banco Central están en juego. Bernanke acudió al Congreso el otoño pasado en busca de mayor autoridad para llevar a cabo prácticas que pudieran poner en riesgo nuevamente al sistema financiero.

Mientras que la Cámara accedió a las peticiones del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de incluir a Bernanke en un nuevo panel con monitoreo de riesgo sistemático en los mercados financieros; el presidente del comité bancario del senado, Chris Dodd, denominó los registros reguladores de la agencia como "un fracaso rotundo", y propuso una ley para que la autoridad de supervisión perteneciera a una nueva agencia.

Paul está a favor de eliminar la Reserva Federal. "Eso está más allá de lo que yo esperaría", dijo Sanders, quien prefiere una modificación a la agencia para que proteja más a los consumidores, y vigile mejor a las Bolsas.

En el papel que el Gobierno debería tener en la sociedad, ambos hombres están muy distanciados: Sanders quiere mayores regulaciones y mejor supervisión, y Paul quiere que la bancarrota funcione como regulador. El demócrata no entiende la fe que su compañero republicano tiene en los mercados libres, y Paul no entiende por qué Sanders no comprende el bienestar que proviene de los negocios.

Pero ambos encontraron el punto en común con la forma en que la Fed manejó la crisis financiera: los últimos 18 meses reforzaron su visión de la institución financiera, que, según Paul, "sirve a los ricos, no a la clase media ni a los desempleados".

El Banco Central de Estados Unidos, ligado a los financieros poderosos de Wall Street, siempre ha levantado sospechas populistas de que la economía está creada para favorecer a los ricos.

En 1832, el expresidente estadounidense Andrew Jackson buscó reelegirse para eliminar el Second Bank of the United States, un precursor de la Reserva Federal. Ganó y abolió el banco, y tomó otros 81 años para que el congreso estadounidense reestableciera a la Reserva Federal.

Paul Volcker fue criticado por sus esfuerzos de eliminar la inflación de la economía, y ayudó a sumergir a la nación en la recesión de principios de los ochenta. Una asociación de constructores imprimió carteles de "se busca" contra los gobernadores del sistema.

Paul y Sanders criticaron al Banco Central desde antes de que fuera asunto de la Reserva Federal.

Cuando los políticos y expertos apreciaban a Alan Greenspan, predecesor del actual titular del banco, llamándolo "Maestro", Sanders no congeniaba con él. En ese entonces, el senador alegó que la Fed protegía los intereses de los ricos a expensas de los trabajadores. 

Las críticas del senador de Texas contra las políticas de la institución bancaria fueron proféticas: en una audiencia en la Cámara en 2004, acusó a Greenspan de "retrasar lo inevitable: el dolor y sufrimiento que siempre llega", después de pérdidas de dinero y quejas sobre la mala actitud de la Reserva Federal ante los ahorros, y su promoción de riesgos.

Tres años después, en 2007, Paul dijo a Bernanke que "no sólo hubo un mercado subprime en las viviendas, sino que todo el sistema económico era subprime, en donde habían colocado tasas de interés artificiales bajas".

Mientras que algunos economistas y el secretario del Departamento del Tesoro, Timothy Geithner, dijeron que la pérdida de dinero se debió al colapso, Bernanke rechazó recientemente esa teoría.

Por años, las advertencias de Paul fueron ignoradas. Ahora, "las condiciones han cambiado". Al igual que Sanders, elegido como alguacil de Burlington, está fascinado por los impertinentes interrogatorios conjuntos y careos de Greenspan, que si al principio fueron ridiculizados, ahora están siendo razonados por los votantes de todas las posturas políticas.

Ahora es Bernanke quien recibe el trato de Sanders. En una audiencia del Senado, el presidente del Banco Central toleró las interrupciones del senador de Vermont. "¿Hay que ser una institución financiera codiciosa y temeraria" para poder aplicar los 2.2 billones de dólares a un interés de cero que proporcionó la Fed?

El demócrata dice que pueden darle crédito por tener un papel importante en la prevención de un colapso internacional, pero culpa a la Reserva Federal de haber permitido a Wall Street tomar los riesgos, y no proteger a los consumidores del fracaso.

Si la pareja dispareja de Washington se sale con la suya, la institución tendrá mayor escrutinio, por lo menos. La ley de auditoría propuesta por Paul intenta abrir los archivos de la Reserva para obtener detalles de las transacciones con bancos extranjeros o préstamos a instituciones financieras individuales, pero no para tener influencia en políticas monetarias.

Ben Bernanke teme que estas medidas "alteren las políticas monetarias por el congreso, repudiando la independencia de la Fed, lo cual podría ser destructivo" para el dólar y la estabilidad de los mercados.

Reinhart, el ex director monetario del Banco Central, predice una cadena de eventos: habrá investigaciones de la Oficina General de Contabilidad. "Los mercados serán más inciertos. Esto aumenta la volatilidad", dice Reinhart. Probablemente no es algo que alegrará a los votantes.

¿Cuáles son los prospectos para cambios reales en la forma en que opera el Banco Central? Tal vez su titular asegurará un segundo plazo a pesar de las objeciones de Sanders. Es probable que los cambios importantes lleguen con las regulaciones financieras masivas, sobre todo si el Senado vota a favor de la división de poderes de la agencia.

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La medida de la auditoría propuesta por Paul, con 317 copatrocinadores, sigue siendo una batalla en la Cámara, donde se requieren 60 votantes. Un peligro a corto plazo para las operaciones confidenciales de la Fed es un caso ante las peticiones federales que podrían obligar la apertura de los receptores de préstamos. 

Mientras tanto, los legisladores de ambos bandos sentirán la conmoción de los votantes en un año electoral. En una era de partidos divididos, Sanders y Paul han logrado aliarse, o como dice Paul: "el valor del dinero afecta a todos, y cuando creen que hay jueguitos inmiscuidos, abren más los ojos". Y comienzan a ver a gente como estos senadores.

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